Ahínco y trabajo duro

Los jugadores se felicitan tras una victoria. /Blanca Castillo
Los jugadores se felicitan tras una victoria. / Blanca Castillo
PEPE LASO

Decía Charles Darwin que «salvo los tontos, los hombres no se diferencian mucho en cuanto a inteligencia, solo en ahínco y en trabajo duro». Lógicamente, apartarse de los tontos es siempre tarea urgente por lo contagioso y por lo que distrae de preocupaciones más apremiantes. Esta sentencia, que tan lejana parece del mundillo baloncestístico, no lo es tanto.

La trayectoria del Baskonia actual tenía muy poco que ver con aspectos técnicos o tácticos, quizás más adelante puedan cambiar cosas del juego, pero en el presente son la continuación de las aportaciones tácticas de Pablo Prigioni.

¿Y entonces, de dónde procede la espectacular mejora del equipo en las pocas fechas que Pedro Martínez dirige el grupo? Para mí, el director ha dado por hecho que la inteligencia de sus jugadores era suficiente y que las urgencias pasaban por emplearse en el ahínco y en el trabajo duro del grupo. Jugadores como Shengelia, que son ‘calientes’, no necesitantos estímulos pasionales. Otros, como Beaubois, son fríos y distantes, aunque posean el talento que les ha llevado a su nivel de profesionalidad. Podría hacer una comparativa del rendimiento de cada jugador de la plantilla vitoriana y llegaría a la conclusión de que todos han mejorado en el corto periodo desde el cambio de entrenador.

Ocurre que con Pablo Prigioni, por su falta de experiencia, al grupo le faltó conocer la forma de ser del club. La exigencia del Baskonia no permite -así es desde hace mucho tiempo- que las derrotas sean un proyecto de mejora. Son siempre fracasos. Nadie mejor que Pedro Martínez conoce esa actitud, ya que vivió en sus propias carnes lo que que ha vivido Prigioni en el corto tiempo que ha pertenecido a la institucion.

Pedro vuelve con la experiencia de su largo recorrido, le ha costado poco encontrar la medicina que excitara al grupo. No tiene ningún miedo a la presión de la «máquina» y consecuentemente no necesita transmitir a los jugadores tensiones. Tiene claro que solo se gana con el ahínco y el trabajo duro. Que con la inteligencia que tienen ya basta. Lo sorprendente es la velocidad con que se ha puesto en marcha la gente. Parecía que la temporada pudiera ser fallida, y no, los hechos permiten soñar un año más con la presencia baskonista en todas las batallas que se plantean para dentro de unos meses.

Ahora se abre un paréntesis en el calendario de la ACB para asomarnos a las ‘ventanas’ que la FIBA ha creado para que compita el baloncesto de selecciones. Tendré oportunidad de comentar esta ocurrencia.

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