Baskonia

La sonrisa de la resurrección

Vincent Poirier machaca poderosa la canasta del Efes. /
Vincent Poirier machaca poderosa la canasta del Efes.

El Baskonia mezcla el tesón y la templanza en una recta final revitalizadora para hacer despertar los miedos del Anadolu Efes y rendir la plaza turca

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Imperfecto, con la personalidad desdoblada, pero triunfal una vez sonaba la bocina final en el Sinan Erdem Dome de Estambul. El Baskonia sigue inmune a los golpes en su transitar continental. Vestido con la coraza del tesón y la templanza, el conjunto azulgrana sumó su sexta victoria en la presente Euroliga para mantenerse a tiro de ‘play off’. De nuevo, con una fría efectividad en los instantes finales, terminó por hacer despertar los miedos de un Anadolu Efes que todavía maldice su mala fortuna después de caer en un partido que parecía tener en sus manos. El cuadro vitoriano se adelantó casi sobre la línea de meta después de poco menos de tres minutos trepidantes en los que levitó ingrávido sobre la fosa. Un parcial de 2-11 condensó la versión azulgrana más consistente, la misma que se confrontó con un anfitrión cuarteado en su confianza, poco capaz de cerrar a su favor un encuentro que se ponía viento en popa después de un triple de Zoran Dragic que colocaba un 79-71 a falta de tres minutos y medio para el cierre.

81 Anadolu Efes

Josh Adams (5), Zoran Dragic (10), Ledo (10), Stimac (10) y Dunston (14) -cinco inicial-, McCollum (21), Simon (7), Balbay (-), Batuk (-), Motum (-) y Brown (4).

82 Baskonia

Granger (4), Janning (16), Timma (8), Shengelia (17) y Poirier (16) -cinco inicial-, Huertas (-), Beaubois (9), Kevin Jones (9) y Voigtmann (3).

Parciales:
19-24, 23-21, 26-20 y 13-17
Arbitros:
Robert Lottermorser (Alemania), Olegs Latisevs (Letón) y Josip Radojkovic (Croacia). Sin eliminados.
Incidencias:
Partido correspondiente a la duodécima jornada de la Euroliga disputado en el Sinan Erdem Dome de Estambul ante 3.536 espectadores.

El dardo del exterior esloveno sonaba a sentencia condenatoria para un Baskonia que sufría para contener la caída en picado experimentado a partir de la segunda mitad del tercer cuarto. A pesar del lóbrego panorama, maldita la gana que le dio al equipo de Pedro Martínez firmar el acta de rendición. La resurrección tuvo las caras de Jayson Granger, Matt Janning y un colosal Vicent Poirier, triunfador final en un pulso de gigantes con Vladimir Stimac. Nombres propios para un último esprint definitivo en el que el Baskonia consiguió ganar nuevas vidas a golpe de rectificación de errores previos, con el control de rebote como gran reválida. Fue justo esta faceta la que impidió al Anadolu Efes obtener segundas opciones de tiro, vital para su juego de gatillo rápido y de explotación del talento individual de buena parte de sus exteriores. El aro azulgrana se cerró al conjunto turco en los momentos finales, pero tampoco hubo concesiones para nuevos intentos por parte de un Baskonia que sentía la obligación de levantarse en un partido que había dominado durante muchos minutos, pero cuyas riendas había perdido ante el estilo de tormenta inestable que gasta la escuadra de Velimir Perasovic.

Janning abre fuego

La última oleada azulgrana se alimentó del acierto y la fe defensiva, venenos mortíferos con los que paralizar el dominio turco. Arrancó con un triple frontal de Matt Janning, continuó con un contraataque culminado por Jayson Granger tras un providencial robo de balón de Vincent Poirier y arreció con un tiros libres anotados por Tornike Shengelia para promover el desasosiego en las filas locales. El duelo entraba en el minuto final con un 80-81 para dar paso a un intercambio de bazas fallidas. Triple errado de Krunoslav Simon, en exceso lejano y en un segundo demasiado temprano de la posesión para retratar la ansiedad del Anadolu Efes. Al intento del croata le siguió otro de Matt Janning que tampoco perforó el aro rival. El conjunto otomano tenía en sus manos la posibilidad de dar un giro al timón de una nave que iba directo hacia los arrecifes, pero la penetración de un Errick McCollum justo de fuerzas tampoco se convertía en dos puntos. Rechazado por el hierro, el balón caía al otro lado de la línea de fondo. Juego parado a 20 segundos y tiempo muerto solicitado por Pedro Martínez.

La respuesta azulgrana fue cosa de dos. Jayson Granger buscó asociarse en el ‘pick and roll’ con Vincent Poirier. Penetró con el empuje de una locomotora y logró servir un pase que permitió que el balón cayera en manos del francés, frenado de forma contundente en falta por Vladimir Stimac. El mismo jugador que había comenzado el último cuarto con una tanda de tiros libres fallada volvía a la misma línea, convertida en el cable en el que se balanceaban sobre el vacío las opciones de triunfo de los vitorianos. Inmune al aciago precedente, Poirier acertó con sus dos intentos. El Baskonia se situaba por delante con un 81-82 mientras el cronómetro se paraba a tres segundos y una décima. La angustia se abrazaba al Anadolu Efes, una alianza letal que se plasmó en su intento final por poner freno al despropósito. En realidad, el conjunto turco pudo poner el balón en juego pero poco más. Mala coordinación entre Zoran Dragic, el hombre encargado del saque, y un Kronuslav Simon que apenas pudo retener el balón antes de concedérselo a Janis Timma.

Los azulgranas enjugaron una desventaja de 8 puntos con un parcial de 2-11 en el epílogo

Tiempo agotado y el Baskonia que firmaba otro golpe de efecto lejos del Buesa Arena. Los azulgrana sobrevivían a una visita compleja, consciente de que se enfrentaba a una tropa de baloncestístas con calidad acreditada, pero con el alma colectiva muy tocada. A pesar de todos los contratiempos, el conjunto vitoriano fue capaz de sobreponerse a sus problemas en el control del rebote y a la tiranía interior de Vladimir Stimac, que al final tuvo una respuesta apropiada por parte de Vincent Poirier, dispuesto a multiplicarse ante el destemple que atenazó a Johannes Voigtmann para aliarse con Tornike Shengelia para vender cara la piel bajo los aros. El azulgrana fue este viernes un grupo reducido de hombres dispuestos para la batalla debido a los momentos bajos del poste alemán o de un Macelinho Huertas desbordado. Controló el choque en la primera parte sin llegar al punto de ruptura debido a sus problemas para aplacar las reacciones de un Efes presionado por las urgencias. Los azulgranas llegaron a amasar una renta de diez puntos mediado el tercer capítulo (47-57, minuto 25) hasta que el rival rozó la liberación con un Errik McCollum desatado abanderó una reacción desbordante que otorgó a su equipo un control del duelo que no supo administrar y que dinamitó el Baskonia.

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