La amenaza era cierta

Barcelona - Baskonia en directo: Copa del Rey 2018, online/
Barcelona - Baskonia en directo: Copa del Rey 2018, online

El Baskonia se queda a las puertas de la reacción y queda apeado de la Copa por un Barcelona que le sometió con una defensa de pegada extrema

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Estalló el globo que suele generar la adrenalina copera y que tiende a inflar expectativas y sueños. El Baskonia vuelve a casa sin apenas degustar la Copa del Rey. La decepción se cuela en una maleta que hay que rehacer de forma apresurada cuando recién se había abierto. Derrotado en cuartos ante un Barcelona de nuevo temible, el conjunto vitoriano se queda en la casilla de salida en un torneo en el que muchos le colocaban como favorito. La ocasión de asaltar un título pasa de nuevo de largo. Queda todavía temporada. La vida sigue para el Baskonia, pero...¡Qué pena!

El camino parecía inmejorable para llegar lejos en la cita insular. Sin embargo, había que salvar el primer escollo, un Barcelona que hace escasas fechas parecía un nombre hueco. Sin embargo, la llegada de Svetislav Pesic ha cambiado el panorama. Los blaugranas han mutado. La amenaza era cierta.

94 Barcelona

Heurtel (20), Hanga (5), Sanders (8), Moerman (5) y Tomic (18) -quinteto inicial-. Ribas (9), Navarro (9), Oriola (14) y Claver (6).

90 Baskonia

Granger (4), Beaubois (22), Timma (17), Malmanis (-) y Poirier (6) -quinteto inicial-. Vildoza (-), Voigtmann (4), Huertas (-), Janning (7), Shengelia (30) y Garino (-).

Parciales
28-22, 24-25, 22-20 y 20-23.
Árbitros
Conde, Jiménez y Calatrava. Eliminado: Oriola.
Incidencias
Último partido de cuartos de final de la LXXXII Copa del Rey, diputado en el Gran Canaria Arena.

El conjunto blaugrana impuso las pautas de agresividad y músculo a a través de una defensa de alta pegada, dicho sea en el sentido literal del término. El viejo axioma de que superado ciertos niveles de belicosidad, el número de personales no aumenta volvió a imperar sobre el parqué del Gran Canaria Arena. En una atmósfera tan irrespirable, el Baskonia sufrió un calvario. Se topó con una pelea cruenta en la que sonaron sus cuadernas y que tuvo que atravesar con un nivel de flotación que le ponía casi siempre al borde del naufragio.

La medicina del recién llegado Svetislav Pesic obró su efecto en las filas blaugranas. Adiós a la contemporización. Directos al cuello. Ante semejante ofensiva, el Baskonia apenas se contuvo en pie. Tuvo que caminar sobre el alambre durante gran parte del encuentro. Protagonizó una rotunda reacción en los cuatro minutos finales, pero se quedó a las puertas de cambiar el destino. Al final, se impuso la lógica del más fuerte. O de quien más pega. El fragor atlético hacia donde llevó el partido el Barcelona destapó las imperfecciones de los vitorianos. En semejantes batallas, el Baskonia debe actuar al unísono, sin apenas bajones de productividad en sus efectivos. Y conviene no olvidar que el cuadro vitoriano se jugó ayer el pase a las semifinales con Luca Vildoza poco menos que como primer base. Como para tomar nota.

Primeros problemas

Los problemas se le acumularon pronto al Baskonia en un primer cuarto en el que el Barcelona demostró que llegaba a la Copa con el cuchillo entre los dientes. Los catalanes reaccionaron a una ventaja inicial de los vitorianos (4-10, minuto 3) y la segunda falta de Jayson Granger puso de nuevo sobre la mesa la inestabilidad en el puesto de base. Con el uruguayo en el banquillo, Thomas Heurtel tomó el mando del encuentro. Su determinación ofensiva hizo crecer a un Barça agresivo en defensa hasta el límite de la falta. El Baskonia trataba de devolver los golpes, pero se sentía siempre incómodo. De la mano del francés, los blaugranas aceleraron con un parcial de 9-2 que les permitió cerrar el cuarto inicial con un 28-22.

El Baskonia buscaba el oxígeno con las dotes de pelea de Shengelia y un primer triple de Matt Janning y un 2+1 de Rodrigue Beaubois que le permitieron igualar el marcador (34-34, minuto 14). Aun así, el Barcelona gobernaba el encuentro. Su dureza atrás sustentaba su confianza en ataque, que aumentó su producción a través del acierto triple y el empuje de un Pierre Oriola desbordante bajo los aros. Un triple de Juan Carlos Navarro daba a los culés la decena de ventaja (50-40, minuto 18).

El cuadro vitoriano trataba de buscar agarre a un partido convertido en una pared vertical y lograba suturar heridas para alcanzar el descanso con un 52-47. La virtud de compartir el balón y de encontrar situaciones holgadas de lanzamientos a partir de una buena circulación desaparecía de los recursos vitorianos. El infierno siguió arreciando durante un tercer cuarto de empuje continuo de un Barcelona que redescubría a Juan Carlos Navarro y seguía con Pierre Oriola como ariete principal. El Baskonia se desarmaba atrás, se veía desbordado por las transiciones blaugranas pero todavía parecía mantener una llama de esperanza gracias a dos triples de Matt Janning y Janis Timma (74-67, minuto 30). El Barça mantuvo su ritmo de máquina implacable en los minutos iniciales del cuarto final hasta que los vitoriano lograron prender la mecha en una noche demasiado oscura. La reacción llegó a partir de la defensa de anticipación, con un puñado de robos de balón. El Baskonia que caía por 82-74 a cuatro minutos del cierre fue capaz de forjar un parcial de 2-10 que le permitió igualar el encuentro (84-84, minuto 38).

La medicina de Pesic tuvo su efecto y el encuentro fue una batalla muscular

El Barcelona recuperó el temple suficiente de la mano de los tiros libres y, de repente, la defensa baskonista era penalizada con falta incluso aunque se ejecutase con la mirada. Contra el Barça y los elementos, se agarró al partido el Baskonia. Hasta que el último tren se escapó en los segundos finales. Una fatídica pérdida de Voigtmann con posterior canasta de Heurtel, una bandeja errada por Beaubois y un intento final de forzar la prórroga sin solución. El telón copero caía demasiado pronto.

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