La precisión, entre tinieblas

Vincent Poirier trata de anotar en el Palau. /Enric Fontcuberta
Vincent Poirier trata de anotar en el Palau. / Enric Fontcuberta

Dos fatídicas pérdidas de balón en los segundos finales hacen caer a un Baskonia sin el oxígeno del acierto y dan vida al Barcelona

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia perdió este viernes la primera de las tres opciones de resolver la serie de semifinales contra el Barcelona después de un cambio de escenario que en absoluto sentó bien a sus constantes vitales. Fue adentrarse en el Palau y experimentar de nuevo esa atmósfera de presión asfixiante, ese calor pegajoso y esa sensación de que no hay problemas físicos que impidan que el Barcelona se revitalice ante su público. La agresividad culé ya apuntada en el segundo encuentro de la serie en el Buesa Arena se redobló en la tercera entrega hasta mantener al Baskonia bajo una angustia constante, con gran parte de sus señas de identidad desfiguradas frente a la abrasión intensiva del Barça.

Y a pesar de ver negada su personalidad, maniatado por un ritmo incómodo, al conjunto vitoriano se le escapó el encuentro en los instantes finales. Justo cuando había encontrado un rayo de esperanza gracias a dos triples de Janning y Beaubois, el Baskonia se internó en el minuto final con un 64-65 a favor para después ver cómo su brújula se hacía añicos. Una canasta de Tomic adelantó de nuevo a los locales para que, segundos después, Huertas incurriera en una pérdida de balón mortal que retrató el estado de extenuación de un Baskonia de nervios desbocados a solo 30 segundos del cierre.

Al límite

No aprovechó Hanga el regalo. La penetración del húngaro quedó en el limbo y Shengelia recuperó el balón para volver a perderlo instantes después y mandar a Heurtel a la línea de tiros libres un solo segundo del final. El base galo cerraba el duelo con un escuálido 67-65, perfecto para los intereses de supervivencia blaugrana y doloroso para un Baskonia quizás demasiado ansioso ante la cercanía del pase a la final. La serie todavía está de cara para los hombres de Pedro Martínez, pero también es cierto necesita recuperar una parte del acierto que ayer le faltó de cara al aro rival y que también precisa de dosis ingentes de temple y solidez para doblegar al Barcelona en su propia guarida. Incluso sin el concurso de Oriola y Ribas, este viernes de nuevo bajas, los blaugranas están aprendiendo a contrarreloj a vivir con sus propias carencias.

67 Barcelona Lassa

Hanga (10), Navarro (8), Jackson (-), Moerman (6), Tomic (15) -cinco inicial-, Reynolds (7), Heurtel (8), Sanders (-), Koponen (4) y Claver (9),

65 Kirolbet Baskonia

Huertas (8), Janning (10), Timma (5), Voigtmann (1), Poirier (10) -cinco inicial-, Vildoza (6), Beaubois (10), Diop (2), Granger (-), Shengelia (11) y Garino (2).

Parciales
18-19, 13-14, 16-12 y 20-20
Árbitros
Pérez Pizarro, Jiménez Trujillo y Carlos Peruga. Sin eliminados
Incidencias
tercer partido de las semifinales de la Liga Endesa disputado en el Palau Blaugrana ante 5.661 espectadores.

Volvió Svetislav Pesic a reservar de inicio de Heurtel para dar mayor agresividad defensiva a su línea exterior. Idéntica trampa que en el segundo encuentro, pero con una mejor respuesta vitoriana. Huertas encontró espacio y tiempo para pensar mientras Janning se vaciaba en contar el empuje ofensivo de Hanga. Sin embargo, los primeros problemas para la defensa vitoriana llegaban con los seis primeros puntos consecutivos de Tomic y un par de triples seguidos de Navarro. (12-8, minuto 6). El Baskonia era capaz de resistir los golpes de la mano del descomunal esfuerzo reboteador de Poirier y el acierto exterior de Timma y Beaubois para cerrar el cuarto inicial con un 18-19.

El partido era una batalla de trincheras, muscular y áspero. Cadencia de pesos pesados. No había diferencias claras en el luminoso mientras la agresividad blaugrana probaba la dureza del fuselaje vitoriano a lo largo del segundo cuarto. El Baskonia funcionaba con esquemas flexibles en sus quintetos. Shengelia debía marchar banco dolido en sus costillas, pero se tragaba el dolor para retornar y sumar cuatro puntos que cerraban el segundo capítulo con una renta corta para los baskonistas (31-33).

El Baskonia aún aguantaba, pero se vio obligado a vivir bajo registros ofensivos mínimos durante un tercer cuarto en el que apenas vivió del sustento del tiro libre. Vildoza acaparó la escena con un Granger de nuevo enclaustrado en el banquillo. Demasiadas turbulencias para el argentino, que sumó un triple para adelantar de forma fugaz en el inicio del tercer cuarto (47-50,minuto 31). Claver lideró la nueva ofensiva blaugrana, Tomic creció sin freno bajo los aros y el Baskonia se sintió como el saco de los golpes a medida que llegaba el desenlace. Ni la tardía recuperación del acierto triple calmó sus pulsaciones hasta el desquiciamiento total en los instantes finales.

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