El Baskonia pierde el paso continental

El duelo de exteriores ha equilibrado el encuentro/Rafa Gutiérrez
El duelo de exteriores ha equilibrado el encuentro / Rafa Gutiérrez

Shengelia falla un ‘alley oop’ en el último suspiro que pudo ser redentor ante el Armani Milán

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

De atravesar zona de baches a verse caído en la cuneta, obligado a una rectificación inmediata que le devuelva a la carrera. El Baskonia perdió ayer el paso continental para ver cómo el territorio ‘play off’ se aleja a dos victorias después de verse sorprendido en su propia cancha por el Armani Milán. Otro choque disputado al filo y un nuevo impacto tras un final taquicárdico. Todas las esperanzas de redención volaron con el balón enviado en el saque de banda de Janis Timma con Tornike Shengelia como destinatario. El 82-83 en el marcador y las seis décimas de juego que restaban apenas daban más opción que un ‘alley oop’ directo. El georgiano se impulsó sobre los hombros de Jordan Theodore, se elevó hasta alcanzar la bola y ejecutar un palmeo a dos manos. El balón se paseó por el hierro del aro milanés pero no hubo forma de que tomara el camino hacia la cesta.

Fue un salto mortal fallido después de que el Baskonia se viera empujado hacia el precipicio en una acción precedente en la que Jordan Theodore ‘bailó’ con una superioridad marcada a Luca Vildoza en su pulso en el ‘uno contra uno’ para anotar la canasta que devolvía la ventaja en el marcador a los italianos y condenaba a los azulgranas a forjar un milagro en seis décimas de segundo. La suerte le fue huidiza, pero quizás tampoco terminó de merecerla.

Tres minutos de ilusión

Los azulgranas reaccionaron tarde en un duelo en el que se habían visto dominados por un rival que, por mucho que viva en el sótano de la clasificación, dispone de arsenal suficiente como para amargarle la noche a cualquiera. Una falta antideportiva sobre Jayson Granger a tres minutos del final y con un 68-76 en contra activó la reacción. Para entonces, Pedro Martínez había rebuscado en el baúl de las opciones tácticas para apostar por un juego interior ‘bajo’ con Kevin Jones y Tornike Shengelia. Sacrificio de centímetros a costa de una mayor velocidad. Janis Timma entraría más adelante como relevo del estadounidense en una fórmula que surtió cierto efecto con un parcial de 9-1 que igualó la contienda con un 77-77 a minuto y medio del cierre.

82 Baskonia

Huertas (2), Beaubois (13), Timma (6), Shengelia (17) y Poirier (7) -cinco inicial-, Granger (15), Vildoza (4), Janning (3), Kevin Jones (5) y Voigtmann (10)

83 Armani Milano

Theodore (16), Goudelock (16), Micov (9), Kuzminskas (10) y Tarczewski (6) -cinco inicial-, M'Baye (-), Gudaitis (12), Jerrells (5), Bertans (7), Cinciarini (-) y Kalnietis (2)

Árbitros
Milivoje Jovcic (Serbia), Fernando Rocha (Portugal) y Medhi Difallah (Francia). Sin eliminados.
incidencias
Partido correspondiente a la decimonovena jornada de la Euroliga disputado en el Fernando Buesa Arena ante 10.206 espectadores.

Revivía el Baskonia, pero no hubo forma de poner punto y aparte a errores recurrentes durante los minutos precedentes. La defensa individual siguió siendo de una responsabilidad dudosa, mientras que la ausencia de torres bajo los aros ayudó al Armani Milán a obtener segundas opciones valiosas en el rebote ofensivo. El conjunto azulgrana trataba de desprenderse del sudario que le había diseñado el equipo de Simone Pianigiani. De un rebote otorgado bajo aro propio, Andrew Goudelock terminó por extraer petróleo con una tanda de tres tiros libres tras una falta a destiempo de Rodrigue Beaubois. 77-88 y 53 segundos aún de taquicardia, el escolta francés rectifica a lo grande con un triple que vuelve a igualar el marcador, Theodore falla un tiro libre y Beaubois insiste con la magia de su virtuosismo y poner por delante a los vitorianos (82-81 a 18 segundos de la conclusión). Llega entonces el mano a mano del eléctrico base del Armani Milán para sentar a Vildoza y el ‘alley oop’ fallido de Shengelia. La frustración se apodera del Buesa Arena, concentrada en el rostro resignado de un capitán que, al igual que ante el Real Madrid, fue el elegido para protagonizar la heroicidad final.

El Baskonia vivió tres minutos de ilusión con una rúbrica triste después de demasiados minutos de ausencia difícil de justificar. Presionado por los resultados positivos del Khimki y el Maccabi, la escuadra vitoriana no estuvo a la altura de sus responsabilidades. Malvivió durante gran parte del encuentro con una versión en exceso desdibujada mientras Pedro Martínez avanzaba en la reconversión en el puesto de base. En un duelo clave a efectos clasificatorios, el técnico catalán otorgó los minutos calientes a un Luca Vildoza que sigue dando la cara, pero que no deja de estar en pleno proceso de aprendizaje. Jayson Granger, por momentos reconvertido en escolta, le asistió en cancha durante muchas fases del duelo. Marcelinho Huertas irrumpió en el quinteto inicial para, más tarde, desaparecer por completo del partido. Mientras, la rotación se redujo, sin minutos ni para Patricio Garino ni para Ilimane Diop.

Más allá de las permutas abordadas por su jefe de banquillo, el Baskonia fue materia quebradiza en la asignatura de la defensa. La acumulación de talento en las filas milanesas encontró una pista de despegue perfecta en la permisividad atrás de los azulgranas. Ni hubo piernas ni empuje para contener las rachas anotadoras de exteriores brillantes como Andrew Goudelock o Jordan Theodore. Tampoco se encontró el músculo con el que parar a Mindaugas Kuzminskas o Arturas Gudaitis bajo los aros. Los italianos vivieron de un acierto desbordante, también alimentado por una defensa vitoriana que casi siempre caminó un paso por detrás. Un Baskonia que renegó del juego en plural hasta encender una mecha tardía que se apagó sobre la bocina.

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