La proeza del Baskonia: 11 veces, de 14, entre los 8 mejores de Europa

Poirier intenta defender su posición ante Stimac, jugador del Anadolu Efes./Igor Aizpuru
Poirier intenta defender su posición ante Stimac, jugador del Anadolu Efes. / Igor Aizpuru

Los azulgrana son tras el CSKA, Olympiacos y Panathinaikos los más habituales en esta ronda de la Euroliga

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

El movimiento se demuestra andando. Resultados. Eso es lo que cuenta a la hora de argumentar méritos y presencias. Y la del Baskonia es una de las más habituales cuando uno se juega las habichuelas europeas. No en vano, los azulgrana han estado en 11 de 14 cruces de cuartos de final desde que esta ronda se estableció en la Euroliga. En 2005, cuando se añadió la fase intermedia entre el Top 16 y la Final Four. A partir de ahí, los de Zurbano solo han faltado en tres ocasiones. En las temporadas 2011-12, 2013-14 y 2014-15.

Los primeros siete años los vitorianos se clasificaron para todas las eliminatorias. Ahora se encuentra vigente una nueva racha, que alcanza ya el tercer curso consecutivo este 2017-18, y que promete poder mantenerse bajo el formato del todos contra todos. El Baskonia tendrá baches, pero a 30 partidos queda demostrado que es uno de los conjuntos más sólidos del continente.

De hecho, se cuentan con los dedos de una mano los clubes que han disputado más 'play off' que los alaveses. El CSKA, que únicamente se los perdió un año, y los atenienses de Olympiacos y Panathinaikos –dos ausencias cada uno– son los que han disfrutado de más cuartos de final continentales. Poniendo el foco en los ocho clasificados esta temporada, Zalgiris y Khimki, por ejemplo, van a debutar.

La relación histórica demuestra que hay ausentes que no lo han sido en condiciones normales. El Barcelona ha fallado en tres ocasiones; curiosamente, en todas desde que se estrenó el formato actual. Maccabi, triple campeón, lleva apeándose en la liguilla las tres últimas estaciones. En total, lo hizo en cuatro. Las mismas que el Real Madrid.

Hay equipos que se suben al tren. Fenerbahce, el rival del Baskonia en los 'play off', sin ir más lejos. Que en seis competiciones vio imposible estar con los mejores y ahora es uno de los cocos al que todos quieren evitar. Igualmente los hay que desaparecen por motivos extradeportivos. Siena es uno de ellos. Sin embargo, el Baskonia permanece.

El muro del CSKA

El balance de 'play off' tampoco es nada malo. Cinco de diez. Eso sí, es inútil enfrentarse al CSKA –los rusos se impusieron en las tres ocasiones que la casualidad les ha juntado–, pero se le dan relativamente bien los griegos. De las cinco Final Four disputadas, tres llegaron tras superar a Olympiacos –en 2007– y a Panathinaikos en 2006 (bendito OAKAzo) y 2016.

Finalmente, tras la derrota de este jueves, el Baskonia, clasificado en séptima posición, no podrá escapar del Fenerbahce de Obradovic. El entrenador balcánico ha pedido tiempos muertos en diez series de 'play off. Él sólo ha ido a tantas como el Madrid o el Maccabi. Las nueve copas de Europa de su vitrina dan una idea de lo que le pasa a sus rivales.

Aunque torres más altas han caído. La Benetton de Treviso era uno de los gigantes de Europa cuando un Baskonia que empezaba a tener nombre por el continente les apeó en 2005. Con autoridad 58-98 en Italia tras un imponente tercer cuarto de 30 puntos. Y sufrido 66-64 en Vitoria para la fiesta de la primera Final Four.

El curso posterior, la víctima de los azulgrana fue el Panathinaikos. De nada valieron los 20 puntos de Scola en el primer encuentro (84-72) pero se recondujo la serie. Primero 85-79 en el Buesa con 26 puntos de Hansen. Esa noche fueron los insuficientes fueron los 20 de Spanoulis. Sí. Entonces estaba en su actual eterno rival. El acabose llegó de vuelta en el OAKA, con un Erdogan sublime y Scola y David atrapando todo lo que no se comía el aro.

Las únicas eliminatorias superadas con desventaja de campo. Las otras tres Final Four (2-0 a Olympiacos y 2-1 a Partizan) fueron con el Buesa como colchón. También la de 2016 (3-0 a Panathinaikos) para ir a Berlín. Es el momento de volver a demostrar que no hay obstáculo demasiado grande contra una voluntad firme.

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