Euroliga

Un muro infranqueable

Sigue en directo el Baskonia - CSKA de Euroliga./
Sigue en directo el Baskonia - CSKA de Euroliga.

Un Baskonia esforzado cede ante el CSKA tras caer en una parálisis ofensiva letal en el último cuarto

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Pudo ser la noche perfecta, con un Buesa Arena al borde del lleno, una afición volcada con su equipo sin fisuras y con un Pedro Martínez que ocupaba su puesto de trabajo con una procesión interna de dolor tras el fallecimiento de su madre, Manuela. La tremenda carga emotiva que rodeaba el choque de este viernes quizás merecía una sonrisa de júbilo y victoria para mirar al cielo. Sin embargo, el CSKA tenía otros planes. En el último duelo de 2017 en el Buesa Arena, el conjunto ruso impuso la lógica del más fuerte. Imperó su rutina ganadora por mucho que el Baskonia mostrara su versión más entregada y belicosa, casi siempre en partido y dispuesto a mantener su feudo a resguardo del implacable líder actual de la Euroliga.

El equipo azulgrana fue brillante y dominador en los minutos iniciales para después pelear sin tregua ante el dominio creciente de los moscovitas. Sintió cómo las cuadernas crujían ante los golpes de una escuadra comandada por la genialidad de un Sergio Rodríguez que modela su magia a cada año que pasa y el empuje físico de un Will Clyburn dominante en las alturas. Fueron las puntas de lanza principales de un CSKA granítico y que demolió de manera sistemática los sueños azulgranas. La suya no fue una victoria por derribo ni producto de la ‘guerra relámpago’. El Baskonia plantó cara como en las grandes noches continentales en el Buesa Arena para agarrarse al choque hasta que se quedó mudo en el último cuarto.

81 Baskonia

Granger (3), Beaubois (13), Timma (17), Shengelia (20) y Poirier (9) -cinco inicial-, Huertas (7), Janning (3), Kevin Jones (2), Voigtmann (7) y Garino (-).

90 CSKA

De Colo (11), Higgins (9), Kurbanov (2), Antonov (-) y Hines (7) -cinco inicial-, Vorontsevich (6), Rodríguez (25), Clyburn (20), Hunter (10) y Fridzon (-).

PARCIALES.
26-18, 22-33, 24-19 y 9-20.
ÁRBITROS.
Ilija Belosevic (Serbia), Matej Boltauzer (Eslovenia) y Anne Panther (Alemania). Sin eliminados.
INCIDENCIAS.
Partido correspondiente a la decimoquinta jornada de la Euroliga disputado en el Fernando Buesa Arena ante 14.923 espectadores. Antes del inicio del encuentro se guardó un minuto de silencio en memoria de Manuela Sánchez, madre del técnico del Baskonia Pedro Martínez.

Los diez últimos minutos, a los que se llegó con un 72-70, fueron la confirmación de que en el baloncesto no hay esfuerzo defensivo ni sacrificio en las facetas menos agradecidas del juego que valgan si no tienen la contrapartida del acierto anotador. El parcial 9-20 en la entrega final selló el triunfo moscovita después de que el cuadro vitoriano perdiera toda frescura de cara al aro rival. Casi todas las vías quedaron selladas por la defensa rusa mientras el anfitrión veía cómo cada rebote capturado o recuperación de balón daban paso a un buen puñado de acciones ofensivas que quedaron en vía muerta.

El Baskonia sobrevivió con un triple de Janis Timma en siete minutos mientras el CSKA abría brecha a golpe de calidad hasta situarse con un 75-82 a falta de tres minutos. El conjunto azulgrana reabrió su cuenta anotadora con dos tiros libres de Poirier y una canasta doble de Beaubois (78-82, minuto 38). Justo en el momento en el que ya no había red, el dispositivo defensivo azulgrana falló. Dos de los tres rebotes ofensivos del CSKA en todo el partido fueron capturados en esta hora crítica. Kyle Hines fue el encargado de abrir una vía de agua letal bajo el aro azulgrana. En el segundo rechace, abrió el balón a Sergio Rodríguez, liberado tras la línea de 6,75 para embocar un triple que se hundió como una daga en el corazón baskonista. 78-85 a falta de minuto y quince segundos para la bocina final y el partido ya agonizaba sin solución. La precisión mortal del canario tras la dolorosa desatención previa de los azulgranas puso la rúbrica a una batalla extenuante, librada por parte de ambos equipos al límite de la falta y de las reservas físicas. Al final, se impuso el virtuosismo millonario del CSKA, también consciente de haber doblegado a un rival que compitió con un espíritu encomiable.

Shengelia llama a las armas

El Baskonia protagonizó una puesta en escena formidable. Tras un breve intercambio inicial de golpes, consiguió forjar un espléndido parcial de 16-0 (18-5, minuto 6) que elevó el termómetro del Buesa Arena. La fogosidad en la transición la encarnaba un Tornike Shengelia desatado mientras el conjunto azulgrana desbordaba a un CSKA demasiado frío y con un quinteto inicial en el que no se detectaban algunos de sus ases principales. Entraron en escena Sergio Rodríguez y Will Clyburn y el cuadro ruso recuperó el cariz más amedrentador. Recortó distancias en el marcador el CSKA, el capitán azulgrana se vio obligado a ocupar su puesto en el banquillo tras cometer la segunda falta y el duelo tendió hacia el equilibrio.

La fugaz vena anotadora de Johannes Voigtmann permitió a los azulgranas cerrar el cuarto inicial con un 26-18 a favor, pero quedaba claro que el sino de cualquier rival del CSKA no es otro que la resistencia. La sombra moscovita creció de manera amenazadora mientras Clyburn se convertía en una pesadilla para un Garino demasiado acelerado. La defensa visitante colapsó el ataque azulgrana y un parcial de 0-9 otorgó la primera ventaja al CSKA (31-34, minuto 16). Los triples de Janis Timma reactivaron la producción ofensiva local, pero el encuentro era ya un combate, ligeramente decantado hacia los rusos al cierre del segundo capítulo, cerrado con cinco puntos consecutivos de De Colo (48-51).

No decayó el Baskonia en un tercer cuarto en el que mostró toda su capacidad para alejarse del abismo al que le empujaba el CSKA. Los rusos trataron de despegar (56-62, minuto 24), pero se toparon con un parcial en contra de 8-0 que confirmaba la solidez del anfitrión (64-62, minuto 27). El Baskonia necesitaba mayor combustión y la encontró con un triple lejano de Huertas y una recuperación de balón de Beaubois que culminaba con una canasta al contraataque. Los azulgranas se mantenían vivos al cierre del tercer cuarto con un 72-70 hasta que llegó el cortocircuito ofensivo. El desacierto triple y la imposibilidad de que Shengelia y Poirier encontraran situaciones desahogadas de anotación cerca del aro secaron el manantial ofensivo azulgrana. El don de la oportunidad de Kyle Hines y la brillantez de Sergio Rodríguez terminarían por fundir las opciones vitorianas.

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