Por un camino de espinas

Un eufórico Ilimane Diop celebra el pase del Baskonia a los 'play off' de la Euroliga./Igor Aizpuru
Un eufórico Ilimane Diop celebra el pase del Baskonia a los 'play off' de la Euroliga. / Igor Aizpuru

El Baskonia certifica su pase a cuartos y prosigue con su escalada hacia una mejor posición tras liberarse a tiempo de la tensión y domar al Maccabi

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia volverá a pelear en los cuartos de final por un puesto en el club exclusivo de participantes en la Final Four. De nuevo entre los ocho mejores equipos de Europa, el club vitoriano vuelve a mirar de frente a los más acaudalados del continente. A su espalda, un buen puñado de entidades deportivas con las mismas ambiciones y un billetera más abultada. Por delante, un horizonte todavía por definir a falta de una jornada para el cierre de la fase regular.

Cayó la sexta victoria consecutiva en la carrera continental, se rindió el Maccabi sobre el parqué del Buesa Arena no sin antes presentar una pelea extrema y el Baskonia prosiguió con su ascensión continua tras certificar su pase a los ‘play off’. Un nuevo salto del octavo al sexto puesto, a falta del choque de este viernes en Kaunas entre el CSKA y el Zalgiris. Con el duelo en casa de la próxima semana ante el Anadolu Efes todavía pendiente, el conjunto vitoriano aún puede pelear por la nueva posición que ahora ocupa o por el séptimo escalón. Su nota todavía es mejorable al igual que su situación de cara a unos cruces en los que, en cualquier caso, no dispondrá de ventaja de campo. Titanes como el CSKA, Olympiacos o Fenerbahce asoman como posibles rivales en el cruce. Sea en Moscú, el Pireo o Estambul, la ruta será todavía más azarosa que lo vivido hasta a lo largo de los últimos meses, que no es poco.

Pura dinamita

Bien puede ser un itinerario pedregoso, un camino de espinas como el que tuvo que cruzar este jueves el Baskonia para alcanzar un objetivo ansiado. El duelo crítico por subirse al tren del ‘play off’ no podía ser un paseo plácido por mucho que los precedentes azulgranas hablaran de un rodillo continuo y implacable. Llegó el Maccabi al templo de Zurbano espoleado por las urgencias acuciantes y un motor movido por la desesperación. Terminó cayendo fiel a su estilo, con su baloncesto por momentos electrizante, con posesiones de resolución electrizantes y una última oda al ‘uno contra uno’ encarnada en figuras como Pierre Jackson o Norris Cole.

83 Baskonia

Granger (9), Janning (9), Timma (-), Voigtmann (14) y Diop (6) -cinco inicial-, Vildoza (6), Beaubois (10), Poirier (9), Shengelia (9) y Garino (11).

72 Maccabi

Cole (10), Roll (5), Kane (5), DeShaun Thomas (12) y Parakhouski (12) -cinco inicial-, Jackson (14), Bolden (3), Tyus (11), Dibartolomeo (-) y Zoosman (-).

parciales.
22-18, 16-16, 18-19 y 27-19.
árbitros.
Sasa Pukl (Eslovenia), Elias Koromilas (Grecia) y Milos Koljensic (Montenegro). Eliminaron a Pierre Jackson (min. 40).
incidencias.
Partido correspondiente a la vigésima novena jornada de la Euroliga disputado en el Fernando Buesa Arena ante 13.827 espectadores.

El Baskonia, por momentos atenazado y sin encontrar siempre su patrón distintivo de juego, vivió sumido en un continuo vaivén emocional hasta encontrar el equilibrio en el último cuarto. En una pelea de estrés máximo, encontró la combustión perfecta en la figura de un Patricio Garino que bien puede representar el proceso de maduración del equipo vitoriano en un mes de marzo brillante. El alero argentino rompió la igualdad en el marcador para cerrar el tercer cuarto con un 53-53 para después convertirse en un jinete imparable al contraataque en el inicio del capítulo decisivo con seis puntos consecutivos (62-57, minuto 33).

Pausa y criterio

El Baskonia necesitaba pausa y criterio después de demasiados minutos con las pulsaciones fuera de sitio. Encontró ambas virtudes en la figura de un Luca Vildoza que tomó el testigo de Jayson Granger para convertirse en el ejecutor cerebral del Maccabi. Con el joven base de Mar del Plata, quedó perfectamente orquestada la conexión con los pívots. La esencia del ‘pick & roll’ terminó por desmoronar la defensa hebrea. Vildoza dominó la recta final del encuentro con una mezcla explosiva de descaro y contención tras una serie de lecciones cada vez mejor memorizadas. Otro destello deslumbrante de un muchacho que apunta algo más que maneras. Bajo su batuta y las terminaciones de Vincent Poirier y Johannes Voigtmann, el Baskonia recuperó la franja de seguridad con un 73-64 a falta de tres minutos para la bocina final.

Tembló entonces el Maccabi. Una pérdida de balón de un precipitado Pierre Jackson y una tanda de tiros libres errada por DeAndre Kane ayudaron a los azulgranas a hundir el puñal en el costado de un oponente que había logrado recortar con sus ráfagas fulminantes dos ventajas de diez puntos a favor de los locales en el segundo y tercer cuarto. Canasta doble de Tornike Shengelia, rabioso después de ser víctima de un arbitraje entre raro y sospechoso, y triple de Luca Vildoza para responder a un acierto desde la misma distancia de Pierre Jackson (77-67, minuto 39). El Baskonia ya sentía que el partido era suyo y que el pase a cuartos era una realidad. Objetivo conseguido después de meses de lucha a contracorriente. Quedan por definir la posición definitiva y la asignación de rival en cuartos. Merecido salvoconducto para seguir soñando.

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