El Baskonia sufre para elevar la temperatura

Shegelia realiza un mate en el partido ante el Obradoiro./Igor Aizpuru
Shegelia realiza un mate en el partido ante el Obradoiro. / Igor Aizpuru

Una escuadra azulgrana inconstante sufre un calvario para doblegar a un Obradoiro combativo en un duelo impulsado hacia el final feliz gracias a una canasta de Huertas

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

La gélida matinal del Buesa Arena parecía acercarse de manera peligrosa al drama después de que Vicent Poirier, Janis Timma y Tornike Shengelia se pusieran de acuerdo para ‘cerrar’ un rebote con el peor resultado posible; el balón dentro del aro propio. Un 79-78 a falta de 57 segundos tras una acción rocambolesca que mantenía de pie a un Obradoiro que había venido a Vitoria a pelear el partido hasta la última gota de sudor ante un Baskonia mimetizado con la climatología imperante; gélido e inconstante, lento de reacción y con las ideas borrosas.

85 Baskonia

Huertas (16), Matt Janning (15), Malmanis (8), Shengelia (18), Poirier (10) -cinco inicial- Timma (4), Voigtmann (4), Beaubois (4), Granger (4), Kevin Jones (2) y Vildoza (-).

78 Monbus Obradoiro

Pepe Pozas (10), Matt Thomas (10), Bendzius (5), Ben Simons (3), Pustovyi (16) -cinco inicial- Sàbat (13), Llovet (6), Radovic (6), David Navarro (0), Corbacho (0) y Laksa (9).

Parciales
21-18, 22-23, 23-20 y 19-17
Árbitros
Jiménez Trujillo, Castillo y Sánchez Sixto. Sin eliminados por faltas.
Incidencias
Partido correspondiente a la décima jornada de la Liga Endesa disputado en el Fernando Buesa Arena ante 9.239 espectadores.

Cayó el tiempo muerto para que Pedro Martínez tratara de trazar una clave luminosa entre tanta desazón. Se apostó por una baza segura, con el balón desplazado hacia el poste bajo para que Shengelia decidiera. Se movió de espaldas del capitán para decantarse por un lanzamiento a la media vuelta que no embocó el aro. Aires de consternación en la grada del Buesa Arena, cortados de inmediato gracias al rebote ofensivo capturado por Timma. Una nueva bala para un Baskonia permisivo en los minutos precedentes, pero que ahora debía aprovechar los regalos del cuadro gallego. El balón llega a manos de Marcelinho Huertas, que busca una penetración por el flanco izquierdo para terminar por servir una bandeja a mano cambiada de factura impecable. El 81-78 se eleva al luminoso cuando faltan aún 35 segundos de juego. Tocaba defender, lo que con tanta inconstancia había hecho el conjunto azulgrana a lo largo de la mañana. El Obradoiro buscó a su as exterior. Matt Thomas no logró encontrar un bloqueo liberador, perdió el bote y quedó clavado en el parqué, buscando una desesperada opción de tiro ante el agobio defensivo de Shengelia. El estadounidense terminó por cometer pasos y el reloj se paró a 14 segundos. El partido se escapaba para el combativo Obradoiro.

Calidad y acierto

El Baskonia lograba echar el cerrojo en su propia casa tras asegurar el resultado desde la línea de tiros libres por mediación de Matt Janning y Marcelinho Huertas. La carrera por un puesto en la Copa del Rey se mantenía sobre el plan previsto. Albert Sàbat todavía logró encontrar un lanzamiento liberado que el aro azulgrana escupió. Ya era demasiado tarde para los gallegos. El triunfo se quedaba en Vitoria después de que el Baskonia se viera obligado a cruzar un calvario para lograrla. Por sus propias concesiones, pero también por mérito de un Obradoiro estable, sólido y descarado, que encontró recursos para tener a su rival en un estado constante de alerta. Al final, el último lanzamiento triple errado de Sàbat retrató a una escuadra gallega que comenzó a perder pie cuando su trabajo comenzó a no verse recompensado con el acierto, una dinámica que se impuso en su carta de tiro a partir de los minutos finales del tercer cuarto y que se instauró de manera casi inamovible definitiva en el último. El Baskonia concedió demasiados lanzamientos sin oposición en los cuales su oponente flaqueó, aunque fue capaz de poner cierto coto a la producción del espigado Artem Pustovyi, un tormento para los hombres grandes azulgranas durante gran parte de la contienda. A partir de ahí, la calidad azulgrana se impuso en los minutos decisivos, con algunas dosis de intensidad necesarias para hacer mella en la consistencia compostelana.

Bastó una acción defensiva bien ejecutada, una encerrona en el ‘dos contra uno’ de Shengelia y Huertas que provocó la pérdida de balón de Sàbat y el posterior contraataque culminado por el base brasileño. El Baskonia abría una exigua brecha con un 66-61 al cierre del tercer capítulo Fue un relámpago que pareció cambiar la tónica del partido. El Baskonia elevó un tanto su temperatura general para poner tierra de por medio en el arranque de la última entrega (72-61, minuto 33). Parecía que la mañana caminaba hacia un desenlace desahogado, pero el Obradoiro emprendió su última llamada a las armas para vender cara su piel. La renta volvió a reducirse no solo gracias a la fe del visitante sino a las concesiones del anfitrión. El Baskonia parecía dominar el duelo, pero siempre con una sombra de inquietud que impedía rebajar las pulsaciones. Justo cuando los azulgrana tenían la opción de romper amarras, surgía una distracción, una pérdida de balón inoportuna, un rebote mal cerrado o un desajuste defensivo que daba vida a los gallegos. De un rechace ofensivo emergió el triple de Sàbat que elevó la turbación con un 79-76 a falta de poco más de minuto y medio. De las grietas bajo el aro nacería la autocanasta que mantuvo con vida al Obradoiro. Huertas terminó por encender la luz con una canasta providencial para que la siguiente acción defensiva azulgrana hiciera el resto.

Información relacionada

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos