Baloncesto

Dosis precisas pero letales

Poirier sigue la trayectoria del balón durante el Baskonia-Estudiantes de Liga Endesa./Igor Aizpuru
Poirier sigue la trayectoria del balón durante el Baskonia-Estudiantes de Liga Endesa. / Igor Aizpuru

El Baskonia suma su primera victoria tras imponer una superioridad controlada ante el Estudiantes

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia ya tiene su primera victoria en el casillero ACB después de someter este jueves al Estudiantes con unas dosis de veneno precisas, repartidas en el momento justo y letales. Había aprobado el examen de competitividad, aunque se quedó sin el premio del triunfo en la jornada inaugural disputada en el Palau blaugrana. En su reencuentro con la afición del Buesa, tenía otro tipo de prueba ante el Estudiantes. Era el clásico ‘partido trampa’ que tantas veces se les presenta a los grandes frente a un enemigo teóricamente menor, el tipo de duelo donde se evaluaba la capacidad de atención y la voluntad de no acomodarse ni en la relajación ni el exceso de confianza.

94 Baskonia

Granger (11), Beaubois (9), Timma (12), Shengelia (6), Diop (15) -cinco inicial-, Malmanis (3) Voigtmann (8), Janning (10), Poirier (10), Huertas (6), Delfino (2) y Vildoza (2).

76 Estudiantes

Omar Cook (6), Brizuela (5), Lansdesberg (22), Suton (9), Arteaga (8) -cinco inicial-, Peña (-), Cvetkovic (3), Vicedo (4), Caner-Medley (9), Alec Brown (8) y Hakanson (2).

parciales.
20-19, 29-10, 22-31 y 23-16.
árbitros.
Carlos Cortés, Rafael Serrano y Antonio Sacristán. Sin eliminados.
incidencias.
Partido correspondiente a la segunda jornada de la Liga Endesa disputado en el Fernando Buesa Arena ante 8.713 espectadores, según los datos facilitados por el Baskonia.

Todo proyecto renovado tiende a marcar pautas en su arranque, más del tipo emocional que en matería baloncestística, donde las ideas están aún cogidas con pinzas y buena parte de los jugadores todavía se hablan de usted a la hora de asociarse. El Baskonia superó la prueba. Tuvo sus momentos de flaqueza, pero liquidó el partido sin complicaciones excesivas ni bajones demasiado pronunciados. Llegarán partidos y momentos de la temporada más comprometidos para saber cuál es la verdadera materia de la que está hecho este nuevo Baskonia. De momento, camina por la senda correcta.

El retorno de Shengelia y el de Beaubois llevaron al Baskonia a esquemas más ortodoxos. Las dos piezas recuperadas también fueron incluidas en el quinteto inicial, con Granger al timón y completado con Timma y Diop. Quizás por el hecho de verse con un quinteto ‘normal’ hizo que los vitorianos comenzaran espesos. La energía de Diop se vio cortada tras cometer su segunda falta y costaba carburar ante un Estudiantes que sabía aguantar los primeros golpes locales. Beaubois tomaba la iniciativa sin acierto, Timma ponía la clase, pero los colegiales aprovechaban la entrada de Caner-Medley y Brown, una pareja interior perfectamente capaz de sumar con su tiro exterior, un arma que hizo que los visitantes llegaran incluso a tomar una corta ventaja en el marcador (14-17, minuto 9). El Baskonia se sentía incómodo, necesitaba pólvora y la encontró en la muñeca de Janning, autor de dos triples consecutivos que ayudaron a cerrar el cuarto inicial con un 20-19.

Llega la tormenta

El partido había arrancado anestesiado, con dos equipos permisivos atrás y atrapados en el ataque a media cancha. Sin embargo, la chispa que había prendido Janning con su acierto triplista dio paso a un Baskonia en llamas durante un segundo cuarto de tormenta total. Poirier tomó el mando en la pintura y encontró en Voigtmann un socio interior ideal. Los azulgranas despertaron rotundos para hacer saltar por los aires la tónica cansina del choque. Llegó el ritmo y el acierto, el control total del rebote bajo el aro propio y las primeras transiciones. Bombardeó el pívot alemán desde más allá de la línea de 6,75, repartió juego y destiló contundencia el poste francés y Granger halló parqué donde correr.

Retornó desde el banquillo Diop con un 38-24 a falta de tres minutos para el descanso y sus cuatro puntos consecutivos agudizaron la depresión del Estudiantes. La cancha era ya una caldera que el Baskonia calentaba a una temperatura insufrible para su rival. Cuando Caner-Medley trató de levantar la voz intentando cerrar un contraataque y fue cazado en el aire con un tapón demoledor de Shengelia, la grada del Buesa Arena estalló grito de satisfacción. El segundo cuarto se cerraba con un parcial de 29-10, pólvora suficiente para concluir la primera parte con un 49-29 que sonaba a sentencia definitiva.

El paso por los vestuario devolvió a la cancha a un Baskonia más contemplativo. Alcanzó una renta máxima de 22 puntos tras un triple de Beaubois (56-34, minuto 23) para después ejercer la permisividad. El Estudiantes trató de rehacerse y vio cómo al fin Landesberg destapaba su talento. El exterior de Brooklyn ayudó a recortar distancias y cerrar el tercer capítulo con un 71-60 que aún no activaba las alarmas locales. El ‘Estu’ insistió ante cierto desorden azulgrana e incluso llegó a colocar la renta en contra por debajo de la decena de puntos (75-66, minuto 34). Tiempo muerto de Prigioni, rostros tensos de nuevo y retorno de Ilimane Diop a cancha para acabar con las bromas. Siempre dispuesto a marcar el camino de la furia, el canterano activó el despertador con seis puntos y el Baskonia apretaba en la recta final para cerrar la noche en calma.

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