El Baskonia aún palpita

Shengelia pasa el balón en el partido de Tel Aviv. /Getty Images
Shengelia pasa el balón en el partido de Tel Aviv. / Getty Images

Muere en la orilla ante el Maccabi tras reaccionar con Vildoza y Beaubois como héroes imprevistos

CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

No hay cura milagrosa para un Baskonia tan tocado y mustio en este arranque de temporada. La cuarta derrota consecutiva cayó este jueves en ‘La Mano de Elías’, una cancha poco recomendable para obtener resultados salvadores. El conjunto azulgrana hincó de nuevo la rodilla, mostró vaivenes en su juego que siguen siendo mortíferos para un nivel de exigencia como la Euroliga, pero al menos se sintió capaz de discutir el partido a un Maccabi eléctrico y de perfil serio. Las derrotas siguen pesando, pero el Baskonia aún palpita. Necesitaba el cuadro vitoriano salvadores y los encontró en dos figuras que pocos esperaban. Cuando los hebreos galopaban a placer con un 48-34 a falta de seis minutos para el cierre del tercer cuarto, Pablo Prigioni hizo saltar por los aires el recurso de hacer coincidir en cancha a Jayson Granger y Marcelinho Huertas.

74 Maccabi

Pierre Jackson (5), Kane (4), Roll (8), Bolden (1), Parakhouski (3) -cinco inicial-, Deshaun Thomas (17), Tyus (8), DiBartolomeo (2), Cohen (2) y Cole (24)

68 Baskonia

Huertas (-), Granger (7), Timma (5), Shengelia (11), Voigtmann (4) -cinco inicial-, Diop (12), Poirier (-), Janning (-), Delfino (-), Beaubois (22) y Vildoza (7).

Parciales
19-16, 20-14, 17-23 y 18-15
Árbitros
Javor, Damir (Eslovenia), Koromilas, Elias, (Grecia) y Difallah, Mehdi (Francia). Sin eliminados
Incidencias
Partido correspondiente a la segunda jornada de la Euroliga disputado en el Menora Mivtachim Arena de Tel-Aviv ante 10.600 espectadores.

La presencia de dos bases no garantizaba un mínimo de oxígeno en la circulación de balón ni otorgaba ni un gramo de coherencia al juego azulgrana, convertido entonces en un nuevo galimatías. Irrumpieron entonces en cancha Luca Vildoza y Rodrigue Beaubois, el hombre que aparece y desaparece debido a sus problemas de rodilla, ambos dispuestos a vestirse de salvadores. Al escolta francés el sueldo y su reputación le obligan a ejercer semejante papel, pero la eclosión del joven argentino fue una cantimplora surgida de la nada. Con ellos sobre el parqué, el miedo y las indecisiones se terminaron en las filas azulgranas. Vildoza rehabilitó el arte del pase y el reparto de juego y Beaubois se convirtió en el hombre al que buscar, capaz de sacar todo su repertorio ofensivo, vertical hacia canasta y mortal en su elegancia realizadora.

Cambió la cara el Baskonia, más firme y audaz en plena caldera macabea. Dejó boquiabierto al Maccabi con un parcial de 8-19 que colocaba el 56-53 a la conclusión del tercer capítulo. La reacción estaba en marcha, sin necesidad de recursos tumultuosos como en Fuenlabrada sino por la vía del baloncesto. Volvieron los primeros timoneles y el dibujo comenzó de nuevo a emborronarse.

Técnica fatídica

Un exceso de vehemencia en la protestas, Shengelia se ganó un técnica después de una Falta de Ilimane Diop sobre Deshaun Thomas. El interior de Indiana hizo el favor de errar sus dos tiros libres, pero Michael Roll hizo que el descontrol verbal del georgiano saliera caro al sumar desde la línea de 4,6 metros y anotar un triple en la posesión posterior. El Maccabi volvía a abrir brecha con un 64-55. Prigioni ya no parecía tener dudas, era un partido cuyo destino solo podían cambiar Beaubois y Vildoza. El reparto de opciones ofensivas en la recta final fue poco menos que un reparto entre ambos, salteado con algún que otro ramalazo de individualismo sin acierto de Shengelia. El Baskonia volvió a escalar por la ruta más heroica. Se situó a solo dos puntos a falta de tres minutos (66-64), cedió en defensa en el momento más comprometido para permitir que el Maccabi tomara oxígeno de la mano de Deshaun Thomas y Pierre Jackson (70-64, minuto 39). Llegó entonces el error en el triple de Vildoza, un puñado de pérdidas de balón y la efectividad final de los hebreos para mantener a buen recaudo la victoria. El Baskonia moría en la orilla, pero sin razones para el sonrojo ni las recriminaciones.

La autoestima quedó un tanto suturada, pero el duelo también dejó detalles que obligan al Baskonia a no perder el paso en su camino hacia la rehabilitación. La irrupción de Vildoza y Beaubois otorgó al equipo unos registros que parecían desaparecidos, pero también volvió a quedar en evidencia la bajísima aportación de un Janis Timma que comenzó fulgurante para secar después por completo su caudal de juego o el papel testimonial de Vincent Poirier. Una vez más, el Baskonia cayó hasta un punto demasiado oscuro de las profundidades, el pecado suele salir caro en el máximo torneo continental y en canchas de naturaleza volcánica como la macabea. de sus buenos minutos iniciales (10-16, minuto 7) no quedó ni rastro debido a una nueva desconexión y un parcial de 18-2 (28-18, minuto 15). Su permisividad fue aprovechada por Norris Cole, que rompió una defensa azulgrana de nuevo desorganizada. El hombre con dos anillos a la sombra de LeBron James en Miami apenas necesitó más de un pase o de una finta para verse casi siempre liberado. Suyo fue el partido hasta el descanso (39-30) y en los primeros compases del tercer cuarto hasta la llamada a las armas de Beaubois y Vildoza.

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