Aplastamiento por desgaste

Poirier y Jones siguen la trayectoria del balón durante el duelo entre Baskonia y Bilbao Basket./Blanca Castillo
Poirier y Jones siguen la trayectoria del balón durante el duelo entre Baskonia y Bilbao Basket. / Blanca Castillo

El Baskonia mina la resistencia inicial del Bilbao Basket con un enorme acierto exterior para sumar de manera plácida su quinta victoria liguera seguida

Iñigo Miñón
IÑIGO MIÑÓN

Victoria por desgaste. Sin excesiva brillantez coral, pero con la constancia de un martillo y la precisión exterior de un bisturí, el Baskonia terminó aplastando a un deprimido Bilbao Basket (94-71), que solo pudo aguantar la mirada del anfitrión hasta los primeros compases del tercer cuarto. El gran acierto en el triple de los azulgranas, por encima del 50%, extendió después la alfombra roja sobre el parqué del Buesa Arena, donde el conjunto vitoriano no necesitó de su versión más intensa para pasearse y superar con comodidad a un rival magullado que, una vez abierta la hemorragia, se dedicó a lamer sus heridas con la cabeza en un nuboso futuro cercano. Tardaron los de Pedro Martínez en sumergirse en la dinámica del derbi, conscientes de su superioridad y de que las amenazas visitantes no le acababan de hacer daño, pero en cuanto aceleraron a por la victoria no encontraron ninguna oposición por el camino. Quinta consecutiva en la Liga ACB y la mirada en la zona alta de la tabla, donde se encuentra el objetivo de alcanzar la Copa del Rey como cabeza de serie.

Al Baskonia le costó entrar en el partido en un arranque de muchas imprecisiones en ambas zonas. Tímido, como fatigado. Sin el ritmo vertiginoso de otras citas. Fue un inicio frío, distante con la electricidad de otros derbis precedentes. El tiro exterior -cuatro triples antes de conseguir la primera canasta de dos-, favorecido por la defensa zonal inicial que opuso Veljko Mrsic a los tiradores azulgranas, dieron el primer impulso al conjunto vitoriano, pero seguía flotando en el Buesa Arena esa sensación de que le faltaba una velocidad más para desplegar su habitual juego ofensivo y rendir a un adversario inferior. Enfrente, el veterano Álex Mumbrú mantenía al Bilbao Basket en un irregular intercambio de golpes que cerró el primer cuarto con igualdad en el marcador (21-21).

94 Baskonia

Huertas (9), Janning (20), Timma (11), Shengelia (12) y Poirier (8) -cinco inicial-, Kevin Jones (12), Voigtmann (10), Malmanis (-), Beaubois (8) y Granger (1).

71 RETAbet Bilbao Basket

Fischer (10), Hammink (4), Mumbrú (21), Hervelle (7) y Gladness (8) -cinco inicial-, Todorovic (8), Salgado (3), Redivo (10), Devin Thomas (-) y Vucetic (-).

parciales.
21-21, 22-15, 24-17 y 27-18.
árbitros.
José Antonio Martín Bertrán, Francisco Araña y Jorge Martínez. Sin eliminados.
incidencias.
Partido correspondiente a la undécima jornada de la Liga Endesa disputado en el Fernando Buesa Arena ante 10.125 espectadores. Al finalizar el partido, la familia de Pedro Martínez ha entregado al técnico baskonista un distintivo para conmemorar los 800 partidos del catalán al frente de un banquillo en la Liga ACB.

El segundo propició las primeras rentas alavesas, pero siempre a impulsos, a tirones. Encomendado a los chispazos de calidad de sus individualidades más que a una circulación colectiva. Con más canastas de tres que de dos. Un parcial de 8-0 primero, bien corregido por la escuadra vizcaína; uno de 9-0 después, para empezar a marcar diferencias (38-29, m. 17), con protagonismo para secundarios como Matt Janning y Kevin Jones. Pero el Bilbao Basket, aunque condicionado por las pérdidas de balón que minaban su consistencia, quería seguir oponiendo resistencia y no se dejó llevar por los guarismos del resultado, alcanzando el descanso con un 43-36 que dejaba las espadas en todo lo alto para la segunda parte del Buesa. Con los primeros síntomas de ese momento delicado que atraviesa, pero vivo ante un anfitrión que, hasta ese instante, no estaba sabiendo reflejar la diferencia existente entre ambas plantillas.

Paseo tras el descanso

No lo hizo hasta avanzado el tercero, visiblemente conforme en ese intercambio de canastas que favorecía a su mayor talento individual. No le estaba haciendo falta más. Tornike Shengelia y un inspiradísimo Matt Janning, letal desde la distancia de 6,75 metros, apoyados en la solidez interior de Johaness Voigtmann, contra la competitividad infinita de Mumbrú. Insuficiente para los de Mrsic. El capitán bilbaíno mantuvo el choque en parámetros similares hasta mediado ese tercer acto (55-49, m. 26), pero el desgaste de la constancia baskonista empezaba a hacer mella en los visitantes, que poco a poco se fueron descolgando del partido hasta caerse (67-53, m. 30).

Fue con la calma de la ventaja cuando el Baskonia encontró algo más de paciencia en su juego, que seguía transitando más por el tiro exterior que interior (trece canastas triples y diez de dos). Un pase más y lanzamientos relativamente cómodos ante un rival que, aunque seguía buscando algo de coraje para volver al encuentro, parecía ya rendido a la evidencia de la superioridad azulgrana. Ahí sí recuperaron el martillo los de Pedro Martínez. Golpe a golpe hasta enterrar cualquier esperanza bilbaína (parcial de 29-11 en diez minutos, entre el 25 y el 35), aunque cualquier resistencia visitante era ya más una obligación moral del competidor que una oposición real.

Inspiración contra miedo

Sin grandes alardes en su juego, tampoco fueron necesarios, pero con la perseverancia de un enorme acierto exterior que terminó aplastando a un Bilbao Basket totalmente entregado (80-60, m. 34), sin ninguna opción de pelear ya por el partido. En ese escenario jugaban entonces la confianza e inspiración de unos contra los temores de otros, en un tramo final plácido para los vitorianos, más allá de las habituales trampas tendidas por Mumbrú, que le sacó una falta antideportiva a Kevin Jones.

Anecdótica, como todo lo demás que pasó en los últimos seis minutos del derbi que al final sí rubricó con números la diferencia real que separa a día de hoy a los dos equipos. Poco a poco, sin prisa pero sin pausa, el Baskonia barrió de la pista a su vecino.

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