Una depresión profunda como diagnóstico

Timma y Granger defienden ante un jugador del Tecnyconta./Jesús Andrade
Timma y Granger defienden ante un jugador del Tecnyconta. / Jesús Andrade

El Baskonia cede ante el Tecnyconta Zaragoza, mantiene su dinámica perdedora y constata su mentalidad quebradiza y una grave carencia de juego en el debut de Pedro Martínez

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia sigue poco menos que anclado en la parrilla de salida después de haber gastado un mes de competición famélico de resultados y muy escaso de juego con Pablo Prigioni a los mandos. Consumada la renuncia del argentino, Pedro Martínez toma posesión de los mandos de un equipo triste, postrado en el diván, desde donde se pregunta cuándo volverá a ver un rayo de luz. Las derrotas caen como una rutina hiriente y este domingo fue el Tecnyconta Zaragoza el encargado de hundir otro puñal en el costado de un plantel vitoriano que trataba de hacer borrón y cuenta nueva en el estreno del técnico catalán.

El choque dejó constancia una vez más que la curación requiere de tiempo, mucho trabajo y también una labor psicológica ingente para devolver la confianza a un grupo de jugadores hundidos, que ceden y se descomponen cuando el partido se pone cuesta arriba y el viento sopla en contra.

73 Baskonia

Huertas (4), Beaubois (12), McRae (5), Shengelia (21), Voigtmann (9) -cinco inicial-, Diop (2), Timma (7), Granger (11), Garino (2) y Vildoza (-).

78 Tecnyconta Zaragoza

Bellas (3), Gary Neal (25), Barreiro (6), Dragovic (6), Varnado (4) -cinco inicial-, Michalak (-), Sergi García (9), De Jong (16), Álex Suárez (3) y Janis Blums (6).

PARCIALES.
21-14, 18-24, 12-21 y 22-19.
ÁRBITROS.
Juan CarloS García González, Jorge Martínez y Carlos Sánchez Monserrat. Sin eliminados.
INCIDENCIAS.
Partido correspondiente a la sexta jornada de la Liga Endesa disputado en el Fernando Buesa Arena ante 9.071 espectadores.

Eso sí, el Tecnyconta Zaragoza también supo jugar sus cartas ganadoras y dañó con sabiduría la endeble estructura azulgrana. Tal y como sucedió el viernes en Bamberg, el rival eligió la puntería triple como arma principal. Fue la misma que atronó durante un tercer cuarto en el que cinco dianas desde más allá de la línea de 6,75 comenzaron a cavar la fosa vitoriana. Y también fue el recurso salvador para los maños para controlar el acercamiento al anfritrión en los minutos finales. Mientras, en las filas azulgranas ni siquiera el acierto ejerce de alimento para un cuerpo castigado. Cuando todo parece hundirse, el Baskonia se agarra a su calidad, pelea desde lo individual y cruza los dedos para seducir al aro rival. Ciertas dinámicas que no se cambian en una sola sesión de entrenamiento.

Pura zozobra

Hay una situación de partido que retrató de manera fiel el estado de zozobra que ahora atenaza al Baskonia. Con un 65-70 en contra después de un triple de Gary Neal y poco más de minuto y medio por jugar, los azulgranas encaran una posesión ofensiva que casi supone el último tren para conjurar la remontada. Su ataque se salda con cuatro triples errados, buena parte de ellos en posición liberada, después de tres rebotes ofensivos capturados con rabia y un esfuerzo encomiable. Empeño máximo y eficacia nula, un equipo consternado y desesperado ante semejante infortunio. La defensa puede ser una base clave en todo equipo ganador, pero es el acierto lo que da la vida a un plantel que atraviesa problemas tan graves. Ni siquiera la puntería ofreció un pequeño guiño al Baskonia en este episodio breve pero revelador del encuentro. A partir de ahí, los azulgranas siguieron cercando sin demasiada convicción a un Tecnyconta Zaragoza firme y que supo llevar a buen puerto el encuentro.

No hay reconversión instantánea cuando cuando se detectan tantas grietas como las que tiene el Baskonia que hereda Pedro Martínez. A pesar de todo, en el duelo de este domingo ya se pudieron atisbar los primeros retoques realizados por el técnico catalán. El cuadro azulgrana dejó en el baúl del olvido la defensa de cambios automáticos y se le detectó un deseo de mayor orden en la labor de contención. Eso sí, con la continuidad de un suspiro.

El boceto quedó definido, pero aún quedan muchas horas de estudio para que el conjunto azulgrana pueda recitar las nuevas lecciones de memoria sin errores. Por encima de todo, hay una mentalidad quebradiza que es urgente recomponer. El Baskonia quiso ser un equipo nuevo durante un primer cuarto de gran fluidez baloncestística, acelerado de inicio gracias al caudal anotador de Rodrigue Beaubois y el deseo de redención de Johannes Voigtmann y Janis Timma. El optimismo cundió en la expectante grada del Buesa Arena al contemplar un holgado 21-14 a favor al cierre de la primera entrega.

La puesta en escena invitaba a la sonrisa de esperanza, pero los nubarrones comenzaron a cernirse en los minutos posteriores. El descanso de Shengelia llevó a Pedro Martínez a apostar por un quinteto de talla menor con Patricio Garino como falso ‘cuatro’ y el conjunto aragonés respondió con la activación mortífera de Nicolas De Jong. El poste holandés perpetró un destrozo en la zona azulgrana y los visitantes recuperaron terreno en el marcador para alcanzar el descanso con un 39-38. Para entonces, ya había síntomas de flaqueza en las filas vitorianas, que se agudizaron en un tercer cuarto infernal en el que la lluvia triplista y un parcial de 12-21 de los zaragozanos quebró al Baskonia (51-59, minuto 30). La reacción volvió a ser visceral, pero sin la continuidad suficiente. Saltó a la palestra Beaubois para liderar un parcial de 12-5 (63-64, minuto 37) sofocado con dos triples de Sergi García y Gary Neal. Nuevo soplo en contra y otro derrumbe sin solución.

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