Baskonia

El día que levanté la Copa del Rey

La plantilla celebra la primera Copa, en Granada en 1995./El Correo
La plantilla celebra la primera Copa, en Granada en 1995. / El Correo

Media docena de leyendas baskonistas regresa al pasado y comparte sus motivaciones para ganar el torneo del ‘k.o.’

DAVID GONZÁLEZ

Regresemos al pasado. A algunos de esos hitos que cincelaron el ‘carácter Baskonia’. Granada, Valencia, Vitoria, Sevilla y Madrid -por partida doble- apuntalan ese espíritu tan indomable como envidiado. Y más en puertas de esta Copa’18, que podría significar el séptimo entorchado. El torneo más azulgrana. Para alegrar las pulsaciones, seis leyendas baskonistas -tantos como títulos en esta competición- giran la manivela del tiempo. Se les atenúan las arrugas, la silueta les afina y una sonrisa viste sus rostros al evocar tantos recuerdos. Pueden decirlo: «el día que levanté la Copa del Rey...». Privilegiados. Éstas fueron sus motivaciones.

Granada’95 Marcelo Nicola

El hijo pródigo tutela la cantera azulgrana desde verano. Hace 23 años, a las órdenes del recordado Manel Comas, formó en aquella plantilla que abrillantó la sala de trofeos con la primera pieza de caza mayor. Ese 88-80 al Amway Zaragoza trajo la apoteosis. Fue un punto de inflexión. Marcelo contribuyó con 17 puntos. Salió a la pista hipermotivado porque doce meses atrás se quedó con las ganas de jugar la final. En Sevilla’94, su espeluznante caída tras hacer un mate en carrera ante el Estudiantes encogió el corazón al más pintado. «Casi me cuesta muy caro. Me había quedado fastidiado por no jugar», matiza para, a continuación, hacer una revelación. «Era la hora de ganarla. Estábamos convencidos de que era el momento de traer el trofeo a casa. Teníamos esa sensacion cuando te mirabas a la cara con tus compañeros». El primer grande. «Tras rozarlo en los años anteriores, se lo debíamos a la afición».

Valencia’99 Miroslav Beric

Atiende desde su Belgrado natal. En apenas dos minutos, el exvicepresidente del Partizan recupera ese castellano con acento balcánico tan característico. Parece que jamás se hubiera ido. En Valencia’99 fue Rey de Copas. 61-70 sobre el Caja San Fernando (hoy Betis). Los de Scariolo saltaron al parqué de la ‘Fonteta’ espoleados por su derrota, meses atrás, en la final liguera a manos del TDK Manresa de un tal Chichi Creus. Aquel fracaso fue su pócima mágica. «Lo teníamos en la cabeza. No veas qué ganas de ganar. Queríamos resarcirnos». Beric fue el máximo anotador con 19 puntos, empatado con Andre Turner. En aquella época, la final se jugaba en lunes. «Nos costó encontrar un sitio en Valencia donde celebrarlo, pero lo logramos». 24 horas después saboreó el delirio general en la Virgen Blanca. «Mi primer día en Vitoria, un fan me paró en ese sitio y me contó que allí se celebraban los éxitos. Lo que vivimos superó todas mis expectativas. Aún está en mi mente».

Arriba, Beric se abraza a Uriz y a Espil. Abajo a la izquierda, Scola da de beber cava a Tomasevic. Abajo, a la derecha, Bennet MVP de auqella final. / El Correo

Vitoria’02 Dejan Tomasevic

Gasta una planta similar, bastantes más canas y ahora viste traje de continuo. El secretario general de la Federación serbia, Dejan Tomasevic, sólo jugó un año en Vitoria, pero le dio de sí. Arrancó flojo, tuvo líos con Dusko, le multaron por saltar al Pionir de Belgrado con la camiseta del Partizán y se hizo un hueco en nuestros corazones con sus exhibiciones en Copa y Liga. «Era la primera vez que salía al extranjero, fue complicado pero es mi campaña favorita». Manda un saludo a la grada. «Los aficionados baskonistas son como los serbios. Siempre aprietan. Hasta el final». ¿Con qué se queda del 85-83 al Barça en el Buesa? «Un programa (los del ‘Caiga quien caiga’) me declaró personaje del día y me dio unas gafas de sol. En ese momento no fui consciente de qué iba el tema y las perdí en el vestuario. Meses más tarde, en la final de Liga, me dieron otras. Aún las guardo en casa».

Tres copas del Rey Tiago Splitter

De los pocos que puede presumir de levantar tres copas del Rey de azulgrana. Grabó su primera muesca, siendo un pipiolín, en Sevilla’04. Llegaron también Madrid’06 y 09. «Jugué poco en la primera. En la segunda me acuerdo mucho de un mate de espaldas. Y la tercera fue muy emotiva al fallecer poco antes mi hermana. Mi familia vino a Madrid». Tras el pitido final corrió hacia ellos y se fundieron en un abrazo. Referente del baskonismo, el vitoriano de Joinville maneja cientos de anécdotas. «A Andy Betts le decíamos que los ingleses no sabían lo qué eran las gafas de sol, se cabreaba y respondía que las Malvinas eran inglesas». ¡A Scola, Nocioni y Prigioni! Ya retirado, Tiago busca su sitio. Sigue en Estados Unidos y lo mismo colabora con ‘Baloncesto sin fronteras’ que comenta partidos.

Arriba, Splitter durante el partido de la Copa del Rey 2009. Abajo a la izquierda, Serkan. Abajo a la derecha, Teletovic lanza una canasta. / El Correo

Madrid’06 Serkan Erdogan

Le recuerdan como un tipo algo reservado y muy profesional. Ametralló canastas rivales durante dos buenas temporadas. Cuando aparcó esos menesteres se dedicó a entrenar. Es el actual seleccionador sub’18 de Turquía. En Madrid’06 se salió. «Queda mal decirlo, pero ganamos sorprendentemente fácil. Prigioni dirigió de un modo excelente, Casey (Jacobsen) hizo un arranque maravilloso y yo finalicé fuerte». Sólo comprendió la magnitud de la gesta un día después del 80-85 al Pamesa. «Nos recibieron miles de vitorianos para celebrarlo con nosotros. Entonces comprendí qué habíamos hecho». Aquí estuvo dos años que pudieron ser más. «Quiero que transmitas algo a los aficionados. Sé que se enfadaron al irme antes de lo previsto. Hubo una razón. A mi hija le diagnosticaron autismo, necesitaba ir a una escuela especial y decidimos que lo hiciera en Turquía». Promesa cumplida, Serkan.

Madrid’09 Mirza Teletovic

Ante ustedes, el MVP de la final de 2009. Ahora anda algo pachucho en Milwaukee. En diciembre le detectaron una embolia pulmonar. «Estamos con pruebas, a ver si vuelvo pronto», asegura. Mirza siempre se sintió en deuda con el Baskonia y su afición. Vitoria fue su trampolín. «Quería ganar por ellos, devolverles el cariño, aunque necesité una semana para darme cuenta de lo que habíamos hecho». Necesitaron una prórroga. 89-100. «Sólo quería dejar Madrid y venir lo antes posible para festejarlo con la ciudad», explica. «Ese año fue mágico. Nació mi hijo Benjamin y en esa Copa firmé por seis años». La NBA nos lo robó al tercero. Aún así, retorna cada verano. «Jamás venderé mi casa en Vitoria».

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