Una agonía incontrolable

Los jugadores azulgranas, con rostro de funeral, se disponen a tomar el camino de la ducha una vez consumado el desastre. /I. Aizpuru
Los jugadores azulgranas, con rostro de funeral, se disponen a tomar el camino de la ducha una vez consumado el desastre. / I. Aizpuru

El Baskonia regala el cuarto inicial, se pierde en una remontada estéril y claudica ante un Valencia sólido y con ausencias en su plantel

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia se desangra sin contención posible. La primera semana maratoniana de la temporada comenzó anoche con otra sesión de tortura y un rejón de castigo que vuelve a penalizar sin ningún tipo de justificación ni atenuante alguno a los jugadores y a un Pablo Prigioni que terminó por tirar la toalla con su dimisión. Ante un Valencia Basket lastrado por las bajas de Sastre, San Emeterio, Diot y Williams, la escuadra azulgrana no solo fue incapaz de sacar adelante un partido necesario para enderezar el arranque continental. Terco en su inoperancia, también se precipitó de nuevo en una espiral de depresión, agarrotamiento y sinsentido en el juego para terminar por recibir un contundente y merecido sopapo.

63 Baskonia

Granger (12), Beaubois (8), Timma (6), Shengelia (22), Diop (6) -cinco inicial-, Voigtmann (-), Janning (-), Poirier (2), Huertas (-), Garino (-) y Vildoza (7).

80 Valencia Basket

Vives (3), Green (15), Doornekamp (8), Thomas (-) y Dubljevic (11) -cinco inicial-, Abalde (13), Van Rossom (5), Pleiss (15), Rafa Martínez (10), Hlinason (-) y Puerto (-).

Parciales
13-28, 26-22, 15-17 y 9-13
árbitros
Christodoulou, Christos (Grecia), Pastusiak, Piotr (Polonia) y Majkic, Mario (Eslovenia). Eliminaron por faltas personales al local Diop (min. 39) y al visitante Pleiss (min. 38).
Incidencias
Partido correspondiente a la tercera jornada de la Euroliga disputado en el Fernando Buesa Arena ante 9.361 espectadores.

Quedó constatado que el triunfo del domingo ante el Gipuzkoa Basket apenas pasó de un leve reconstituyente. Esta vez, le tocó medirse al Baskonia a un oponente cuyas ausencias mermaban su potencial, pero con el orden suficiente y la determinación adecuadas para tomar al asalto del Fernando Buesa Arena. A saber de qué dimensiones hubiera sido el destrozo perpetrado por el Valencia en caso de haber traído a la capital alavesa la plantilla al completo.

Los azulgranas volvieron a ser un alma en pena sobre la cancha, un equipo sin espíritu ni baloncesto, abrazado otra vez a la iniciativa individual, poco trabajador en defensa y que reprodujo el guion desmadejado en el que ha insistido durante gran parte de sus comparecencias desde el arranque de campaña. La trama es bien sabida, un arranque pésimo, posterior amago de remontada y, en esta ocasión, un epílogo deshonroso, una auténtica oda a la impotencia.

El Baskonia se mostró incorregible a la hora de repetir una puesta en escena nula de tensión y en la que permitió el vuelo libre del rival. Regaló el primer cuarto a un Valencia Basket que apenas se desgastó a pesar de sus cuantiosas bajas. Los levantinos comenzaron a hurgar en la herida con un juego colectivo que encontró en Bojan Dubljevic y Erick Green sus principales referentes ofensivos.

Apenas sudaron los visitantes para lograr rentas holgadas en los minutos iniciales mientras el Baskonia volvía a ser un desierto baloncestístico, flácido en lo defensivo y sin espíritu orquestal alguno en defensa. Habían pasado siete minutos de juego cuando tocó el primer tiempo muerto vitoriano con 7-14 en el marcador. La entrada de Huertas, Garino y Vildoza apenas cambió el panorama en el anfitrión. Tibor Pleiss, con ese rostro afable de buen muchacho teutón, fue el encargado esta vez de sembrar el paníco bajo el aro local. Del Baskonia apenas noticias, más allá de que volvía a ser el mismo espectro de anteriores comparecencias.

El Valencia puso tierra de por medio hasta situarse con una renta ya abismal al inicio del segundo cuarto (13-30, minuto 11). Comenzó entonces el remar azulgrana a golpes de corazón y sin demasiada consistencia en su propuesta. Irrumpió Jayson Granger como aspirante a salvador, el Baskonia buscó entrar en calor con las ráfagas de Beaubois y algún que otro acierto triple de Janis Timma. Los vitorianos se entonaban un tanto en ataque, pero la sala de máquinas defensiva seguía sin dar demasiadas señales de vida. Mientras, el cuadro taronja capeaba el temporal, sin dar sensación de descomposición a pesar del despertar vitoriano.

Tímido despertar

El partido alcanzó el descanso con un 39-50. La herida se había suturado en varios puntos, pero todavía manaba sangre. Los minutos iniciales del tercer cuarto mostraron entonces a un Baskonia un tanto más convencido de sus posibilidades de remontada. Un parcial de 7-0 con Shengelia como líder rabioso supuso un tímido despertar (46-50, minuto 22). Fue el enésimo espejismo de este equipo calamitoso. Los triples de Abalde recompusieron a un Valencia sólido y cómodo hasta asestar otro golpe mortal, la antesala del drama posterior.

Fotos

Vídeos