Baskonia

Vuelo ligero hacia la Copa

Sigue en directo el Baskonia-Unicaja de Liga Endesa./Jesús Andrade
Sigue en directo el Baskonia-Unicaja de Liga Endesa. / Jesús Andrade

El Baskonia mira hacia la cita insular tras recuperar su versión más volcánica y arrollar al Unicaja en un triunfo gestado en un tercer cuarto sobresaliente

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El calendario baloncestístico es una espiral de locura sin interrupción que, muchas veces, impide degustar como se merece triunfos como el logrado este sábado por el Baskonia en el Buesa Arena. Con el peso de la derrota en Atenas todavía presente en el alma, la escuadra azulgrana volvió a conjurar la virtud de levantarse para arrollar al Unicaja, en el duelo con menor incertidumbre de los cuatro que han librado ambos equipos desde el inicio de temporada.

En esta ocasión, no hubo desenlace taquicárdico ni ‘photo finish’. El encuentro se resolvió con una claridad cristalina a favor de los vitorianos, de nuevo en el refugio de Zurbano, al calor de su gente y contando ya las horas para volar hacia Gran Canaria para disputar la Copa del Rey. Vuelo ligero hacia la primera gran cita del curso, sin carga de negatividad después de un último ensayo que deparó una victoria rotunda. El triunfo también ayuda a romper la igualdad clasificatoria con el Unicaja. De momento, el Baskonia despierta este domingo en el tercer puesto de la tabla ACB.

96 Baskonia

Granger (7), Beaubois (13), Timma (6), Malmanis (-) y Poirier (10) -cinco inicial-, Vildoza (4), Voigtmann (18), Huertas (-), Janning (4), Diop (-), Shengelia (21) y Garino (10).

78 Unicaja

Alberto Díaz (3), Waczynski (15), Milosavljevic (7), Suárez (8) y Shermadini (16) - cinco inicial-, Okouo (-), McCallum (6), Salin (10), Dani Díez (-), Nedovic (5) y Augustine (6).

parciales.
13-21, 23-17, 31-15 y 29-25.
árbitros.
Miguel Ángel Pérez Pérez, Rafael Serrano y Arnau Padrós. Eliminaron por faltas personales al visitante Salin (min. 33).
incidencias.
Partido correspondiente a la vigésima jornada de la Liga Endesa disputado en el Fernando Buesa Arena ante 9.412 espectadores.

Si el tropiezo en la cancha del Panathinaikos entraba dentro de la lógica de fuerzas dispares que impera en la Euroliga, el encuentro de este sábado suponía para los azulgranas un examen para calibrar su capacidad de reacción. Una vez más, los hombres de Pedro Martínez estuvieron a la altura ante un Unicaja quizás con menor poder muscular que el coloso del OAKA pero con una capacidad defensiva para nada desdeñable.

El Baskonia rompió el cerco andaluz a golpe de dinamismo, con una energía que adquirió carácter volcánico en un tercer cuarto pletórico con el que enterró todas las opciones del visitante. De nuevo, se confirmó la constante que se repite a lo largo del presente ejercicio. La mejor versión azulgrana solo puede coral, sin cargar la suerte en individualidades ni buscar heroicidades personales. El Baskonia volvió a funcionar al unísono, resuelto a buscar el dominio del rebote y a cortocircuitar en lo posible la querencia cajista para encerrar a sus rivales en la media cancha y sacar segundas opciones a través del rebote ofensivo. Dueño de una parte importante de los balones que escupía el aro, el cuadro azulgrana fue capaz de acelerar su juego de transición y encontrar el ritmo adecuado para activar esa capacidad para hacer circular el balón que Pedro Martínez ha inculcado a sus pupilos.

El Baskonia ahogado en Atenas volvió a fluir ante el Unicaja. El mismo duelo que arrancó con el dominio interior de Shermadini se fue decantando a favor de los locales de la mano de los imperiales Johannes Voigtmann y Tornike Shengelia, bien asistidos por un Vincent Poirier de nuevo capaz imponer su presencia en la pintura. Pero el conjunto vitoriano también se benefició del equilibrio mostrado en el puesto de alero. Patricio Garino supo ejercer de reactivador en el segundo cuarto, cuando el Unicaja amenazaba con escaparse en el marcador y Janis Timma logró ampliar sus registros. El letón dejó en un plano secundario sus virtudes triplistas para ser un ariete percutor desde el poste bajo. Fue un movimiento que dio mayor profundidad al juego ofensivo, desde donde el báltico buscó con éxito la superioridad física.

Pero tampoco es que el Baskonia protagonizara un paseo militar de principio a fin. De hecho, se vio bloqueado en un arranque destemplado en el que flaqueó ante el ímpetu de un Unicaja que quiso volar alto de la mano del gran acierto en el triple de Sasu Salin y las atinadas maniobras interiores de Giorgi Shermadini y James Augustine. El anfitrión, negado en el acierto exterior y con sensaciones demasiado frías en defensa, llegó a acumular una desventaja de diez puntos (11-21). Apenas pudo recortar distancias hasta que Patricio Garino y Jayson Granger pusieron fin a la sequía triplista con dos dardos consecutivos (28-31, minuto 17). La aguja de la intensidad viró de la mano del alero argentino, que ayudó a su equipo a alcanzar el descanso con un 36-38.

Llega el terremoto

El duelo apuntaba hacia la igualdad, pero el Baskonia decidió romper la tónica de los duelos precedentes con el Unicaja para provocar un terremoto en el tercer cuarto. La asociación formada por Tornike Shengelia, Johannes Voigtmann y Janis Timma forjó un primer parcial de 17-4 (53-43, minuto 24) que aturdió a los de Joan Plaza. Adam Waczynski respondió con un triple y el Baskonia optó por enmudecer a su rival con otra ráfaga feroz que le permitió cerrar la tercera entrega con un 67-53. El veneno entraba a raudales por las venas del conjunto andaluz, frenado en seco en el Buesa Arena, donde había llegado con cinco victorias consecutivas en el frente doméstico. Los azulgranas degustaron a placer el triunfo en el último cuarto, sin flaquear y ya dispuestos para el frenesí copero.

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