El Baskonia ha vuelto a la carrera

PEPE LASO

Qué difícil resulta encontrar motivos reales para justificar las transformaciones que sufren los equipos a lo largo de la temporada, no digamos predecirlas, y sin embargo deben de existir. Hay comentaristas, directivos y aficionados que suelen tener muy claro lo que está pasando cuando las derrotas se amontonan y parece imposible que la dinámica cambie. Ahora me toca a mí encontrar la lógica que justifique las contundentes victorias del Barcelona después de cinco derrotas o la capacidad del Baskonia para ganar sin haber cambiado ninguno de los dos equipos un solo jugador.

En el caso catalán, podría incluso achacarlo a los líos que viven en las calles, no lo creo. El caso es que se habían olvidado de la regla básica de su juego, la defensa enfervorizada. Resulta que la recuperan y reparten dos palizas. Sencillo, lo habían olvidado.

En los baskonistas, el asunto es más variado, pero desde luego igual de opinable. El técnico ha apretado las tuercas en dos factores fundamentales, el esfuerzo físico y la disciplina defensiva, consecuencia de lo cual a los minutos finales llegan con el grupo más compacto. De todas formas, es bueno recordar que las dos recientes y apreciables victorias podrían haber sido ‘injustas’ derrotas.

Aún con pocas fechas se aprecia que las rotaciones de los jugadores tiene algunos cambios evidentes. Diop, hasta el momento pieza de quinteto inicial, pasa a un segundo plano, sus números como pívot cerrado no son buenos, le falta peso, consecuentemente le cuesta defender a los grandes. Tendrá sus oportunidades, pero debe esforzarse en jugar en una posición más acorde con su cuerpo. Parece ser que veremos menos tiempo juntos a Huertas y Granger. Pedro Martínez se decanta por otras opciones. Auténticamente determinante es la entrada de Beaubois, en buen estado físico. Al final de los partidos, tipos como él son esenciales. Perdonen mi pobreza de argumentos, pero no tengo otros, incluso dudo de que los que refiero, tengan solidez.

En cuanto a la victoria en Málaga, debo decir que se jugó más con los deseos tácticos de Plaza que con los de Martínez. El Unicaja quiere ganar jugando a 70 puntos mientras que el baskonista no hace asco a guerras abiertas, como atestigua su titulo de la ACB con el Valencia ante el Real Madrid en la fantástica final del curso anterior. No a mucho tardar veremos un baloncesto más alegre y decidido, pero para eso necesita tiempo. El Baskonia ha vuelto a la carrera.

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