Baskonia - Real Madrid, lejos del mejor momento

Pedro Martínez se acomoda la corbata. /Blanca Castillo
Pedro Martínez se acomoda la corbata. / Blanca Castillo
PEPE LASO

Generalmente mis comentarios tienen poco que ver con el desenlace de un partido o con la visión previa que plantee sobre él. Sin embargo, esta vez me voy a tomar la libertad de intentar descifrar por dónde puede ir el enfrentamiento de hoy entre el Baskonia y el Real Madrid en el Buesa Arena. Ninguno de los dos conjuntos está en su mejor momento.

Los blancos, como consecuencia de las lesiones en su batería de pivotes, han perdido consistencia. Su único grande con vocación de luchar en la ‘pintura’ es el admirable Felipe Reyes. Supone poco para afrontar envites con garantías y por tanto ha perdido su calidad de favorito. Los madridistas, maestros en la versatilidad, son en este momento un equipo incompleto que por mucho que se esfuercen llegan al final de los encuentros exhaustos, tal como quedó patente en los dos últimos saldados con ajustadas derrotas.

El Baskonia, por su parte, no muestra todavía una personalidad definida. Tampoco tiene un juego interior de garantía. Pedro Martínez va especulando con sus altos en busca de una consistencia que no ha tenido ni antes ni tiene ahora. Ha dado más minutos a Malmanis en perjuicio de Diop, pero el cambio tampoco ha generado grandes mejoras. Hasta el momento ha prescindido de la posibilidad de jugar con Huertas y Granger juntos, aunque es un hecho que ningún jugador exterior ha mostrado la categoría de anotador que cualquier equipo necesita. En definitiva, en la búsqueda del conjunto ganador, solo Shengelia es lo suficientemente sólido como para tener seguridad. Beaubois podría serlo, pero sus pobres once puntos de promedio en la Liga ACB demuestran su intermitencia.

Pedro Martínez

Una de las grandes virtudes del entrenador del Baskonia es su capacidad para llegar al final de los partidos con posibilidades serias de victoria. Atraviesa con gran habilidad las zonas desérticas que todos los encuentros tienen, mueve sus piezas de tal manera que capea las tormentas con retoques en la composición de su cinco sin que nadie le pueda endosar grandes parciales. Esta circunstancia le dio con el Valencia el título de Liga la temporada anterior conteniendo al Real Madrid, especialista en fulminantes parciales.

El plantel madrileño ha perdido hoy algo de esa capacidad de tirar a la lona a sus contrincantes. Creo que viene de la ausencia de Sergio Llull, pues, aunque Doncic le sustituye en todas las facetas del juego, nadie puede reemplazar su heroica actitud en las grandes citas. El Real Madrid echa de menos sus inconmensurables últimos minutos.

Al partido europeo de hoy en el Buesa hay que quitarle trascendencia. Es uno más en el largo camino de la temporada. Solo pensar que en 48 horas el Baskonia ha de estar el Lituania para pegarse con los guerreros el Zalgiris y que el domingo le toca excursión a Burgos de imprescindible victoria dice bastante de la confortable vida de los equipos de baloncesto.

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