Beaubois rompe las tinieblas

Beaubois, en dificil postura, lanza la canasta de la victoria. /I. Aizpuru y J. Andrade
Beaubois, en dificil postura, lanza la canasta de la victoria. / I. Aizpuru y J. Andrade

El francés logra una canasta prodigiosa para batir al Panathinaikos y hacer revivir al Baskonia

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Fue primero un triple de Jayson Granger que paraba el reloj a 28 segundos con un 83-84 en el marcador. El uruguayo recordaba a los suyos que aún había vida, por mucho que las sensaciones se la negaran al Baskonia ante un Panathinaikos pétreo y alimentado por un imparable Nikos Pappas en los minutos finales. Le tocaba al cuadro griego ‘matar’ el partido y el escolta fue el elegido, el mismo que hacía una semana había tumbado al Fenerbahce con un triple estratosférico. Pappas bordó la perfección a la hora de zafarse de la defensa de Rodrigue Beaubois y Vincent Poirier. El ateniense se preparaba para anotarse otra noche de gloria con una penetración de factura fácil, pero llegó por detrás el torbellino, el último gesto de rabia y aversión a la derrota de Tornike Shengelia.

Tapón expeditivo del capitán, el crono a ocho segundos del final, el rechace cae en manos de Poirier, que abre juego para Rodrigue Beaubois. Era el momento de correr en busca de la última opción de rescate, la autopista hacia la redención. El escolta galo pisó a fondo, tomó el carril central sin oposición, se encontró a la altura de la bombilla a Nick Calathes. Era el último escollo y Beaubois lo sorteó. Ya desequilibrado pero solo ante el aro rival, logró servir una bandeja con la mano derecha que culminó en canasta. Otra galopada del francés, tal y como hizo ante el Gipuzkoa Basket, y dos puntos salvadores. El reloj se paraba a un segundo y cinco décimas del cierre. Hacía falta una última defensa. Tiempo muerto de Xavi Pascual seguido de otro solicitado por Pedro Martínez. Cambio de piezas, guerra de nervios y la primera victoria a un último esfuerzo de distancia. Ahí de vació el quinteto baskonista en cancha, que impidió al Panathinaikos poner en práctica las órdenes del preparador de Gavá. La última posesión griega finalizaba sin un tiro claro. Sonaba la bocina liberadora como un torrente de agua fresca.

85 Baskonia

Granger (20), Beaubois (15), Timma (9), Malmanis (2), Poirier (8) -cinco inicial-, Voigtmann (2), Janning (12), Shengelia (15), Diop (-), Huertas (2) y Garino (-).

84 Panathinaikos

Calathes (14), Lojeski (-), Denmon (2), Gist (16), Singleton (15) -cinco inicial-, Rivers (12), Pappas (22), Antetokounmpo (-), Vougioukas (-), Lekavicius (3), Gabriel (-) y Auguste (-).

Parciales
27-24, 20-21, 16-22 y 22-17
Árbitros
Pukl,Sasa (Eslovenia), Jovcic, Milivoje (Serbia) y Balak, Amit (Israel). Eliminaron por faltas personales al visitante James Gist (min. 37).
Incidencias
Partido correspondiente a la quinta jornada de la Euroliga disputado en el Fernando Buesa Arena ante 13.108 espectadores, la mejor entrada de la temporada hasta la fecha.

El Buesa Arena era una fiesta después de haber visto de cerca un 0-5 que podría haber sido letal para las opciones vitorianas en la fase regular de la Euroliga. Caía al sacó la primera victoria continental de la temporada. Más vale tarde que nunca para un Baskonia que al que se le acababa el tiempo para la reacción y que deberá seguir quemando etapas recomponer el destrozo de un primer mes terrible de competición. El mensaje de perseverancia formulado por Pedro Martínez en la jornada precedente terminó por calar en sus jugadores. El Baskonia fue este jueves un equipo creyente, capaz de combatir con sus propios médicos y con las dinámicas negativas en las que se vio sumido durante buena parte de la segunda mitad. Los azulgranas avanzaron en las nuevas lecciones, priorizaron la seriedad defensiva, especialmente en los dos cuartos iniciales y, por fin, encontraron el acierto ofensivo necesario para no caerse nunca del encuentro.

Rodrigue Beaubois rompió las tinieblas con su canasta ganadora después de otro partido superlativo que, mientras se lo permita su rodilla, confirma que es una pieza capital en la jerarquía exterior vitoriana. El choque también constató que Pedro Martínez no confunde la confianza en sus jugadores con la permisividad. Inédito en el duelo ante el Tecnyconta Zaragoza, Vincent Poirier se ganó los minutos con una notable actuación en la que plantó cara al poderío muscular de los interiores del Panathinaikos. Tuvo sus despistes el pívot francés, como el resto de compañeros. Sin embargo un ejemplo más de que el Baskonia se esfuerza por mudar de piel y por sacar fruto de cada hora de entrenamiento.

Seriedad atrás

Con Malmanis y Poirier en el quinteto inicial, el Baskonia tuvo que pagar de inicio sus concesiones defensivas y la efectividad de Nick Calathes a la hora de jugar el poste con un 4-9 en contra tras poco más de dos minutos disputados. Los azulgranas de inmediato lograron activar su dispositivo de contención y, sobre todo, encontraron el acierto en las manos de Beaubois y Timma. Un triple llegando en contraataque de Janning otorgó la primera ventaja clara (22-11, minuto 6). El Panathinaikos logró reponerse de la mano de un incisivo Nikos Pappas para concluir la primera entrega con un 27-24.

Las claves

Desenlace final
Un triple de Granger y un tapón de Shengelia dieron paso a la acción decisiva
Perseverancia
Los azulgranas derrocharon fe y avanzaron en su mejora

Emergió entonces Jayson para ejercer de desatascador en ataque, la defensa azulgrana elevó su nivel de agresividad y la cuenta de recuperaciones de balón comenzó a aflorar. El Baskonia volvió a abrir huella gracias a dos triples de Beaubois (42-32, minuto 17). El Panathinaikos logro aferrarse al encuentro gracias al acierto triple de Singleton y Rivers y alcanzó el descanso con un 47-45. La segunda parte presentó a un visitante mucho más entonado mientras el Baskonia caía de manera progresiva en vicios pasados. La puntería triplista mantuvo a los azulgranas pero el martillo pilón de los atenienses comenzó a surtir efecto en las postrimerías del tercer cuarto y el inicio del último (65-72, minuto 34). Esta vez,no se hundieron en su inseguridad, buscaron la reacción a golpe de convicción hasta encontrar un resquicio de luz, el mismo por el que se coló Rodrigue Beaubois hasta alumbrar la primera noche continental feliz del curso.

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