Buscarse la vida

Buscarse la vida
PEPE LASO

La semana ha sido fructífera para las aspiraciones del Baskonia, con dos victorias a domicilio. La de ACB fue de mérito. Las bajas de Granger y Shengelia hacían suponer que el partido dominguero frente al devaluado Joventut podría acabar con una de esas derrotas que al final de la temporada regular se recuerdan con la tristeza de haberte causado la pérdida de una plaza de ‘play off’. Fue suficiente la sólida aportación de Garino y el gran momento de Huertas para ganar con autoridad. La que consiguieron en Valencia fue brillante, una lección de concentración del grupo y un trabajo coral que tuvo que hacer muy feliz a Pedro Martínez por lo vivido en el reciente pasado.

La trayectoria, la filosofía y meritoria dedicación a la cantera del equipo badalonés me lleva a elucubrar sobre la viabilidad de un club que dedique todo su esfuerzo a jugar con deportistas fabricados en casa. Indudablemente, el propósito merece los elogios de todos, cómo no, pero los hechos parece que no avalan su viabilidad. Por lo que se ve, la venta de jugadores a otros clubes españoles no cubre las necesidades económicas. La más reciente venta de Abalde, quizás la mejor promesa nacional, no ha solucionado los problemas, como tampoco lo fue la de Vives, también internacional.

Un repaso a los mejores equipos europeos no define qué política es la más acertada, entre la de fichar un grupo de nacionales, que se supone cohesionan con facilidad con el ambiente del club, incluso hermanan mejor con los aficionados y parecen que en momentos difíciles son capaces de aportar un plus, o ir al mercado todos los años buscando entre un amplio muestrario. Esta última opción requiere un trabajo de años, caro y peligroso. Los riesgos son mayores y la posibilidad de alinear un grupo exitoso es siempre complicado.

Veamos algunos ejemplos de una y otra política. Los dos grandes equipos griegos escogen caminos opuestos. Mientras Olympiacos tiene en el grupo cinco jugadores nativos, prácticamente los mejores del país, a su rival, el Panathinaikos, le mantiene un grupo de aguerridos americanos. Los campeones del CSKA alinean siete rusos y el Fenerbahce, a cinco turcos, en los dos casos, jugadores trascendentales. Todos estos clubes se mueven en lo más alto de la competición. Entre los dos mejores equipos españoles del momento, el Real Madrid tienen tres jugadores nacionales importantes en su roster y el Baskonia, uno.

Difícil sacar conclusiones, al final cada cual se busca la vida y los resultados juzgan quién lo hace bien o mal. Lo que sí dejan claro estos números que expongo es que el baloncesto español visto desde la posición de los jugadores es un desastre. Y me resulta un sarcasmo la preocupación de los rectores nacionales por proteger a los españoles con cupos, no teniendo en la despensa jugadores suficientemente buenos para que los clubes se interesen por ellos.

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