Baskonia

Las claves de la profunda transformación del Baskonia

Pedro Martínez imparte instrucciones mientras Rodrigue Beaubois espera a entrar en cancha durante el choque ante el Panathinaikos. /J. Andrade
Pedro Martínez imparte instrucciones mientras Rodrigue Beaubois espera a entrar en cancha durante el choque ante el Panathinaikos. / J. Andrade

El rigor defensivo y la fluidez en ataque catapultan al nuevo Baskonia tras una semana mágica

CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El equilibrio entre el rigor colectivo y la iniciativa individual tiende a marcar el éxito en cualquier deporte de equipo. El baloncesto no es una excepción y la trayectoria del Baskonia a las órdenes de Pedro Martínez lo confirma. Ocho partidos ha dirigido el técnico catalán al conjunto azulgrana, los mismos que tuvo a Pablo Prigioni al frente del banquillo. En resultados, la trayectoria es divergente. Dos victorias y seis derrotas para el argentino por seis triunfos y dos tropiezos para el barcelonés. Este último balance ha permitido al Baskonia reengancharse a la carrera por lograr la clasificación para la Copa del Rey al tiempo que evitaba hundirse en el vagón de cola de la tabla en la Euroliga.

El Baskonia de arranque de temporada parecía un grupo de jugadores notables, con un exceso de confianza en su capacidad individual pero sin el suficiente sentido grupal para sentirse como un equipo. La renuncia de Pablo Prigioni al cargo y el aterrizaje de Pedro Martínez han cambiado un panorama en el que se deja entrever de forma más nítida una base colectiva que está permitiendo el brillo personal. Ahora, los azulgranas son capaces de estar a la altura de ciertas responsabilidades sobre la cancha, lo que hace que otros registros brillen.

Resulta obvio que el Baskonia ha alcanzado un nivel defensivo con Pedro Martínez que parecía una quimera desde el primer mes de curso. En números totales, el equipo de Prigioni encajaba 82 puntos por partido mientras que durante la etapa de Pedro Martínez se acumulan 78 puntos en contra por encuentro. El rigor en la contención se ha impuesto con algunas situaciones claras como una mayor presión sobre el hombre con balón y el esfuerzo por evitar en lo posible los cambios defensivos. Ahora, el Baskonia transmite una mayor sensación de solidez atrás que, además, es capaz de alargar durante más minutos en un solo partido.

En cualquier caso, la mejora defensiva es una faceta en la que dejará de insistir Pedro Martínez. Al fin y al cabo, es la base sobre la que se apoya un nuevo Baskonia que destaca aun más en el juego de ataque. Los 77 puntos por partido que alcanzaba el equipo con Prigioni al mando han dado paso a los 88 de media que logra endosar a sus rivales en el cómputo de los ocho encuentros dirigidos por el preparador catalán. Los tres últimos triunfos ante Real Madrid, Zalgiris y San Pablo Burgos han supuesto el apogeo de un Baskonia que vuela alto al calor de un acierto triplista demoledor. En el primer mes de competición, el cuadro azulgrana promedió un escaso 32 % desde más allá de la línea de 6,75. En los últimos ocho encuentros, el registro se eleva a un 42 %. En este aspecto, hay un dato significativo: los azulgranas logran incluso lanzar cuatro triples más por partido.

Asistencias y rebote ofensivo

El reparto de papeles y el ordenamiento de las jerarquías se han impuesto en una plantilla que ahora sabe ejecutar con mayor sincronía los sistemas de ataque y donde se evita el vicio de rifar lanzamientos. El acierto llega de la calidad individual, pero también del ritmo y la constancia en la circulación de balón. No en balde, la solidaridad ofensiva se traduce en la mejora dentro del promedio de asistencias por partido; 15 pases de canasta a las órdenes de Pablo Prigioni por 20 bajo el sistema de Pedro Martínez. Las heroicidades en solitario parecen quedar atrás.

Gran parte de los lanzamientos tienen una lógica previa, pero también el Baskonia gana en eficacia a la hora de sumar puntos a partir de pérdidas del rival, segundas opciones o al contraataque. El rebote ofensivo juega también su papel. El Baskonia ha pasado de atrapar una media de 8,8 rechaces bajo el aro rival a elevar su número de capturas hasta un promedio de 11,6. Un apartado más del juego donde se intensifica la energía y la agresividad azulgranas.

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