El club del retorno

Marcelinho Huertas afronta el reto de la segunda etapa en el Baskonia que antes sellaron con éxito otros como Nocioni o Prigioni

IÑIGO MIÑÓN

Dice el refrán que segundas partes no son buenas. Marcelinho Huertas quiere desafiar a la sabiduría popular. A sus 34 años, el base brasileño retorna al Baskonia, donde triunfó entre 2009 y 2011. Otra etapa, otro jugador, con más experiencia y, a priori, menos chispa. Puso rumbo al Barcelona hace seis años y los dos últimos ha estado en la NBA, aunque, después de jugar en los Lakers, no se ha vestido de corto desde febrero tras ser cortado por los Rockets sin debutar. La sensación del reencuentro.

Ya la vivieron otros como Santi Abad, éste en tres etapas (91-92, 93-95 y 97-98), Ferrán López testimonialmente (96-96 y tres partidos en la 01-02) o el temporero repetido Milt Palacio, reclutado para los ‘play off’ de las temporadas 09-10 y 10-11. Pero los casos más paradigmáticos son los de Andrés Nocioni y Pablo Prigioni, actual entrenador baskonista. Por el nivel alcanzado en su primera etapa como azulgranas, por la exigencia mantenida durante el paréntesis y por su pasado en la NBA. Y ambos se las ingeniaron para contradecir al refranero: quizás no se elevaron a la excelencia de sus primeros años en Vitoria, pero sus segundas partes sí fueron buenas. El camino a seguir para Huertas.

El primer regreso de un hijo pródigo fue el del ‘Chapu’. Había emigrado a la NBA en 2004, después de tres brillantes temporadas en el Buesa Arena: 14,1 puntos, 6,1 rebotes y 14,8 de valoración en 26,5 minutos de juego, entre Liga ACB y Euroliga, con especial incidencia estadística en la segunda (16,7 puntos, 6,9 rebotes y 17,3 de valoración). Dominador en la competición doméstica y referente en la continental. Tras ocho temporadas en Estados Unidos (Chicago, Sacramento y Philadelphia) regresó a Vitoria en marzo de 2012, con 32 años, dos menos de los que tiene ahora Huertas.

El hándicap de Prigioni

Sin minutos en los 76ers, le costó recuperar el ritmo en su primer medio curso en Vitoria (9,7 puntos y 3,9 rebotes), pero creció en los dos siguientes hasta volver a ser un Nocioni decisivo: máximo anotador baskonista en la temporada 12-13 (12,3), jerarquía y unos números notables hasta que fichó por el Real Madrid en 2014 (11,9 puntos y 5 rebotes en casi 25 minutos de juego). La vuelta al calor del hogar que también vivió Pablo Prigioni en el ejercicio 11-12, cuando regresó a Vitoria tras dos años en Madrid.

Con el hándicap añadido en su caso de haberse convertido en enemigo del Buesa durante su etapa madridista. Los inicios no fueron buenos, pero el director argentino se reconcilió con su afición como mejor sabe, con liderazgo y una estadística (6,7 puntos y 4 asistencias) que no andaba lejos de la que había dejado en su anterior etapa en Vitoria: 6,7 puntos y 4,4 asistencias en seis temporadas, con especial brillo en la 05-06, cuando firmó 6,3 asistencias por encuentro entre la ACB y la Euroliga. Todo eso con 34 años, los mismos que el brasileño. Su tercera etapa, casi anecdótica a la vuelta de la NBA, la temporada pasada, le sirvió para abrir las puertas del banquillo.

Regresos de técnicos

También ese banquillo baskonista ha experimentado segundas etapas. Desde los tiempos de Pepe Laso (72-77 y 85-87) hasta Velimir Perasovic (05-07 y 15-16), que regresó con éxito a la capital alavesa. Si en 2006 ganó la Copa y alcanzó la Final Four, diez años más tarde repitió presencia entre los cuatro mejores de la Euroliga.

Tampoco fue mal el retorno de Dusko Ivanovic (00-05 y 08-12), que antes de irse dejó una Liga y dos Copas en las vitrinas del Buesa y a su vuelta repitió con un título en cada competición, aunque al final fuera destituido a principios del curso 12-13. Peor fue el regreso de Sergio Scariolo (97-99 y 13-14), que se había ido con un galardón copero y volvió para firmar una temporada discreta y rescindir en verano su contrato de dos años.

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