donde se decide todo

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PEPE LASO

Tras el largo camino recorrido en una densa temporada, el baloncesto llega ahora a los momentos en los que se decide todo. El premio final es reducido considerando que solo se reparten dos títulos: ACB y la Euroliga. No parece que el Baskonia tenga potencial suficiente para aspirar al cetro continental. Por lo tanto, debemos afrontar el fin de fiesta europeo con la misma disposición de la temporada regular. O sea, ver el mejor baloncesto partido a partido. Diferentes son las cosas en la Liga ACB. Las aspiraciones baskonistas deben ser máximas. A seis jornadas para la conclusión de la temporada regular ocupar la segunda plaza en la clasificación da a priori un puesto de salida óptimo para el largo camino de 'play off'. En este caso, el título debe ser un objetivo alcanzable para los vitorianos.

Por el contrario, la mayoría de los equipos de las dos competiciones andan ya pensando en el futuro. En la ACB, excluyendo a los de arriba, solo Zaragoza, Joventut, Betis, Burgos y Bilbao se encuentran a estas alturas en una despiadada lucha por no caer a última hora en la hoguera del descenso. Ya dije hace tiempo que nuestros vecinos han estrujado demasiado a los jugadores veteranos, hasta convertirse en prisioneros de ellos. Las consecuencias están a la vista. Para mí, excepto los que juegan y el entrenador del equipo, el trabajo de todo el sector deportivo de un club no debe ser juzgar lo que hace el equipo en el presente, si no proyectar lo que será en el plazo de las dos próximas temporadas. Más aún, estando asentados ya hace mucho tiempo en la categoría.

El Maccabi, ese gran club campeon de Europa en el 2014 sin ser europeo, ha perdido fuelle en los últimos tiempos. Está fuera del 'play off' que dejará a cuatro equipos en Belgrado y le cuesta trabajo ganar el campeonato nacional. Los israelíes, que son muy suyos, tiene unas normas que protegen a los jugadores nacionales con reglamentaciones varias. En su competición siempre tiene que haber dos nativos en la pista. ¡Situacion compleja para un entrenador!. Y, además, en cada encuentro deben de situar en el banco a dos menores de 22 años y otro menor de 25. Una locura. El presidente, casi medio siglo en el cargo, se ata la manta a la cabeza y anuncia que la próxima temporada montará dos equipos. Uno para la competición doméstica y otro para Europa, con plantillas y entrenadores diferentes. No hay como tener dinero.

La pregunta es qué van a hacer los equipos españoles que, sin tener un problema similar, sí tienen limitaciones. Hasta ahora se han decidido a mantener plantillas más larga, hasta 17 jugadores, pero no es una buena solución. Con tantos se trabaja mal y además los que no juegan pierden continuidad. El problema esta ahí, nadie toma decisiones. Los clubes amenazan con abandonar la ACB, ésta, desde la marcha de Portela anda como pollo sin cabeza y la FEB ni está ni se la espera. Como explica el dicho: todo tiene arreglo menos la muerte.

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