Un desarrollo lógico

El tres a uno con que terminó la andadura del Baskonia por el Top 8 de la Euroliga refleja lo que, en teoría, supone la diferencia entre el potencial de los dos equipos en liza y también la lógica de un enfrentamiento al mejor de cinco

Un desarrollo lógico
PEPE LASO

El tres a uno con que terminó la andadura del Baskonia por el Top 8 de la Euroliga refleja lo que, en teoría, supone la diferencia entre el potencial de los dos equipos en liza y también la lógica de un enfrentamiento al mejor de cinco. Incluso que la única victoria azulgrana se materializara en el primer enfrentamiento en Vitoria responde a ello.

A los de Zeljko Obradovic no les resultaba vital ese asalto de la contienda y se emplearon con menos energía de la que acostumbran. Bajaron el nivel de esfuerzo físico y perdieron. En el baloncesto de hoy en día, la energía es la base de cualquier planteamiento.

Todo el desarrollo de la eliminatoria parece lógico y, sin embargo, el Kirolbet Baskonia nunca se sintió desbordado, si exceptuamos algunos minutos del cuarto y definitivo partido del 'play off'.

Los alaveses, sobre todo en los dos primeros encuentros de la serie disputados en Estambul, perdieron la lucha por los rebotes, llegaron menos enteros a los minutos finales y claudicaron a los puntos. Sin desmerecer ni en el acierto ni en el juego coral.

Conclusión: los turcos eran más poderosos físicamente cuando se ponían al cien por cien. En el último duelo, se pusieron con todo y se notó.

En los aspectos relacionados con la cancha, un jugador ha sido determinante. Kostas Sloukas, el base griego, ha dominado los partidos a su antojo. Él solo, jugando menos minutos, ha repartido 36 asistencias frente a las 30 que acumularon los tres directores de juego vitorianos.

En definitiva, ha manejado el tiempo de la eliminatoria a su manera, siempre con la sabia dirección de Obradovic. Indudablemente, la inoportuna lesión de Jayson Granger le ha facilitado el trabajo. Cada día tiene más importancia la aportación de un jugador creativo.

Sin ir más lejos, Zalgiris, la gran sorpresa de la Final Four de Belgrado, viene de la mano de su base, el canadiense Pangos, y de Sarunas Jasikevicius, el entrenador de moda por el que se pelean los mejores equipos europeos.

Cumplida sobradamente la andadura continental, queda la doméstica, en la que los baskonistas son, casi, tan favoritos como el que más.

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