El descenso del bilbao basket

«Por caprichos del calendario, le tocó al Baskonia rematar la faena jugando a domicilio, todo penoso»

El descenso del bilbao basket
PEPE LASO

No puedo evitar el punto de tristeza que me produce el descenso de categoría del Bilbao Basket, esperemos que el equipo que consiga el ascenso de la LEB Oro no tenga solución para las condiciones que la ACB impone a los equipos que no han estado en la categoría. De momento, el Breogán de Lugo recién ascendido sí tiene la plaza garantizada. Además, y por caprichos del calendario, le tocó al Baskonia rematar la faena jugando a domicilio, todo penoso. Parecía que después de muchos años el baloncesto se había afianzado en la capital vizcaína, es más, que llegaría a disputar la hegemonía al equipo vitoriano. Sin embargo, todo ha terminado como el rosario de la aurora.

Profundizando en el hecho y sin centrarnos en el caso, mantengo que el devenir de los clubes pasa por las personas que lo dirigen. Desconfío de los presidentes puestos por delegación, sobre todo si esta es impuesta por una administración o una entidad bancaria. Suelen ser personas bien intencionadas pero carentes de la vocación necesaria. El deporte es completamente diferente a cualquier otra actividad, el examen semanal que suponen los partidos, la presión del público y el juicio de los medios no es fácil de administrar sin la debida experiencia. Suelen carecer de la agilidad necesaria para tomar decisiones urgentes.

Hay momentos en los que deben imponerse las emociones a los cálculos económicos. Por ejemplo, el Joventut de Badalona, prácticamente en bancarrota, cierra los ojos y ficha al base argentino Laprovittola de gran experiencia que le cambia de vida al equipo. Pero no termina ahí. Recupera a un Duran como entrenador conocedor de la casa por haberse formado en ella, curiosamente cortado por Bilbao Basket. Los catalanes viendo que todo se derrumbaba toman decisiones técnicas, quitan los minutos de juego a sus supuestos pilares Vidal y Jordan y los sustituyen por jóvenes, el prometedor sueco Birgander que de la mano de los canteranos salvan la categoría.

Otro factor determinante en los clubes es valorar mal la duración de la vida activa de los jugadores. Cuando un grupo de veteranos se perpetúa en un equipo su peso sobre el vestuario se hace determinante, a la par que su rendimiento físico disminuye. Si no se toman decisiones difíciles tales como sustituir a un jugador muy querido por el público o eliminar al mejor anotador del grupo, aunque desmerezca en acciones más oscuras como pueden ser el rebote o la defensa, entonces llega lo inevitable. Por desgracia, pocos jugadores aceptan con naturalidad la llegada de la hora del retiro, se hacen fuertes en la banal idea de pensar ser el de antes.

Pero no terminan aquí los problemas de los clubes mal dirigidos. Piensan que la responsabilidad de todo lo negativo que le está ocurriendo al equipo es culpa del entrenador, y no siempre es así. Cambiarlo tiene que ser consecuencia de la aceptación del error cometido en la contratación. No quiero poner ejemplos. Si ocurre esta circunstancia, el club debe huir de cualquier nuevo experimento, al estar la temporada en marcha no hay tiempo de adaptación y siempre será mejor recurrir a un entrenador que conozca bien la competición (antes un médico experto que un premio extraordinario de título reciente). Los bilbaínos han hecho debutar a dos entrenadores extranjeros y novatos. Estoy seguro de que los dos serán buenos directores, pero no en circunstancias excepcionales como las que ha vivido el equipo bilbaíno. El descenso debe servirles para reposar ideas, limpiar la despensa y volver lo antes posible. Tienen lo que más necesita un equipo, una afición numerosa y entregada. Así que hasta pronto.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos