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Huertas trata de consolar a Granger./Igor Aizpuru
Huertas trata de consolar a Granger. / Igor Aizpuru

Un Baskonia reducido a la fe pierde pie en la recta final de una remontada heroica ante un Real Madrid coronado campeón tras una batalla áspera

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Telón a la temporada 2017-18 para el Baskonia. Un 3-1 inapelable en la final de la Liga ACB y el Real Madrid, coronado campeón. No habrá quinto el próximo viernes en el Wizink Center. Cierre a un curso extenuante después de 79 partidos y un cambio en el banquillo con la pronta renuncia de Pablo Prigioni y el brillante giro de timón de Pedro Martínez. La escuadra azulgrana camina ahora hacia las vacaciones y el club hacia la correspondiente reestructuración estival. El Buesa Arena cierra las puertas después de dos jornadas finales multitudinarias y trepidantes, con un ambiente electrizante que, menuda pena, no ha podido cambiar el sesgo que tomó la eliminatoria después del triunfo blanco en el segundo partido. La serie queda archivada en el historial con la imagen de un Baskonia incansable y un Real Madrid muy difícil de abordar, con un arsenal inmenso y en estado de gracia. Quizás la final merecía un quinto encuentro, solo por disfrutar de una última batalla entre dos gladiadores que se han medido hasta el límite de sus fuerzas y de su caudal baloncestístico.

Competitividad plena

La de este martes fue una noche de despedidas. Adiós a la oportunidad de asaltar el cuarto título liguero de la historia baskonista y también a un número aún indefinible de jugadores que no vestirán la elástica azulgrana la próxima campaña. La campaña acaba con el regusto amargo de verse obligado a rendirse a la superioridad madridista. En perspectiva, un año más de competitividad plena en todos los frentes para el Baskonia. Siempre cerca de los grandes dominadores, pero sin ese golpe de riñón definitivo para agarrar la gloria de un título.

85 Kirolbet Baskonia

Vildoza (2), Beaubois (19), Timma (7), Shengelia (16) y Poirier (4) -cinco inicial-, Voigtmann (2), Huertas (8), Janning (15), Diop (4) y Garino (2).

96 Real Madrid

Campazzo (17), Carroll (6), Taylor (2), Reyes (6) y Tavares (-) -cinco inicial-, Causeur (6), Doncic (8), Rudy (27), Llull (5), Thompkins (5) y Ayón (14).

Parciales:
21-18, 17-24, 19-23 y 28-31
Árbitros:
Emilio Pérez Pizarro, Antonio Conde y Benjamín Jiménez Trujillo. Señalaron falta técnica a Timma y a Reyes (min. 22). Sin eliminados.
Incidencias:
Cuarto partido del «playoff» final de la Liga Endesa disputado en el Fernando Buesa Arena de Vitoria ante 14.488 espectadores.

La última pelea vivida en el Buesa Arena selló el título madridista después de un encuentro de aspereza máxima. Acróbata en la cornisa, el Baskonia vio de cerca la caída al precipicio en una espiral continua de problemas para fluir de manera constante. Los azulgranas resistieron durante una primera parte en la que la defensa madridista y la oleada de 17 puntos de Rudy Fernández en el segundo cuarto marcaron la pauta. El luminoso mostraba un 38-42 aún rectificable al descanso, pero el vacío comenzó a abrirse bajo los pies del Kirolbet en un tercer cuarto librado entre tanganas, un codazo al rostro de Reyes sobre Shengelia invisible para los árbitros y la escalada de nervios incontrolables del anfitrión. Mientras, un Real Madrid más canchero y belicoso, capaz de seguir la guía de Campazzo y también de dominar a un árbitraje que no pudo dejar contento a nadie. Y menos al anfitrión. Los blancos supieron flotar en una tormenta de ruido y protestas, la misma en la que perdían la brújula los vitorianos. Los hombres de Laso se situaron con un 45-52 a seis minutos del cierre del tercer capítulo. Respondieron Shengelia y Timma con dos triples, pero la escuadra azulgrana volvía a entrar en colapso.

Beaubois prende la llama

El plantel merengue golpeó sin piedad con Rudy y Ayón, alcanzó el cierre del tercer cuarto con un 57-65 y se mantuvo firme en el inicio del último. Llull encontró la puntería que parecía perdida y otro proyectil triple de Rudy, MVP de la final colocaba al Real Madrid con un 64-75 a seis minutos del final.

El Baskonia trató de romper la dinámica de caída. Comenzó desde el acierto en el tiro libre y encendió la llama de la esperanza con un robo de balón de Beaubois culminado con un triple del galo (71-75, minuto 35). Se reabría las opción de forzar un quinto, pero el Real Madrid se mantenía firme a pesar de la heroica baskonista. Shengelia, de nuevo alejado del aro, clavaba un triple que empujaba hacia el milagro. La línea de tiros libres era ya el salvavidas de un Real Madrid que había hecho que su rival entrara en bonus. Beaubois también acertaba desde la misma distancia para mantener el asedio (78-81, minuto 37). Llegó entonces la que quizás sea la última genialidad de Luka Doncic al otro lado del Atlántico, con un triple al filo del tiempo de posesión que cayó como un mazo sobre el Baskonia. Ahí terminó la intrépida búsqueda de una pirueta milagrosa.

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