La inercia del más fuerte

Beaubois en el partido contra el Joventur./
Beaubois en el partido contra el Joventur.

Un Baskonia de tensión intermitente suma su sexto triunfo seguido en el frente ACB tras hundir a un Joventut que aguantó los dos primeros cuartos

CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

No fue un alarde de baloncesto de alta gama, como muchos encuentros que se presentan en la jornada dominical después tener reciente el esfuerzo de una gran noche continental. El Baskonia cumplió con el objetivo mínimo de ganar en la cancha del colista de la Liga ACB. Se desprendió de un Joventut que no engaña a nadie dada su posición en la tabla clasificatoria en un partido de tensión discontinua, momentos de ceguera casi absoluta y las dosis suficientes de empuje para que la escuadra azulgrana terminara por imponer la inercia del más fuerte.

Lo sucedido en Badalona fue otro ejemplo de realidades paralelas, tal y como se produjo hace una semana en la cancha del Tecnyconta Zaragoza. Sin embargo, hay matices diferenciadores. En tierras mañas, el Baskonia fue un equipo serio en su constancia capaz de ahogar a un rival débil que apenas encontró una rendija para heroicidades. Ante la escuadra verdinegra, los vitorianos se manejaron como un equipo un tanto condescendiente con su rival, como si supiera de antemano que daba igual la factura de su baloncesto ya que la distancia de potencial y calidad entre ambos oponentes terminaría por imponerse la lógica.

La ausencia por precaución de Jayson Granger y Tornike Shengelia pudo afectar a la rutina de rotaciones azulgrana y también a la capacidad para encontrar un ritmo adecuado en su juego ofensivo. El Joventut fue un oponente belicoso en defensa y con la agresividad suficiente para sumir a los vitorianos en una espiral continua de pérdidas de balón, una dinámica negativa especialmente marcada durante toda la primera parte. Al final, el Baskonia tuvo que ajustarse el mono de trabajo para comenzar a marcar diferencias después de un descanso que había alcanzado con un exiguo 32-34 en contra. Ilimane Diop fue el hombre en cargado de recordar al resto la obligación de agarrar el pico y la pala. De la mano del canterano, el Baskonia fue encontrando el equilibrio que le permitió ahogar los focos de sublevación prendidos por el Joventut. En un panorama de dominio creciente, los azulgranas terminaron por imponer su superioridad bajo los aros de la mano de un Johannes Voigtmann diferencial en comparación con sus oponentes tanto en el puesto de ala-pívot como de ‘cinco’. La fórmula de las torres dobles surtió de nuevo efecto, aunque en esta ocasión fue Ilimane Diop la atalaya más alta en detrimento de un Vincent Poirier demasiado nervioso y protestón con el arbitraje.

Las bajas de Shengelia y Granger también daban pie a otras permutas y abría la puerta a otros reclutas para demostrar su valía. Janis Timma tuvo sus momentos como ‘cuatro’ y volvió a recargar sus baterías en el lanzamiento triple mientras Luca Vildoza se sumergió en una guerra personal con Laprovittola de beneficios escasos. Marcelinho Huertas fue un timonel un tanto más gris que en anteriores partidos, pero al que se le echó en falta demasiado después de que abandonara la cancha con dolor en su muñeca izquierda mediado el tercer cuarto. Todavía debería volver el brasileño a la acción en la recta final del duelo para volver a resentirse de unas molestias que, a falta de más exploraciones médicas, son el principal foco de preocupación de la enfermería azulgrana.

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