Una impropia falta de tensión

Una impropia falta de tensión

Un Baskonia blando y sin nervio desperdicia una buena ocasión de apuntalar el segundo puesto y es superado por un Real Madrid responsable

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Segundo duelo tras la eliminación continental a manos del Fenerbahce y se sigue a la espera de que el Baskonia rellene su depósito de combustible. El bajón de tensión del pasado domingo en el Buesa Arena ante el UCAM Murcia podía tener cierta justificación, pero más insólito resulta el despliegue de flacidez y desgana con el que se manejaron los azulgranas ante un Real Madrid responsable a pesar del horario, las fechas, sus ausencias y la posición dominante que ostenta en la clasificación ACB. Maldita la gana que parecían tener los dos equipos de disputar un encuentro metido con calzador en el calendario y en un horario laboral que dejó semidesiertas las gradas del Wizink Center de la madrileña calle Goya. En un escenario y en unas horas poco agradecidas, el conjunto de Pablo Laso estuvo a la altura de sus obligaciones profesionales mínimas. Huérfano de Luka Doncic, Facundo Campazzo y Anthony Randolph, el conjunto blanco dominó siempre a un Baskonia también huérfano de Jayson Granger, pero que perdió una buena oportunidad de apuntalar una segunda parte de la que sigue siendo dueño.

Sin concesiones

La recta final de la fase regular sigue avanzando y los vitorianos aún disponen de un calendario benigno para no descabalgarse del escalón que aún conservan. Eso sí, les conviene recuperar cuanto antes ese grado de tensión, frescura y dureza de quien aspira a luchar por el último título en juego de la temporada. Fueron virtudes que se mantuvieron ausentes en su visita al ya líder inalcanzable de la fase regular. El Baskonia fue un equipo plano, carente de un mínimo sedimiento defensivo sobre el que asentar su juego. Tampoco es que el Real Madrid fuera un prodigio desbordante en estas lides, pero sí que mostró una presencia de ánimo suficiente como para no dar pie a concesiones. El Baskonia se asemejo a un equipo inapetente, sin recursos para dañar la estructura de un rival agrietado en su posición de base.

101 R.Madrid

Causeur (11), Pantzar (-), Taylor (6), Reyes (14) y Ayón (-) -cinco inicial-, Fernández (16), Radoncic (-), Yusta (4), Carroll (13), Tavares (6), Llull (14) y Thompkins (17).

89 Baskonia

Vildoza (22), Timma (7), Malmanis (-), Janning (13) y Poirier (10) -quinteto titular- Shengelia (6), Beaubois (6), Voigtmann (12), Huertas (9), Diop (4) y Garino (-).

Árbitros
Antonio Conde, Óscar Perea y Martín Caballero. Sin eliminados.
Incidencias
Partido aplazado correspondiente a la jornada 29 de la Liga Endesa disputado en el WiZink Center de Madrid ante 5.781 espectadores.

El Real Madrid abrió el encuentro con la inesperada apuesta al timón del canterano Melwin Pantzar, se vio obligado a dosificar a un Sergio Llull todavía corto de fondo para heroicidades y echó mano de Fabien Causeur para dar relevos en el puesto. Fue un esquema un tanto cogido con pinzas, pero en el que los hombres de Pedro Martínez no encontraron forma de agudizar los desequilibrios. A pesar de las ausencias, el Real Madrid volvió a demostrar que cuenta con un gen competitivo que funciona casi todos los días bajo las circunstancias más adversas. Por contra, el Baskonia funcionó como un grupo al que la sobremesa le pesaba demasiado, como si tuviera aún pendiente la digestión. Se mantuvo en el duelo durante un primer cuarto marcado por el intercambio de canastas (25-24) para después perder pie en un arranque de segundo cuarto en el que irrumpieron los chispazos de Sergio Llull, el carácter intimidatorio de Walter Tavares y la facilidad realizadora de un Trey Thompkins a quien la defensa azulgrana pareció haber descubierto ayer.

El Real Madrid superó la decena de puntos de renta (46-42, minuto 17). Trató de desperezarse el Baskonia de la mano de un Johnnes Voigtmann demasiado dependiente de su acierto lejano. El Baskonia recuperó algún palmo de terreno con un 52-44 al descanso para después se sumergirse en la nefasta dinámica de querer poco y poder menos. Suspenso casi total en la responsabilidad defensiva en el 'uno contra uno', individualidades por doquier en ataque e incapacidad para hablar en plural a ambos lados de la cancha. Fabien Causeur y Felipe Reyes rompían el duelo de nuevo mientras la labor de desgaste de Rudy Fernández hacía su parte(67-62, minuto 27).

Tornike Shengelia y Rodrigue Beaubois parecían hologramas sin alma para terminar atornillados al banquillos sin opción de retorno al parqué en la recta final de un encuentro animado un tanto por los triples de Matt Janning y la eclosión anotadora de Luca Vildoza en el inicio del último cuarto y que pareció vislumbrar un rayo de esperanza (81-75, minuto 35). El Baskonia quería volver pero ni la mente ni los músculos le respondían. Sergio Llull y Rudy Fernández aplicaron la consiguiente vuelta de tuerca para reinstaurar el orden y devolver al Baskonia la siesta.

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