Bofetada y daños colaterales

Bofetada y daños colaterales

Tocado por la lesión de Voigtmann, el Baskonia cede ante la versión volcánica del Real Madrid tras el descanso y lleva la serie a Vitoria con un 1-1

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia recibió el correspondiente puñetazo de vuelta después de su brillante inicio de eliminatoria final ante el Real Madrid. Nada que no entrara dentro de las posibilidades ni que fuera inalcanzable para un anfitrión obligado a la reacción y con recursos suficiente para despertar. La serie mantiene un equilibrado 1-1 y ahora migra hacia territorio alavés. A pesar del tropiezo, los azulgranas vuelven a casa con un botín para nada despreciable. La ventaja de campo sigue siendo suya. Tendrá que impedir que se la arrebaten en los dos duelos que llegan en un Buesa Arena que debe volver a rugir hasta más allá de la ronquera para preservar el precioso mineral extraído en Wizink Center.

El 'play off' entra en su apogeo, con una fase vitoriana en la que cualquiera de los dos contendiente puede forzar la sentencia si encarrila dos triunfos consecutivos. Tampoco es descartable el retorno a la madrileña calle Goya en caso de que la serie se estire hasta el quinto encuentro. Un hipotético desempate a cara o cruz que se antoja aún lejano. Los azulgranas tienen ahora en su mano la posibilidad de hacer valer el 'factor cancha'. Se precisa un Buesa Arena hermético, una afición lista para acudir a la llamada de la gloria y a la versión más consistente y pétrea del equipo de Pedro Martínez.

98 Real Madrid

Campazzo (6), Carroll (16), Tavares (4), Reyes (11), y Taylor (9) -equipo inicial-, Causeur (2), Doncic (11), Rudy (5), Llull (4), Thompkins (16) y Ayón (14).

91 Kirolbet Baskonia

Vildoza (7), Timma (4), Janning (18), Poirier (12) y Shengelia (5) -equipo inicial-, Voigtmann (2), Huertas (11), Malmanis (3), Beaubois (2), Diop (16), Granger (8) y Garino (3).

Parciales
28-33, 24-19, 31-13 y 15-26
Árbitros
Daniel Hierrezuelo, Benjamín Jiménez y Óscar Perea. Edy Tavares (min.38) y Rodrigue Beaubois (min.39) fueron eliminados por cinco personales .
Incidencias
Segundo partido del playoff final de la Liga Endesa disputado en el Palacio de Deportes (WiZink Center) de Madrid ante 11.208 espectadores.

El Baskonia fue un equipo en efervescencia constante en un primer cuarto en el que voló en las alas del monumental acierto triplista de Janning, la buena conexión de Poirier con Huertas y Vildoza y la fortaleza defensiva general azulgrana. El Real Madrid buscó en Taylor la variante de inicio para guardar a Doncic en el banquillo. El conjunto de Pedro Martínez arrancó como un cohete que se puso en órbita con un parcial de 12-2 (17-27, minuto 7), forjado con los triples del escolta de Minesotta y el desquiciamiento de un Campazzo que se llevó una técnica por su terquedad en la protesta. El Baskonia volaba alto, controlaba la reacción merengue tras dos tiros libres de Tavares y un triple de Rudy hasta que se sumió en el agujero negro propiciado por la lesión de Voigtmann. El alemán se torció del tobillo en la lucha por el rebote ofensivo cuando el marcador mostraba un 22-32 a favor de los vitorianos. Su marcha a los vestuarios sembró el banquillo azulgrana de preocupación y nervios. Sin el teutón, el Baskonia se vio obligado a recomponer piezas, con Timma como 'cuatro' de urgencia. El desconcierto fue aprovechado por un Real Madrid que se recuperó del bache previo para cerrar el primer cuarto con un 28-33. A lo largo de la segunda entrega, Thompkins dañó la estructura vitoriana en su parte más vulnerable. El Baskonia se resistía a caer, amparado en los triples de Janning, los chispazos de Huertas y la iniciativa de Vildoza. Fueron recursos que no impidieron que el conjunto blanco lograra tomar la delantera en el marcador (50-47, minuto 18). El quinto acierto desde el arco del exterior estadounidense permitió reinstaurar la igualdad con un 52-52 al descanso.

El Baskonia había resistido hasta ese momento a un Real Madrid en una versión mejorada tras el primer encuentro. Llegó entonces la gran eclosión de la pirotecnia merengue, ese tipo de ráfagas devastadoras que, tras asentarse la polvareda levantada, deja una sima descomunal en el marcador. Los azulgranas quedaron barridos en un tercer cuarto de ofensiva total blanca. Thompkins siguió abriendo heridas, Doncic puso romper los grilletes defensivos vitorianos y Tavares volvió a ser ese gigante que cambia trayectorias de tiro e intimida con figura interminable. El Baskonia perdió la brújula, con un Vildoza mucho más agobiado, sin poder aferrarse al cierto triple y con la sensación de que, con Voigtmann en el banco y su tobillo derecho vendado, no había tropa suficiente para contener a un Real Madrid agresivo y en pleno trance de inspiración ofensiva. Parcial de 31-13 en el tercer episodio, cerrado con una herida imposible de suturar, un 83-65 que convertiría el cuarto final en un trámite.

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