Duelos de alta tensión

Shengelia se revuelve después de que Rudy Fernández le dejará la pierna tras una jugada./Emilio Cobos
Shengelia se revuelve después de que Rudy Fernández le dejará la pierna tras una jugada. / Emilio Cobos

Las continuas protestas y los cuestionables gestos de jugadores como Doncic o Rudy elevan el voltaje de la final

Iñigo Miñón
IÑIGO MIÑÓN

Una serie de alta tensión. Nervios, protestas, técnicas... Los roces habituales entre Timma y Doncic, que en el primer partido ya le lanzó el hombro al letón tras engancharse en la lucha por un rebote. La zancadilla 'involuntaria' de Reyes a Poirier en ese mismo encuentro. La técnica a Campazzo por sus reiteradas protestas a los colegiados. Más concentrados en lo suyo los jugadores baskonistas, conscientes de que, por el escenario y el rival, tenían todas las de perder en caso de aspavientos. Más confiados en esa labor de desestabilización los madridistas, aunque también Rudy Fernández se llevó una técnica en el primer partido.

El escolta balear juega siempre en el ojo del huracán. Muchas veces por su talento baloncestístico, indudable; otras cuantas por esa gesticulación excesiva. O por algún rifi-rafe como el que protagonizó el viernes con Tornike Shengelia, muy enfadado con el madridista después de que le dejara la pierna en el desenlace de una jugada, por mucho que después le pidiera perdón ostentosamente para querer hacer ver que había sido sin querer. El capitán, como ya hiciera Timma ante Doncic, optó prudentemente por callar y aguantar.

No es la primera vez que Rudy Fernández es apuntado por el foco de la polémica. Le ha acompañado siempre. Desde sus inicios en el Joventut, cuando los encontronazos con Nocioni le colocaron entre los principales enemigos del Buesa. También en Estados Unidos, donde se enganchó con Jarret Jack en Portland. Ha sido multado por la NBA, por la Euroliga... Y hace cinco años llegó a ser objeto de una injustificable agresión por parte de un aficionado en Kaunas, después de que en el partido disputado en Madrid ante el Zalgiris una acción de Rudy sobre Jankunas desató una tángana tal que incluso el propio madridista tuvo que pedir perdón y asumir que tenía que «mejorar» su actitud en la cancha.

«Ambiente hostil»

También en ACB, claro. En el siguiente curso, 2013-14, una colleja del balear a Rodrigo San Miguel desencadenó otra pelea. Y ese mismo año se encaró con Spanoulis en el torneo continental. Esta temporada, sin ir más lejos, protagonizó una trifulca con Antetokounmpo en el duelo contra el Panathinaikos. Un sospechoso habitual en una serie eléctrica que hoy traslada su alto voltaje al Buesa Arena.

Máxima tensión en el coliseo azulgrana. «Va a ser una batalla, con un ambiente hostil. Los aficionados se van a volver locos con su equipo. El pabellón se volverá muy ruidoso. Espero un ambiente de Final Four», reflexiona el madridista Trey Thompkins.

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