Un espejismo insuficiente

El ‘cuatro’ georgiano se erigió una vez más como líder de un conjunto desdibujado en líneas generales./roberto padilla
El ‘cuatro’ georgiano se erigió una vez más como líder de un conjunto desdibujado en líneas generales. / roberto padilla

El intento de remontada del último periodo ante el Fuenlabra no esconde los problemas que arrastra el Baskonia, de nuevo con Shengelia como pilar

OLATZ ALONSO

Tercera derrota liguera del Baskonia y, lo más preocupante, sin visos de mejoría respecto a las dos últimas. Los problemas se le acumulan en este errático inicio de temporada al conjunto dirigido por Pablo Prigioni, en el que los malos resultados y las peores sensaciones son imposibles de maquillar, por mucho que en el último cuarto en Fuenlabrada tuviesen en la mano dar la vuelta al partido. Permisividad defensiva combinada con una desconexión grupal en ataque. Ofensiva que vive de un incansable Shengelia al que, según el duelo, secundan un par de compañeros para intentar tirar de un carro que aún necesita que otros efectivos den un paso adelante para repartir responsabilidades y minutos.

El marcador final en Fuenlabrada podría evidenciar, para quien no hubiese visto el partido, un choque igualado en el que terminó por imponerse el factor cancha. Nada más lejos de la realidad, ya que echando un vistazo al parcial del primer cuarto (20-8) quedaba claro que en el parqué del Fernando Martín mandaba un equipo y no precisamente el que disputa la Euroliga.

El Fuenlabrada se ciñó al guión gracias al cual cuenta todos sus partidos por victorias. Solidez defensiva para atacar con velocidad, confiando en hombres como Eyenga o Popovic. El Baskonia, por su parte, también mantuvo la dinámica de los últimos encuentros, solo que en el caso de los azulgranas el cambio apremia.

Dos pérdidas nada más comenzar para regalar 4 puntos a los locales, quienes no necesitaban prodigarse en esfuerzos para encontrar el camino hacia el aro contrario, mientras que la primera canasta del Baskonia se hizo esperar hasta el cuarto minuto de juego. Los de Zurbano no conseguirían los 8 tantos con los que cerraron el periodo, frente a los 20 del oponente, hasta los últimos segundos. Una irrisoría cifra que podría haber sido de 9 si Granger hubiera anotado los dos tiros libres con los que se cerró el agónico compás.

Esfuerzo sin premio

Precisamente, el acierto desde la línea de tiros libres fue una rémora para el conjunto azulgrana durante todo el duelo. Tan solo convirtieron un 65% de los lanzamientos de un punto (17/26), siendo Diop el único que acertó en todos. Los alaveses perdieron así la oportunidad de sacar una ligera ventaja de las faltas de su rival, que solo erró cuatro tiros desde la línea de 5,8 metros (18/22).

La expulsión de Prigioni por doble técnica pareció servir de revulsivo en las filas azulgranas. Triple y canasta de Shengelia para avisar de lo que se le venía encima al Fuenlabrada en el cuarto definitivo, seguido de una buena asociación entre Poirier y Granger para un parcial de 2-9 (67-56) con el que comenzó la escalada baskonista.

Esfuerzo que quedó sin recompensa cuando O’Leary, gracias a una canasta con tiro adicional, cercenó las opciones baskonistas en un duelo en el que la iniciativa recayó en el georgiano Shengelia, apoyado por Huertas y con aportaciones de Diop, mientras que la incidencia de jugadores llamados a ser importantes amenazas de cara al aro, como Timma o Janning, fue mínima.

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