Instinto de supervivencia

Shengelia autor de la canasta final en Belgrado. /Andrej Cukic
Shengelia autor de la canasta final en Belgrado. / Andrej Cukic

Un Baskonia justo de fuelle sale a tiempo de las cuerdas para frenar la reacción del Estrella Roja

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Incluso cuando la vía se estrecha hasta medidas milimétricas, este Baskonia enrachado y pleno de confianza es capaz de encontrar un resquicio para conservar la vida. Restaban tres segundos de la posesión, Janis Timma era el hombre encargado de poner el balón en juego desde la banda del terreno serbio con un 81-83 en el luminoso y 20 segundos para cerrar el encuentro. Cae el balón en manos de Tornike Shengelia un paso por detrás de la línea de 6,75. Intenta avanzar un par de metros con la defensa de Milko Bjelica como sombra. El reloj aprieta y el georgiano logra zafarse de su hombre, que termina convertido en un peso muerto sobre el parqué. Espacio, libertad y un tiro en suspensión de ejecución perfecta. El balón cae a plomo en el aro del Estrella Roja, el 81-85 se eleva en el marcador y pone a resguardo al Baskonia. Ya no hay opción para el esforzado anfitrión, sin margen para sorprender de nuevo a los azulgranas.

81 Estrella Roja

Rochestie (4), Lazic (2), Feldeine (10), Bjelica (9), Lessort (19) -cinco inicial-, Jovanovic (5), Radicevic (-), Davidovac (7), Dangubic (-), Dobric (17) y Jankovic (8) y Apic (-).

85 Baskonia

Granger (6), Janning (13), Timma (15), Malmanis (3) y Poirier (2) -cinco inicial-, Shengelia (16), Huertas (3), Beaubois (10), Voigtmann (17), Vildoza (-) y González (-).

Parciales
17-22, 21-25, 19-17-24-21
Árbitros
Carmelo Paternico (Italia), Elias Koromilas (Grecia) y Sergio Silva (Portugal). Eliminaron por faltas personales al jugador del Baskonia Vincent Poirier (min. 35).
Incidencias
Partido correspondiente a la novena jornada de la Euroliga disputado en el Kombank Arena de Belgrado ante 5.467 espectadores.

Y el Baskonia, de nuevo victorioso. Quinto triunfo consecutivo, tercero en la Euroliga, y la nave que mantiene un rumbo fijo de resultados. Sin titubeos a pesar de que este jueves, los azulgranas no pudieron poner en práctica ese juego arrollador y majestuoso de la semana pasada. No todas las noches, menos en el frente continental y lejos del hogar, se puede ganar por derribo.

Acumulación de problemas

Al fin y al cabo, el plantel desbordante que dejó tiritando a Real Madrid, Zalgiris y San Pablo Burgos también perdió en aquella carrera magistral a efectivos como Jordan McRae, Ilimane Diop y Patricio Garino. La brillantez de los resultados precedentes parece tapar semejantes ausencias, pero ante el Estrella Roja quedó demostrado que el Baskonia es ahora un equipo corto de efectivos. En un Kombank Arena de vacíos desoladores en las gradas y ante un rival de potencial menor al de su versión de la pasada campaña, el conjunto vitoriano se vio obligado a exprimir al máximo una tropa menguada. Los problemas de estabilidad se agolparon a partir de la rápida acumulación de faltas de Vincent Poirier, que obligó a Johannes Voigtmann a ser aún más conservador de lo habitual en el derroche de energía y Pedro Martínez hubo de buscar oxígeno extra en la línea exterior con apariciones fugaces de Luca Vildoza y el canterano Miguel González. El endeble entramado logró mantenerse en pie y la canasta final del capitán apartó las tinieblas en un desenlace agónico pero feliz.

El Baskonia logró desplegar su dominio durante una primera parte en la que redujo al mínimo los porcentajes de un Estrella Roja huérfano de las producción ofensiva de piezas claves como Taylor Rochestie y Milko Bjelica. La versión coral en azulgrana volvió a imponerse, con algunos momentos de concesiones defensivas y la insistencia de los serbios por abrir heridas en un flanco débil como el que trata de cerrar Rinald Malmanis como sustituto de Tornike Shengelia.

El georgiano fue el guía de su equipo durante una primera parte que el Baskonia tuvo bajo control, aunque con la sensación de dosificarse ante los problemas de personales de Vincent Poirier y el reducido contingente exterior. El cuadro vitoriano logró una renta máxima al filo del descanso (32-46, minuto 19) aunque los instantes finales del segundo cuarto dejaron los primeros apuntes de flaqueza seria. El Baskonia alcanzaba el ecuador con un 38-47 para después desangrarse en el tercer capítulo con un rosario de pérdidas de balón letales. Todavía encontraba los recursos ofensivos en el momento oportuno para mantener a raya a un Estrella Roja que no encontraba el calor del acierto.

La tercera entrega se cerraba con un 57-64 hasta que emergió Mathias Lessort para romper las costuras interiores azulgranas. El empuje del muscular pívot francés pareció envenenar a un Baskonia que perdía a Vincent Poirier tras cometer su quinta falta y veía cómo el Estrella Roja se adelantaba tras un parcial de 18-9 (75-73, minuto 35). El pánico parecía llamar al fin a la puerta, pero el Baskonia logró salir de las cuerdas. Dos triples de Matt Janning y Janis Timma, la reacción de Johannes Voigtmann y la canasta final de Tornike Shengelia devolvieron la pegada al Baskonia. El zarpazo implacable de un equipo en racha.

Las claves

Contratiempos
Las bajas y los problemas de faltas de Poirier propociaron un Baskonia más discontinuo, obligado a mantener un espíritu conservador que le permitió mantenerse con holgura en la primera parte.
Control del pánico
El Estrella Roja no encontró el fuego anotador hasta un último cuarto en el que incluso llegó a ponerse por delante. Los azulgranas supieron frenar su caída en los últimos cinco minutos.

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