Baloncesto

Exigencia para el reenganche del Baskonia

Diop muestra su pasaporte en Foronda para viajar a Moscú./R. G.
Diop muestra su pasaporte en Foronda para viajar a Moscú. / R. G.

El equipo azulgrana busca en la complicada pista del Khimki su primera victoria europea a domicilio para escalar posiciones en la clasificación de la Euroliga

Iñigo Miñón
IÑIGO MIÑÓN

El Baskonia empieza este viernes en Moscú un maratón de partidos que le llevará a jugar cuatro en los próximos siete días, hasta el jueves, uno cada 48 horas. Una escarpada cuesta que reubicará las aspiraciones continentales del conjunto vitoriano –tres de esos encuentros son de Euroliga– y que tiene su primera parada en la pista del Khimki (18.00 horas), una prueba «de dificultad máxima», en palabras de Pedro Martínez, ante un rival que ha firmado un gran arranque de competición y viene de ganar en la cancha del Real Madrid.

Un test de nivel para evaluar la reacción baskonista con Pedro Martínez en el banquillo. Con el técnico catalán, el conjunto vitoriano superó al Olympiacos y al Unicaja en la última jugada, con la continuidad en el juego como gran reto de un equipo que ya se ha demostrado que sabe hacer cosas bien. «Creo que estamos en buena línea», apunta Pedro Martínez. Queda por ver si la mejoría es suficiente para asaltar el fortín del Khimki, que cuenta por victorias sus tres comparecencias ante su público en la presente Euroliga –Valencia Basket (75-70), Zalgiris (85-77) y Estrella Roja (85-78)–.

«Están haciendo un inicio excelente y en su campo es donde están jugando con más solidez», destaca el preparador azulgrana. Caprichos de un calendario peculiar, el Khimki disputó las tres jornadas iniciales seguidas en casa, circunstancia que aprovecharon los de Bartzokas para colocarse en la zona noble de la tabla, si bien ya fueron capaces después de ganar en la cancha madrileña (80-86) tras perder en la del Olympiacos (92-75). Al Baskonia le tocó la ‘cara B’ de ese caprichoso sorteo de enfrentamientos y arrancó la competición con dos jornadas fuera que, tras sendas derrotas, le condenaron a ir a remolque.

Una vez superado ese bloqueo a domicilio en el Martín Carpena, los vitorianos buscan en Moscú una victoria, la primera fuera en el torneo continental, que les reenganche a la estela de los ocho primeros puestos que dan acceso a la siguiente fase. Sin novedades, ya que Pedro Martínez sigue sin poder contar con Jordan McRae, aunque el exterior norteamericano está próximo a su reaparición. «Ya trabaja con una aparente normalidad en lo que tiene que ver con su lesión, parece que la va superando. Pero fue solo un entrenamiento y, después de tiempo parado, necesita coger un poco más de ritmo y esperar que no sufra recaídas preocupantes, algo que ya pasó la anterior vez que entró en el equipo», explica el entrenador.

Ambición de elite

Enfrente, el enésimo asalto del Khimki a la elite continental. Pese a lucir un notable músculo económico, sus altos presupuestos y su ambición no han ido habitualmente acompañados de resultados. Tras brillar en la Eurocup, el poderoso club ruso ha confiado su banquillo a Georgios Bartzokas para volver a soñar en su regreso a la Euroliga y ha rodeado a su figura indiscutible, Alexey Shved, uno de los salarios más altos de la competición, de un equipo ‘americanizado’ que arrope al talentoso escolta ruso en el baloncesto físico y vertical que predica el técnico griego –hasta seis jugadores estadounidenses, aunque falta por debutar Honeycutt, envuelto en una incierta lesión–.

«Tiene jugadores exteriores con mucha capacidad anotadora», apunta Pedro Martínez. Shved promedia 19,2 puntos, segundo de la Euroliga tras Doncic, y Anderson llega a los 13,6. Junto al interior Robinson (13,8), son los tres referentes ofensivos del Khimki.

El técnico baskonista, consciente de que «nuestra defensa está cogida con pinzas», apela al trabajo colectivo. «Es difícil defender a jugadores así. Hay que ser duros mentalmente, jugar en equipo es lo que te puede permitir ganar a otro que tiene jugadores con mayor capacidad resolutiva».

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