Fatiga y descontrol

Huertas y Hanga, durante el Barcelona - Baskonia en el Palau. /Alejandro García
Huertas y Hanga, durante el Barcelona - Baskonia en el Palau. / Alejandro García

El Baskonia da la cara en la cancha del Barcelona pero arranca la temporada con derrota tras desfondarse en un último cuarto de ceguera casi absoluta

CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia arrancó este viernes la temporada 2017-18 con gesto de rabia e impotencia, las pulsaciones desbocadas, el cuerpo y el alma bañador con el sudor de la fatiga. Roto y con el traje hecho jirones después de ver cómo se le escapaba un encuentro que parecía tener controlado en el inicio del cuarto final, cuando una ventaja de 56-67 dejaba vislumbrar en el horizonte un arranque épico ante un enemigo de su alcurnia.

87 FC Barcelona

Pressey (1), Koponen (-), Sanders (3), Vezenkov (19), Seraphin (9) -cinco inicial-, Ribas (11), Hanga (11), Heurtel (23), Moerman (10), Diagne (-) y Navarro (-).

82 Baskonia

Huertas (19), Granger (13), Timma (15), Malmanis (3), Diop (11) -cinco inicial-, Voigtmann (3), Janninh (11), Poirier (4) y Delfino (3).

Parciales
24-26, 21-16, 11-25 y 31-15
Árbitros
Pérez, Calatrava y Rial. Sin eliminados.
Incidencias
Partido de la primera jornada de la Liga Endesa disputado en el Palau Blaugrana ante 5.562 espectadores. Antes del encuentro el equipo azulgrana ha homenajeado al jugador del Baskonia Marcelinho Huertas, que jugó en la entidad azulgrana entre el 2011 y el 2015. También se guardó un minuto de silencio en recuerdo al exjugador José Luis Martínez.

Y en los diez últimos minutos, se le apagó la luz al conjunto azulgrana. Las constantes de un equipo exprimido al máximo, demasiado ansioso y con un visible punto de fatiga terminaron por caer a niveles de catacumba. Quedó borrado del parqué sin posibilidades ni recursos de frenar su caída. Depositó Pablo Prigioni toda la responsabilidad en sus hombres de confianza, con Jayson Granger y Marcelinho Huertas como capitanes generales, un Carlos Delfino demasiado temerario en sus pendencias arbitrales y la sensación general de que el Barcelona resucitaba con una reacción demoledora e incontrolable.

Cuando más de cara se le puso el encuentro, el Baskonia extravió el pulso y la templanza. El arranque del último período con la cuarta falta de Seraphin parecía allanar el camino, pero el Barcelona supo rehacerse de una forma monumental. De los balones interiores al francés se pasó al concierto atronador de Heurtel y la eficiencia de Ribas y Vezenkov. Un parcial de 15-4 sumió a los vitorianos en una pesadilla, con toda la ventaja consumida y el miedo en el cuerpo (71-71, minuto 37). Un partido loco y repleto de alternativas, volvía a comenzar con un Barcelona pleno de confianza y un Baskonia desquiciado. En nada ayudó la técnica que se ganó Carlos Delfino y que acercó aún más al precipicio al visitante. El Baskonia se tiraba de los pelos con un 77-71 a poco más de dos minutos para el cierre. Huertas trataba de acudir al rescate con un triple respondido de manera inmediata por Ribas desde la misma distancia. Voigtmann doblaba la apuesta con otro proyectil certero desde más allá de 6,75 para entrar en el último minuto con un 80-78 que aún concedía una oportunidad de redención.

Deriva funesta

Pero en el momento crítico, la deriva que había tomado el encuentro terminó por sepultar al equipo de Pablo Prigioni. Un contraataque mal culminado por Jayson Granger y un despiste defensivo grave que dejó un cómodo pasillo de penetración a Adam Hanga terminaron por mandar a la fosa del Baskonia. Ni siquiera otro triple de los de frotarse los ojos de Matt Janning permitió a los azulgranas atrapar el milagro.

La maquinaria de un equipo debilitado por las bajas y obligado a sobrecargar de minutos a algunos de sus hombres más acreditados culminó su primer día de curso en colapso pleno. El Baskonia dejó destellos, apuntó sensaciones positivas y disputó minutos de brillantez en un encuentro marcado por las intermitencias y los desajustes típicos de estas fechas de calendario. Dos equipos renovados casi en su totalidad y con dos jefes de banquillo nuevos que apenas han hecho memorizar la primera lección de su decálogo a sus hombres protagonizaron un duelo cerrado, de gran carga emocional ante el gran número de historias cruzadas entre protagonistas de ambos bandos. Sin embargo, los de Sito Alonso encontraron ese punto de consistencia necesario para acelerar en la recta final y arrollar a un Baskonia empequeñecido en un desenlace funesto.

Con las bajas de McRae, Beaubois, Garino y Shengelia, el Baskonia plantó cara desde el salto inicial a un Barcelona huérfano de Oriola y Tomic. Malmanis fue la apuesta sorpresiva de Pablo Prigioni en el quinteto inicial, una baza que no desentonó. El conjunto vitoriano dominó el primer cuarto de la mano del control de juego de Huertas y el carácter incisivo de Granger. El Baskonia fue un equipo compacto de inicio, pletórico de alegría ofensiva y con el toque de dureza atrás suficiente. El Barcelona se mostró agarrotado hasta verse atrás en el marcador con un 13-20 después de ocho minutos disputados. Heurtel activó la anotación de los locales y una concatenación de errores en el bando vitoriano permitieron a Hanga acercarse en al cierre del primer cuarto (24-26).

Un triple de Moerman abrió un segundo capítulo en el que el Barcelona creció de manera amenazante. El Baskonia todavía pudo sacar aún más la cabeza apoyado en Huertas (29-35, minuto 13) para después bloquearse ante el ímpetu del equipo catalán, más rítmico y capaz de encender la fragua anotadora bajo el arbitrio de Heurtel. El Baskonia cedió terreno hasta alcanzar el descanso con un 45-42 para después dar paso a un tercer cuarto sobresaliente, diez minutos donde dejó entrever sus mejores recursos, con la consistencia de Diop, la solvencia de Timma y una sensación de colectivo compacto. Un capítulo brillante para una obra que quedaría incompleta y emborronada.

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