Una guerra sin cuartel

Granger conduce el balón durante el encuentro del Baskonia ante el Betis./J. Andrade
Granger conduce el balón durante el encuentro del Baskonia ante el Betis. / J. Andrade
Pepe Laso
PEPE LASO

Las semanas en que se dobla la jornada europea se dan resultados sorprendentes. Es tanto el esfuerzo de los equipos, que quedan a merced de viajes, estados de ánimo y otras variables. Algunas curiosidades. En las últimas cinco jornadas, todos los equipos de Euroliga han perdido como mínimo un partido y ninguno se ha quedado sin ganar: los dos peor clasificados, Efes y Milán, se han impuesto en dos. En mis largas jornadas baloncestísticas ante la televisión, y después del enfrentamiento entre el Madrid y el Baskonia, vi un partido de NBA entre dos buenos equipos y terminó con el resultado de 132-112. Una broma. Definitivamente, aquello es un festival de estrellas y lo nuestro, una guerra sin cuartel.

El Baskonia perdió en Madrid un partido que mereció ganar. Como tiene demostrado Pedro Martínez, posee el protocolo para anular las virtudes del Madrid, sabe parar su ritmo, encarece los ataques blancos eliminando de raíz las rachas anotadoras de los terceros cuartos y sabe llegar a los minutos finales con la templanza necesaria. Pablo Laso (qué raro me resulta escribir mi apellido), intuyendo que se le venían encima las mismas circunstancias que le costaron la liga del año pasado, puso una defensa de zona propia de un equipo menor, algo así como reconocer que no sabe leer lo que está pasando, pero le resulta y remonta con un 11-1, ¡Como sale bien, fantástico! Se juegan los segundos finales, los baskonistas dan el balón a Shengelia, el jugador apropiado y en su sitio predilecto, el poste bajo, lo hace bien, pero no anota. Rudy se preocupa de dar la victoria a los blancos. Y vuelta a Vitoria con el alma retorcida por una derrota inmerecida.

Con menos de 48 horas llega uno de los colistas, los de Milán sin opciones de ‘play off’. Viene de ganar y han incorporado a Kuzminskas, descartado por la NBA. Desde el primer momento se ve que los de casa no están recuperados del palo que se llevaron en Madrid. Los visitantes mandan en el marcador y la logística baskonista se altera, entra en escena con más minutos Vildoza, tercer base de la plantilla en detrimento de Huertas. Granger toma más responsabilidades anotadoras, pero los milaneses aprietan como si les fuera la vida. Así es esta competición. Al final, en otro cara o cruz, uno de la docena y media de americanos, fornidos, pequeños y morenos que han terminado con la generación de europeos en la posición de base, se mete como un tren y anota bajo el aro. Otra derrota que complica la clasificación final en la lucha europea.

Por fin, el domingo llega a Vitoria el Betis, equipo modesto de la ACB, se cumple el pronóstico y el Baskonia gana fácil. Pedro Martínez oxigena a los suyos, da minutos a los no habituales, sigue poniendo al argentino Vildoza, en el ánimo de incorporar un jugador más, da minutos a Diop esperando algo más que momentos aislados y el refuerzo Jones justifica su presencia. Que la campaña se les va a hacer muy larga a los clubes de Euroliga es indudable, aunque más me preocupan los interminables minutos que juegan las estrellas que los sustentan.

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