Baloncesto

Un Baskonia demasiado dócil

Shengelia intenta anotar ante la oposición de Báez./Fotodeporte
Shengelia intenta anotar ante la oposición de Báez. / Fotodeporte

Los azulgranas se rinden ante un sólido Gran Canaria tras un ejercicio de blandura defensiva e incapacidad colectiva para encajar el primer correctivo serio del curso

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Un extravío de papeles, pura impotencia y falta de recursos y sin capacidad para ser un equipo con cierto pulso colectivo. El Baskonia quedó tumbado e inerte sobre el parqué del Gran Canaria Arena después de encajar el primer correctivo serio de la temporada. La maldición insular continúa vigente. Llegaba el cuadro azulgrana con un precedente de siete derrotas consecutivas en la cancha isleña y se marchó con ocho. Recibió un impacto de una contundencia tremenda, pero también justo. Al fin y al cabo, nunca es recomendable dar tantas facilidades a un equipo de la talla del Gran Canaria ni tampoco esperar que la victoria caiga de la mano del mero individualismo y la calidad ofensiva. Fue el primer aviso serio de la temporada recién comenzada, una imagen lóbrega que se espera que se trate de un accidente. La escuadra vitoriana debe aprender rápido a ensamblar su juego, pero también a modelar su carácter. La personalidad mostrada ante el Gran Canaria se contradice con las señas de un Baskonia que quiere competir en todos los frentes y bajo las circunstancias más adversas. Sin excusas ni rendiciones como la perpetrada este sábado.

100 Gran Canaria

Mekel (6), McKissic (4), Eriksson (22), Báez (8) y Pasecniks (7) -cinco inicial-, Oliver (17), Seeley (11), Balbin (11), Paulí (10) y Aguilar (4).

82 Baskonia

Marcelinho (2), Beaubois (3), Timma (2), Shengelia (21) y Diop (8) -cinco inicial-, Vildoza (3), Voigtmann (3), Janning (8), Granger (28), Poirier (1), Martínez (-) y Delfino (3).

parciales.
27-18, 19-25, 33-27 y 21-12.
árbitros.
Peruga, Castillo y Martín Caballero. No hubo eliminados por personales.
incidencias.
Encuentro de la tercera jornada de la Liga Endesa celebrado en el Gran Canaria Arena, con presencia de 6.271 espectadores.

Al Baskonia le faltó casi de todo ante un rival que, en este inicio de curso, mostró tener las ideas claras y los recursos para aplicarlas. El Gran Canaria fue un oponente sólido y ordenado, pero también supo mostrar ciertas dosis de virtuosismo con el que confrontar las batallas individuales emprendidas por figuras acreditadas del conjunto vitoriano. Jayson Granger y Tornike Shengelia se abrieron paso entre el marasmo generalizado para intentar ejercer de salvadores, pero el oponente supo contraponer a espadas brillantes como Eulis Báez o Marcus Eriksson, un bombardero triplista que se mostró inclemente con los azulgranas.

Muy lejos de ser un equipo

Apenas iniciada la temporada, el Baskonia ya acumula una buena ración de piropos respecto al depósito de talento que atesora. Reconocido su virtuosismo y sus bondades, debe explorar todavía más en las virtudes más sacrificadas del juego, unir sus fuerzas y endurecer esa silueta que tan bien queda en el plano teórico. Al fin y el cabo, la bofetada recibida este sábado descubrió a un grupo de jugadores al que todavía le queda un trecho importante para ser un equipo. No encontró manera de sentirse cómodo en el encuentro y, quizás lo más lacerante fue su bajísima actividad defensiva. Los azulgranas fueron un grupo demasiado contemplativo en este apartado, sin apenas presión sobre el balón, en exceso desordenado.

Fueron males que comenzaron a dañar su estructura desde el arranque del encuentro. El 9-2 que lucía en el marcador tras cuatro minutos disputados hablaba a las claras de un anfitrión guerrero, eficaz desde el lanzamiento triple y bien asentado atrás. Mientras, el Baskonia comenzaba enemistado con la puntería y solo la entrada en cancha de Granger hizo despertar una producción ofensiva a la baja que, para colmo, no se compensaba con un nivel mínimo de entrega defensiva. El primer cuarto se cerraba con un 27-18 revelador, no solo por la brecha abierta por los canarios sino por la cantidad de puntos encajados por los azulgranas. Bastó cierta mejora en la predisposición general para que los vitorianos recortaran distancias en un segundo capítulo en el que la portentosa efectividad de Granger se apoyó en otros matices positivos de otros compañeros.

La aplicación reboteadora fue el factor de mejora atrás que ayudó a que el Baskonia alcanzara el descanso con un 46-43 en contra bastante más decoroso. Parecía el retorno al buen camino, pero el inicio del tercer cuarto negó cualquier propósito de redención. Bastó una dudosa decisión arbitral para que el conjunto azulgrana se olvidara de jugar al baloncesto. El virtuosismo ofensivo de Granger y Shengelia aún le sostenía (55-52, minuto 24) hasta que el Gran Canaria entró en combustión plena con un recital francotirador de Eriksson. Cuatro triples del sueco terminaron por destapar por completo la docilidad azulgrana. El tercer cuarto se cerraba con un 79-70 todavía rectificable, pero no estaba el Baskonia para remar contracorriente. El conjunto insular era un torrente incontenible que terminó por sepultar a los hombres de Pablo Prigioni en diez minutos finales de castigo y ensañamiento.

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