Baskonia

Un inicio que suscita dudas

Matt Janning, junto a Prigioni en la última jornada de Liga. /Fotodeporte
Matt Janning, junto a Prigioni en la última jornada de Liga. / Fotodeporte

El Baskonia de Manel Comas abrió la Liga 1994-95 igual de mal que el de Prigioni, con tres derrotas, aunque alzó la primera Copa del Rey

OLGA JIMÉNEZ

Los números no dejan de ofrecer datos fríos que poco se acercan a las sensaciones e intangibles que pueden explicar o dar más respuestas a la pregunta que ahora mismo se hace el aficionado baskonista: ¿Qué le pasa al equipo? La sorpresa de un mal inicio de Liga, con derrotas ante rivales, a priori, inferiores o con menos presupuesto, como la última cosechada en Fuenlabrada, deja un poso de preocupación, aunque moderado, teniendo en cuenta que a este Baskonia le faltan piezas, como los lesionados Garino y McRae, además de otro jugador en la posición de ‘cuatro’ que cierre la plantilla.

Con este panorama y recién estrenados tanto en la ACB como en la Euroliga, es precipitado hacer juicios de valor, si bien las sensaciones no son buenas. Pero nada es como empieza, sino como acaba. Ninguna máxima tiene una base científica ni se cumple a pies juntillas. Echar la vista atrás a temporadas pasadas permite no aseverar nada, por mucho que las cosas estén ahora muy cuesta arriba. Puede servir como ejemplo la campaña 1994-95, con Manel Comas como técnico y un inicio de Liga con muchas dudas, y con tres derrotas en cuatro jornadas, las mismas que obligan en la actualidad al Baskonia de Prigioni a ocupar la decimocuarta plaza. Aquello no significó nada más que un mal arranque con un equipo por ensamblar que lograría la primera Copa del Rey para las vitrinas del club de Zurbano.

Si en aquella ocasión se tuvo paciencia con el preparador, no la hubo en cambio en la temporada 1999-2000, con dos derrotas de inicio en la competición doméstica que condenaron a Salva Maldonado a abandonar en noviembre. El mes fatídico en el banquillo del Buesa Arena, que parece ser clave en la primera valoración que realiza Josean Querejeta. Si bien no parece casualidad que posteriormente entrenadores como Pedro Martínez en 2005, Dusko Ivanovic en 2012 o Marco Crespi en 2014 salieron de la casa en el mismo mes.

En 2005, la Liga comenzó con cinco victorias consecutivas, pero Martínez no convenció. En 2012, Ivanovic sumó tres derrotas en ocho jornadas, pero caer en Vitoria ante el Obradoiro colmó la paciencia de un Querejeta visiblemente afectado por tomar la decisión de prescindir de su entrenador fetiche. Después de cinco años es cierto que la sombra del montenegrino ha seguido siendo muy alargada, con un banquillo poco estable, por el que han pasado Zan Tabak (63% de victorias), Sergio Scariolo (48%), Marco Crespi (33%), Ibon Navarro (54 %), Velimir Perasovic (64%) y Sito Alonso (59%).

De los últimos mencionados, el inicio en el curso 2013-14 de Scariolo fue también de los peores con un balance en la ACB de tres derrotas y una sola victoria, curiosamente ante el Estudiantes, que sembró muchas dudas, aunque el técnico italiano continuaría hasta el final de un gris curso. La opción de Marco Crespi en 2014 pareció marcar una nueva era que se quedó en un intento frustrado de estabilidad. Solo sumó dos triunfos en seis semanas y más allá de los resultados, el equipo ofreció unas pobres prestaciones.

Las estadísticas también refrendan que un mal inicio no equivale a una mala temporada o un cambio de entrenador. Todos los nuevos proyectos necesitan de un tiempo de adaptación que, en el caso especial de la era Prigioni, adquiere una dimensión diferente ya que como reconoció el propio Josean Querejeta en una entrevista realizada a este periódico, la apuesta por el argentino como técnico fue personal, asumiendo su inexperiencia, pero sopesando otras razones para ser el elegido para llevar la nave baskonista.

Es cuestión de paciencia y tiempo, el mínimo que se necesita para adaptarse. Aquello de la cuestión de confianza que se estima en 100 días, cuando hablamos de nuevos gobiernos. Pablo Prigioni lleva oficialmente 20 días, desde que la Liga ACB arrancara el pasado 29 de septiembre. La velocidad de la competición es un factor que va en su contra, con muchos partidos en pocos días. Nadie duda de que habrá tiempos mejores, y que los resultados deben llegar. Al menos por potencial y talento de la plantilla.

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