Baskonia

Kenny Green pone fin a su calvario en Catar

Kenny Green durante su etapa en el Baskonia. /Eduardo Argote
Kenny Green durante su etapa en el Baskonia. / Eduardo Argote

Es liberado tras casi una década atrapado en el país por impago de un crédito para costear el tratamiento de cáncer a su madre

CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Kenny Green se convirtió en un ‘sin papeles’ en marzo de 2008. Entonces, el exjugador del Baskonia se encontraba en Catar buscándose la vida como entrenador de baloncesto hasta que se vio sin recursos para costear un crédito de 200.000 dólares como pago del tratamiento de cáncer que sufría su madre. Las autoridades del país situado en pleno Golfo Pérsico le vetaron cualquier opción de salida de su territorio hasta que no se pusiera al día con su deuda bancaria. Todo salió mal para Kenny Green, que recibió la triste noticia del fallecimiento de su madre poco después y se vio obligado a afrontar una vida de fugitivo en tierra extraña.

Este largo calvario, revelado en su día por EL CORREO, ha tocado a su fin. Así lo confirma el propio Kenny Green en el número de enero de la revista ‘Gigantes del Basket’. El hombre que defendió los colores azulgranas durante tres temporadas entre 1994 y 1997 ya se encuentra en su domicilio de Walterbury (EE UU) junto a su mujer y sus tres hijos. Green se vio obligado a llegar a un acuerdo con las autoridades catarís para ingresar en prisión durante dos años y medio. Cumplida la condena, la deuda queda liquidada y finaliza un periplo de casi una década atrapado en el país árabe.

Por «la fe»

«Creo que aguanté por la fe. Dios nunca me ha abandonado durante todo este tiempo. Ha sido muy duro, pero nunca tiré la toalla. Pensaba en mi familia y en que algún día volvería a verlos», reconoce Green. Durante su calvario en Catar, el estadounidense revela que el Baskonia trató de contactar con él sin éxito para que estuviera presente en Vitoria en el homenaje dispensado en marzo de 2016 al equipo que alzó el título de la Recopa en 1996 y del que formó parte. «Amo Vitoria. Es una pena no haber estado allí con ellos porque quiero mucho a aquellos chicos y al entrenador Manel (Comas). Su muerte me entristeció mucho y a su mujer, Millie, la considero mi hermana», confiesa del exazulgrana.

Superada su experiencia vital más dura, Kenny Green trata de mirar al futuro en persecución de una actividad profesional. «Busco oportunidades para entrenar en Europa y, particularmente, en España, donde siempre me sentí mi a gusto», asegura en la revista mensual.

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