Ceguera en el momento crítico

Ceguera en el momento crítico

El Baskonia se sume en un agujero negro anotador en los tres minutos y medio finales, cede ante el Real Madrid y deberá salir de las cuerdas para forzar un quinto encuentro

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

No hay corazón, ni fe ni la versión más electrizante del Buesa Arena que resistan tres minutos y medio de sequía anotadora en el momento crítico de un duelo final de Liga ACB. Tan visceral como en las mejores ocasiones, arropado por una afición entregada e incansable, pero impreciso en el momento crucial. Así quedó el Baskonia, tendido sobre la arena de su coliseo en el tercer encuentro de una serie final que gira hacia los intereses del Real Madrid de manera peligrosa. Un anfitrión esforzado hasta la extenuación, con una rotación cada vez más limitada y Voigtmann presente y poco más a pesar de sufrir un esguince de tobillo.

Todo corazón y rabia, consciente de haber perdido una gran oportunidad de dar un giro a la eliminatoria. Tres minutos y medio en el que cayeron tan solo dos tristes tiros libres de Timma cuando el triunfo blanco ya era un hecho consumado. Tres minutos y medio de falta de puntería sin consuelo después de un arranque de último cuarto fulgurante por parte de los hombres de Pedro Martínez. Del 63-65 a un parcial de 9-0 que amagaba con romper el partido (72-65, minuto 34). Comenzó entonces el ataque de vértigo en las filas vitorianas. Carroll defendió la causa madridista con su mejor arma; el frenesí triplista. Su acierto y un par de pérdidas de balón permitieron recortar distancias al equipo de Laso. Rudy Fernández igualó el duelo (74-74) y Huertas respondió con la que sería la última canasta en juego azulgrana hasta el cierre del duelo (76-74, minuto 37).

78 Kirolbet Baskonia

Vildoza (10), Beaubois (17), Timma (4), Shengelia (10) y Poirier (11) -cinco inicial-, Voigtmann (3), Huertas (7), Janning (12), Diop (2) y Garino (2).

83 Real Madrid

Campazzo (6), Carroll (15), Taylor (5), Reyes (4) y Tavares (7) -cinco inicial-, Causeur (2), Doncic (20), Rudy (8), Llull (2), Thompkins (12) y Ayón (2).

Parciales:
24-20, 18-20, 21-25 y 15-18
Árbitros:
José Antonio Martín Bertrán, Miguel Ángel Pérez Pérez y Carlos Cortés. Señalaron falta técnica a Campazzo (min. 20). Eliminaron por faltas personales a Shengelia (min. 40).
Incidencias:
Tercer partido del «playoff» final de la Liga Endesa disputado en el Fernando Buesa Arena de Vitoria ante 15.512 espectadores, récord histórico en una final.

Tras un nuevo triple de Carroll comenzó el calvario del Baskonia, tres minutos y medio de agujero negro repartidos en una sucesión continua de imprecisiones en el tiro y concesiones en el pase. El Baskonia triplista murió por la ausencia de su principal sustento ofensivo.

Un calvario

Duele enumerar semejante concatenación de pinchazos en hueso. Fallos triples de Vildoza, un 'airball' de Voigtmann desde la misma distancia, el gatillo encasquillado de Janning en un par de opciones intentadas desde más allá de la línea de 6,75. Tampoco es que el Real Madrid fuera un raudal anotador, pero encontró la cosecha suficiente de puntos de la mano de Doncic, Carroll y un Tavares que ahogó de manera definitiva cualquier esperanza con el tapón propinado a Shengelia a 23 segundos del cierre y con 76-79 en el marcador. El último golpe de autoridad del gigante caboverdiano, el hombre que está imponiendo su dominio bajo los aros desde el segundo encuentro de la eliminatoria. Tavares frenó a un capitán baskonista que, para entonces, ya se encontraba al límite del control de sus propios nervios, rabioso porque la acumulación de faltas le impidió cierta regularidad en cancha y sin encontrar la forma de elevar su producción. Con un rendimiento colectivo desigual, el Baskonia se vio limitado ante un rival que tiene donde escoger en cada duelo individual. Mientras, el Baskonia trata de resistir con un núcleo duro en el que Vildoza lleva el timón, Granger desaparece de la rotación, Shengelia se diluye y Voigtmann apenas puede ayudar con un tobillo maltrecho.

Plantar cara al Real Madrid obliga a ejercer de domador de una fiera siempre dispuesta a romper sus ataduras. Se trata de mantener durante el mayor tiempo posible en el congelador a un equipo capaz de derretir a cualquier rival con sus ráfagas ofensivas. Bien lo sabe el Baskonia, que también siente la plenitud cuando se ve acompañado por el ritmo y el acierto anotador.

Los vitorianos marcaron las pautas del duelo en un primer en el que protagonizó un inicio abrumador. Un 8-0 para empezar con Poirier en modo dominador en la pintura, siempre en sintonía con un Vildoza plenamente dispuesto a estar a la altura de unas responsabilidades crecientes. El Real Madrid respondió con cinco puntos consecutivos de Carroll y los azulgranas redoblaban la apuesta con una baza de tres triples consecutivos (17-8, minuto 5). Los blancos parecían agarrotados, pero Thompkins retomó el hilo perdido con dos dardos triples (19-18, minuto 9). El duelo transcurriría por estos derroteros hasta el final, con un esa sensación de que el Baskonia controlaba una tormenta que, en cualquier momento, iba a desatar un aguacero.

Los azulgranas contaron con el apoyo del triple. El 42-40 al descanso dio paso otro parcial rotundo de los vitorianos(51-42, minuto 22) frenado sin problemas por un Luka Doncic que había logrado aflojarlos grilletes defensivos azulgranas. Siempre una ráfaga de genialidad o un par de triples imposibles para devolver la ventaja al campeón de Europa (55-58, minuto 27). Y el Baskonia, fajador hasta volver a abrir brecha en los minutos iniciales de la última entrega. De nuevo por delante, pero en tensión continua antes de hundirse en la noche más oscura de anotación y sufrir la llamarada final del Real Madrid.

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