Liga Endesa

Fuera nervios

Vildoza pasa el balón a Ilimane Diop./Rafa Gutiérrez y Blanca Castillo
Vildoza pasa el balón a Ilimane Diop. / Rafa Gutiérrez y Blanca Castillo

El Baskonia se libera de inquietudes con un último cuarto demoledor que le asegura la primera victoria ante el Unicaja y le acerca a semifinales

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

No hay mejor forma de abrir la puerta de los 'play off'que con un buen grito liberador. Un aullido que suelta nervios y permite a quien lo emite cerciorarse de manera plena que se encuentra en una atmósfera distinta, el primer paso de un camino repleto de obstáculos, momentos de zozobra, sufrimiento y disfrute. Lo bueno ya ha llegado, pero el Baskonia tuvo este domingo su primera ración de incertidumbre.

Nada extraño, dado que no hay itinerario hacia título alguno que se resuelva a golpe de paseo plácido. Como debe ser ante un rival con los recursos del Unicaja, el conjunto azulgrana navegó con su correspondiente ración de dudas e inquietudes, pero las despejó de la mejor manera posible. El tan manido golpe en la mesa resonó claro en el último cuarto. El mismo capítulo que había abierto una canasta de Giorgi Shermadini para colocar un inquietante 59-58 en el marcador dio paso a un auténtico huracán azulgrana que desarboló por completo al Unicaja.

Renace Beaubois

Arrancó el festival con un Rodrigue Beaubois que saltaba de la fosa en la que parecía enterrado debido a la acumulación de faltas. Dos triples del francés, la vivacidad de un Luca Vildoza que no entiende de maniobras de aclimatación a unos 'play off' a los que se zambulle sin miedo. Ante las dudas, la mejor medicina fue la acción directa del argentino y del escolta galo, que facturó su segundo triple en carrera con esa capacidad que tiene de equilibrar la temeridad con la maestría. 68-60 a falta de siete minutos y la bruma que se abría un tanto para permitir una mejor singladura. Aún hacía falta más luz anotadora y Janis Timma reactivó su muñeca de francotirador con dos dardos triples, alternados con seis puntos firmados por la pareja interior formada por Vincent Poirier y Johannes Voigtmann.

87 Kirolbet Baskonia

Huertas (11), Janning (7), Timma (12), Shengelia (5), Poirier (11) - cinco inicial-, Vildoza (10), Voigtmann (5), Beaubois (9), Diop (9), Granger (6) y Garino (2).

70 Unicaja

Alberto Díaz (-), Nedovic (12), Dani Díez (11), Brooks (7), Augustine (3) - cinco inicial-, Okouo (-), McCallum (9) Salin (7), Milosavljevic (9), Shermadini (5), Waczynski (-) y Suárez (7).

parciales.
18-16, 26-20, 15-20 y 28-14.
árbitros.
Benjamín Jiménez, Francisco José Araña y Sergio Manuel. Sin eliminados.
incidencias.
Primer partido de cuartos de final de las eliminatorias por el título de la Liga Endesa disputado en el Fernando Buesa Arena ante 10.084 espectadores. Antes del encuentro, Tornike Shengelia recibió el trofeo por ser uno de los integrantes del Mejor Quinteto de la temporada.

Para entonces, el juego de ataque azulgrana había recuperado plenamente sus señas de identidad. Precisión y generosidad en el movimiento de balón, capacidad para apoyarse en unos interiores con un ojo puesto en el aro cajista y otro dedicado a la búsqueda de un compañero de perímetro liberado. El destrozo fue total. Un parcial de 28-14 en el segundo cuarto para desactivar a un Unicaja que había sido capaz de resistir y quebrar el ritmo de los vitorianos durante el tercer capítulo. El Baskonia rompía al fin el cerco con un grito de autoridad para colocar el 1-0 en la serie, asegurarse la opción de certificar el pase a semifinales con un triunfo este martes en el Martín Carpena o, como mal menor, disputar un tercero de nuevo al calor del coliseo de Zurbano.

Si los hombres del Pedro Martínez deben liquidar la serie, mejor cuanto más rápido. El Unicaja fue este domingo un rival correoso, pero que también se vio limitado por el desacierto. Su mala tarde anotadora le llevó a un bajísimo 28 % en triples, que apenas pudo confrontarse con el 48 % del anfitrión. Eso sí, el Baskonia también hizo varias cosas bien aparte de sus altos porcentajes de tiro y más allá de sus fluctuaciones en el juego. Los azulgranas fueron capaces de establecer una dictadura implacable en el dominio del rebote. Es justo en este apartado donde la escuadra andaluza tiende a controlar los partidos. En esta ocasión, el Baskonia le negó el pan y la sal en la pelea por los rechaces bajo los tableros. Fue lo que le permitió sentirse dominador del ritmo del encuentro, una dinámica que se rompió en el tercer cuarto.

El Unicaja vivió en los minutos iniciales del acierto triplista de Dani Díez y de su capacidad para incomodar algunos puntos claves del ataque azulgrana. Dureza para negar los pases interiores a Shengelia y atención máxima a la hora de romper cualquier asociación de Marcelinho Huertas en el 'pick and roll'. Los malagueños llegaron a ponerse por delante gracias a un triple de Nemanja Nedovic (12-16, minuto 9) hasta que irrumpió Luca Vildoza con su capacidad para romper monotonías. Cinco puntos consecutivos suyos y cierre del primer capítulo con un 18-16.

Demasiadas pérdidas

El conjunto azulgrana tomó de manera progresiva el control de encuentro. Solo los problemas de faltas de Rodrigue Beaubois quebraron un tanto la creciente seriedad vitoriana. El Unicaja trató de buscar un valedor bajo los aros en Giorgi Shermadini, pero quedó frenado por la buena labor de desgaste de Ilimane Diop. El equipo de Pedro Martínez comenzó a marcar diferencias más claras cuando logró activar su acierto en el triple. Encendió las baterías exteriores Janis Timma con dos triples para después dar paso a un Marcelinho Huertas que aprovechaba la querencia de sus pares para negarle penetraciones para buscar tiros liberados desde más allá de la línea de 6,75. El Baskonia cerraba la primera parte a pleno pulmón (44-36) y llegó a situarse con 12 puntos de diferencia en el arranque del tercer cuarto (48-36, minuto 22).

La reacción cajista no se hizo esperar. Jeff Brooks y Dragan Milosavljevic rescataron a un plantel visitante que también se benefició del rosario de pérdidas de un Baskonia colapsado. La ventaja se esfumaba para cerrar el tercer cuarto con un 59-56 que transmitía cierta desazón. Temblaron las cuerdas vocales del Baskonia. Tocaba gritar bien alto y los azulgranas clavaron el do de pecho en la entrega final.

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