Martínez, en estado de madurez

Pedro Martínez discute con un árbitro durante el partido del domingo frente al Herbalife Gran Canaria/David Aguilar
Pedro Martínez discute con un árbitro durante el partido del domingo frente al Herbalife Gran Canaria / David Aguilar
PEPE LASO

Si tenemos en cuenta que de la primera media docena de partidos que jugó el Baskonia en la Euroliga cinco de ellos se saldaron con derrota, es fácil deducir el mérito que el equipo tiene estando prácticamente metido en la serie final. También se puede deducir que a Prigioni le faltaba experiencia de la competición pero no el conocimiento de los jugadores, ni del equipo y su puesta a punto. El entorno que rodea a un entrenador debutante -arbitrajes, canchas, respuesta de los jugadores propios y de los ajenos en momentos de tensión...- era desconocido para Pablo.

La llegada de Pedro Martínez trajo la calma y el reposo al grupo. Como dicen, las buenas noticias no son noticia, y menos en un entrenador al que, si ves sus declaraciones por televisión después de los partidos, cuesta saber si está comentando una victoria o una derrota. Y si escuchas, sus palabras preferidas son: confianza, cautos, respetuosos. Incluso el domingo llegó a disculpar al Herbalife Gran Canaria diciendo «creo que han notado la semana que han tenido después de llevar muchos meses jugando dos competiciones». O sea, venían demasiado descansados. Pedro, un tipo singular.

Como singular es su concepción del baloncesto. Algunas singularidades como ejemplo. Le apasiona el equipo cooperativa. No tiene ni quiere el jugador determinante, el que se va a jugar el último balón. Ni quiere el quinteto previsto. No me permite nunca decir que fulano es determinante pues al día siguiente quizás no juegue más de diez minutos. Me permito decir que a Huertas le están empezando a fallar las fuerzas y gana él solito dos partidos seguidos. Tiene contentos a tres jugadores que ocupan una posición tan necesitada de confianza como es el base. De repente, el gigante Voigtmann se convierte en un pasador capaz de distribuir asistencias desde el pívot. Todo pequeños detalles. Quizás lo defina en sus últimas declaraciones cuando dice: «Mi sueño es que dé igual los jugadores que haya en la pista».

Aunque me cuesta entender con prontitud la evolución del juego, sí aprecio que el baloncesto de Martínez se basa en sólidos principios que mantiene desde hace tiempo. Defensivamente, no es dado a cambios en función del contrario. Siempre defiende igual las situaciones que más se repiten en el juego. Ofensivamente, valora mucho más la iniciativa del jugador que los sistemas de juego mecanizados. Recuerden que perdió una final europea con el Valencia por la anómala circunstancia de que sus jugadores metieron un triple de once intentos bien lanzados. No castiga un tiro malo, ni dramatiza errores. En definitiva, un entrenador en estado de madurez. Cuánto me gustaría que el Baskonia pudiera tener un día un entrenador de larga duración aceptado por la casa como en su día fue el eternamente recordado Manel Comas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos