
«Jugar sin un 'cinco' hoy en día, sobre todo en en Europa, es bastante complicado». La sentencia de Walter Herrmann resume la preocupación del baskonismo por la ausencias de sus 'torres', Tiago Splitter y Stanko Barac. Se solventaron las papeletas de Zagreb y Santiago con el argentino aunando esfuerzos en la pintura con Teletovic y Eliyahu, pero la amenaza interior del Khimki, con Javtokas (2,10) y Mozgov (2,16), vuelve a crear inquietud en el poste bajo. Porque se trata, además, de un partido clave para la clasificación. El balcánico puede estar; el brasileño lo tiene ciertamente complicado.
«Noto una progresión y estoy mejorando, pero todavía no me siento bien. Sigo con dolor e inflamación en el tobillo, algo normal según me han dicho los médicos. Ya me gustaría a mí saber cuándo voy a volver, pero no me puedo marcar plazos, hay que ir día a día», explicó ayer el propio Splitter, que sigue trabajando al margen del grupo. Gimnasio -tren superior- y terapia dan forma ahora a su rutina de ejercicios.
Está como loco por pisar de nuevo las canchas. Sufre desde fuera. «Yo pongo todo de mi parte para avanzar y los médicos están agotando todas las opciones posibles y legales», bromeó, consciente de que esta vez, al contrario de lo que ha hecho tantas otras, no se puede arriesgar. «A veces el dolor te deja jugar, pero en este momento no puedo porque es bastante fuerte, sobre todo cuando tengo impacto en el tobillo», reconoció.
En el club tienen la esperanza de darle unos minutos antes de la Copa, pero asumen la complejidad de hacerlo mañana ante el conjunto de Scariolo. La otra opción es el domingo frente al Power Electronics Valencia (18.00 horas), con tres días más de descanso y tratamiento médico.
Barac, más cerca
Más cercana parece la reaparición de Stanko Barac, que regresó ayer por la tarde a los entrenamientos sobre el parquet. «Ya no tengo mucho dolor», aseguraba el pívot croata antes de la sesión vespertina. Hoy se sabrá si definitivamente puede actuar mañana, algo que en su caso sí parece probable.
Sería una gran ayuda ante el poderío interior ruso. Sus 217 centímetros darían otro aire a la defensa, además de contar con los 5 puntos y 4 rebotes que el balcánico promedia esta temporada en Europa.
El duelo ante el Khimki es señalado por la plantilla baskonista como la llave de la clasificación. Una victoria acercaría el billete a cuartos. «Es un encuentro muy importante, ante, en teoría, un rival directo. En casa no podemos dejarlo escapar. Lo primero es ganar, porque será muy complicado, y después, si se puede, aumentar la ventaja. El Khimki se ha mostrado algo irregular, pero es muy peligroso, con jugadores experimentados», analizó Fernando San Emeterio, que no se quiere amparar en las posibles ausencias. «No tenemos que buscar excusas y dar el máximo».
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