
La sucursal del Baskonia para la NBA sigue abierta de par en par. Y no faltan pretendientes para tratar de llevarse a alguno de los valores más consolidados de la plantilla azulgrana. En las últimas temporadas, la demanda de hombres altos se ha impuesto en el mercado estadounidense, una tendencia que coloca a Stanko Barac entre los hombres susceptibles de dar el salto a la otra orilla del Atlántico. Su reputación de hombre talentoso con una atinada mano para el lanzamiento desde varias distancias es de sobra conocida por la franquicia que se apropió de sus derechos en la NBA en el 'draft' de 2007. No es otra que Indiana Pacers, que ha colocado al jugador de Mostar en su radar con vistas a una posible contratación en verano.
De momento, es manifiesto el interés de la entidad en la que hace y deshace el mítico Larry Bird, que el pasado octubre presenció en Memphis el choque de exhibición entre el Caja Laboral y los Grizzlies y se llevó una buena impresión del comportamiento de Barac en cancha. No obstante, queda un mundo para que se pueda convertir en realidad. Fuentes cercanas al jugador consideran «una opción real» que pueda dar el salto a la mejor Liga del mundo el próximo ejercicio. Sin embargo, también admiten la complejidad de un movimiento que tiene sus nudos habituales en estos casos. Para empezar, el contrato con el Baskonia, renovado en el arranque de la presente temporada y vigente hasta 2015. Después, la disponibilidad económica de los Pacers para proponer cuando convenga un contrato como 'rookie' a Barac que le permita liquidar su rescisión con el Caja Laboral.
Y este último es el asunto más complejo. En su última revisión laboral, Stanko Barac vio su sueldo aumentado pero también el precio de su cláusula de rescisión, que ahora supera holgadamente el millón de euros. En principio, cada franquicia NBA tan sólo puede pagar de sus propias arcas 500.000 dólares por la compra de un jugador, que habría de abonar de su propio bolsillo el resto. De ahí llegan las reticencias de los Indiana Pacers.
Para colmo, el otrora pujante mercado estadounidense tiende en estos momentos a la recesión. Los principales gestores de la competición liderados por David Stern y el sindicato de jugadores se encuentran inmersos en la negociación de un nuevo convenio colectivo. En principio, la patronal ya ha dejado claro que la reducción de salarios deberá ser obligada para mantener la competición saneada, mientras el fantasma de una posible huelga de baloncestistas como medida de presión sobrevuela una y otra vez las conversaciones.
Asunto aparcado
Mientras, Stanko Barac se encuentra en su tercer ejercicio en las filas del Baskonia, un año en el que ha logrado el protagonismo en pista que en el pasado le arrebató una figura de la talla de Tiago Splitter. Entretanto, el pívot aparca cualquier consideración sobre un posible futuro en la NBA hasta que concluya la presente campaña en el Buesa Arena. «No puedo hablar de esto. Estoy contento en Vitoria, pero veremos qué pasa cuando acabe la temporada», asegura.
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