
Que el Caja Laboral carece de un juego interior determinante lo saben los directivos, los aficionados y los rivales del conjunto azulgrana. El problema es que mientras se espera como agua de mayo el debut de Maciej Lampe con la esperanza de que el polaco sea el revulsivo contra todos los males que persiguen al Baskonia en el juego interior, el equipo sufre severos correctivos por parte de jugadores y equipos que en condiciones normales no deberían estar por encima de los vitorianos.
Ayer, la jornada arrancaba con la nota positiva de ver a Lampe sentado en el banquillo junto a sus compañeros. Las palabras de Ivanovic antes del partido hacían esperar el debut del pívot si el envite seguía unos derroteros positivos, lo que abría la posibilidad de contar desde ayer mismo con una rotación interior algo más larga pero sobre todo mucho más intimidadora y con centímetros. El encuentro frente al Blusens en cambio terminó con otra sensación muy distinta. Claro está que el guión visto en el Fontes do Sar no invitaba al debut del polaco, pero las decisiones de Dusko Ivanovic dejaron claro que ayer su planteamiento de juego no pasaba por la de un juego interior poderoso.
No hay más que ver los jugadores que durante la mayoría de los últimos quince minutos, el último cuarto y la prórroga, ocuparon los puestos de ala-pívot y pívot en el cuadro vitoriano. Tras cometer la cuarta falta mediado el cuarto periodo, el técnico montenegrino decidió sentar a Milko Bjelica con la intención de que no fuera eliminado pese a que por delante quedaban los minutos decisivos del encuentro. El jugador no volvió a pisar la pista aunque hasta entonces había compaginado los puestos de cuatro y cinco. Su lugar lo ocupó Nemanja Bjelica, que a partir de ese momento, y como ya había hecho durante varios minutos en el tercer periodo, formó dupla con Mirza Teletovic.
Ivanovic, una vez decidido que no iba a contar más con Milko, tampoco miró al banquillo para buscar una solución diferente ante unos problemas que no cesaron con Nemanja en pista. Y eso que justo detrás suyo se encontraba Vladimir Golubovic, un jugador poco acostumbrado a permanecer en pista cuando los partidos se están decidiendo pero que en la primera parte había mostrado buenas maneras y había sido uno de los protagonistas de los buenos minutos que disputó el Caja Laboral, recogiendo cinco rebotes.
Teletovic, MVP de la jornada
Ante esta situación no es de extrañar que el pívot rival Levon Kendall se animara a atacar el aro cada vez que cogía el balón. El irlandés se fue hasta los 18 puntos pese a ser eliminado en la prórroga y mantuvo a los gallegos en los momentos más duros para su equipo.
Lo más curioso es que pese a los problemas defensivos del equipo y la falta de acierto en ataque de algunos jugadores, uno de sus hombres terminó la jornada como el más valorado de la competición. Mirza Teletovic consiguió ser el MVP con 32 de valoración tras anotar 30 puntos y capturar 7 rebotes, seis en su canasta y otro en la local.
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