
El Baskonia volvió a casa ayer con una cara bien distinta a la de sus anteriores desplazamientos continentales. Cierto cansancio en una expedición madrugadora que cubrió un vuelo sin escalas desde Estambul al aeropuerto de Loiu en cerca de cuatro horas. La ausencia de escala evitó alguna que otra pérdida de energía entre trasbordos y esperas en terminales, pero no hay nada como traerse una victoria a casa para sobrellevar las escasas horas de sueño.
Aquel equipo meditabundo y golpeado que, por ejemplo, retornó de Kaunas ayer era otro después de su éxito en la cancha del Anadolu Efes. Más confiado, con nuevas reservas de esperanza de cara al choque del próximo viernes contra el Cedevita en el Buesa Arena. El conjunto azulgrana se sabe ahora dueño de su destino aunque, después de tanto sufrimiento desde el inicio de campaña, cualquier cautela es poca. Nadie da nada por hecho y menos Zan Tabak, que considera cualquier cosa menos un trámite superar al plantel croata. Será un partido que habrá que jugar y ganar con el máximo esfuerzo.
Pero también en la expedición azulgrana de regreso a casa cundía la obligación de no trastocar el orden de obligaciones. Antes de recibir al Cedevita en la última jornada de la primera fase de la Euroliga, toca hoy medirse al UCAM Murcia en la undécima jornada de la Liga ACB (Fernando Buesa, 18.00). Se rebaja el nivel de urgencia en la velada vespertina de hoy, pero no la necesidad de que el Caja Laboral dé continuidad a las buenas sensaciones mostradas anteayer en el Abdi Ipekçi. La llegada del conjunto de Óscar Quintana supone un paso más en el camino de estabilidad que pretende completar Tabak en su aún corta andadura como entrenador azulgrana.
Al menos, los resultados ayudan en las últimas semanas. Tras el derrumbe en Kaunas, el Baskonia ha sido capaz de hilvanar cuatro victorias consecutivas ante Unicaja, Armani Milán, Lagun Aro y Anadolu Efes. Triunfos con distintas facturas, algunos con sonoros reproches, como el logrado en Illumbe, y otros con la angustia como compañera, como el registrado ante la escuadra milanesa.
Rutina doméstica
Sin ser perfecta, la lograda ante el Efes es la más valiosa, tanto por el momento crítico en el que se produjo como por observar a un Baskonia con un grado de solidez y constancia inusuales en los últimos tiempos. Tras el fragor y las bambalinas de la Euroliga, el conjunto vitoriano pasa a la rutina doméstica de una ACB en la que se encuentra situado en cuarta posición, con una victoria menos que el Bilbao Basket y el Valencia y a dos del líder, el Real Madrid. Busca dar un paso firme ante el Murcia para mantenerse en la zona noble de la tabla, pero también para armar esa confianza que recibió un espaldarazo sobresaliente en territorio otomano.
Con cuatro triunfos en su casillero, el plantel murciano llega a Vitoria confiado en encontrar a un anfitrión relajado. Pero Óscar Quintana tiene un problema mayúsculo en su línea interior. Marcus Lewis, su hombre más productivo y que acumula promedios de 14 puntos y 6 rebotes por partido, es seria duda. Ya se verá si juega o no.
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