El Correo
Baskonia

trofeo gomelski

Se les atragantó la prórroga

Adams, 30 puntos, fue el más destacado
Adams, 30 puntos, fue el más destacado / Baskonia
  • El Baskonia pierde el orden en el tiempo extra ante el Unics Kazan tras sentirse dominador y cierra la Copa Gomelsky con una nueva derrota

El Baskonia vuelve hoy a casa desde Moscú de vacío, sin un solo triunfo con el que alimentar su progresión tras la disputa de la Copa Gomelsky, que ayer cerró con una nueva derrota ante el Unics Kazan por un ajustado 90-86. En su valija constan dos tropiezos ante la dupla de equipos rusos y varios aspectos de mejora en los que aún debe esmerarse. Si ante el CSKA quedó sometido por un coloso más robusto y con mayores perlas de calidad, ante la escuadra de Kazan se perdió en sus errores finales en una prórroga en la que el conjunto de Pashutin impuso su oportunismo y su pegada de la mano del acierto triplista de Kostas Kaimakoglou y la maestría en el ‘uno contra uno’ de Keith Langford. El entramado azulgrana, con apariencia más sólida y capaz durante el tiempo reglamentario, terminó por crujir en los cinco minutos extras, regalados al Unics Kazan por unos colegiados que también parecen encontrarse en plena pretemporada. A falta de 11 segundos para el cierre y con una ventaja de 72-75, la terna encabezada por el polaco Jakub Zamojski concedió tres lanzamientos libres a Quino Colom tras un falta de Ilimane Diop producida antes de la acción de tiro. El base andorrano acertó sus tres intentos para igualar el choque y ceder la bala final a un Laboral Kutxa que se encomendó a la iniciativa individual de Darius Adams, que finalmente no pudo evitar la prórroga.

Incluso en el tiempo extra el Baskonia fue capaz de mantener sus opciones de triunfo intactas, con una pareja interior gigante de la mano de Ioannis Bourousis, ya capaz de producir en su segundo ensayo, e Ilimane Diop, secundada por un Darius Adams valiente y que permitió al Baskonia entrar en el minuto final con un 85-86 a favor. Pero todo se desbarató en 60 segundos fatídicos, entre desaciertos algunos tiros librados, un tapón al límite de lo legal de Ketih Langford sobre una penetración de Fabien Causeur y una desatención defensiva mortal que dejó a Kaimakoglou sin compañía para clavar el triple decisivo y colocar en el luminoso el 90-86 a 14 segundos del final.

Fue un agrio colofón para un Baskonia que, al menos, se resarció un tanto del duro correctivo encajado ante el CSKA con un duelo de consolación ante el Unics Kazan en el que transmitió sensaciones más positivas. Gobernó en el marcador durante gran parte del choque de la mano de un Darius Adams autor de 30 puntos, justo en la misma velada en la que Mike James dejó a cero su casillero anotador.