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Kangur y el dilema de sacrificar a Planinic

Kristjan Kangur exhibe la bufanda con los colores baskonistas nada más llegar a la capital alavesa a primera hora de la tarde de ayer.
Kristjan Kangur exhibe la bufanda con los colores baskonistas nada más llegar a la capital alavesa a primera hora de la tarde de ayer. / Rafa Gutiérrez
  • La inclusión del estonio obliga a Perasovic a descartar a un jugador en la competición ACB con el pívot de Mostar como el principal aspirante

De un ‘cuatro’ como CJ Wallace, que encaja con el perfil moderno de hombre abierto y con amenaza exterior, a la incorporación de Kristjan Kangur, un jugador que se abrió paso como alero para explorar después los puestos interiores con el andar de los años y la acumulación de problemas físicos. Las complicaciones personales del primero y la incertidumbre de hacer valer su licencia comunitaria gracias a su pasaporte congoleño han llevado al Baskonia ha rectificar sus planes iniciales para cubrir la ausencia del lesionado Tornike Shengelia.

Descartada la opción de Wallace, favorita y apalabrada antes del pasado fin de semana, el club vitoriano se decantó por la incorporación temporal de Kangur tras resolver a una rápida búsqueda que contaba con una premisa; la necesidad de sumar un jugador con pasaporte europeo. Es una prioridad que da indicios sobre la pretensión del Laboral Kutxa de contar con el nuevo jugador tato en la Liga ACB recién iniciada como en la Euroliga que arranca el viernes. Si se hubiera decantado por un ‘especialista’ que se limitara a disputar los choques continentales, donde no hay restricción alguna de nacionalidad, podría haber abierto el abanico del mercado estadounidense.

Sin embargo, en las oficinas del Buesa Arena se apuesta por Kangur para amoldarse al marco de contratación ACB y porque también el estatus de Mike James permanece, de momento, entre penumbras. El base de Portland fue inscrito en la primera jornada liguera como ‘extranjero’ junto a Darius Adams después de que desde el Consejo Superior de Deportes exigiera más documentación para dar validez a su condición de ‘cotonou’, la misma que ostentó el pasado curso tras adquirir el pasaporte de Guinea-Bissau. El sábado pasado, tanto desde la ACB como desde el propio club azulgrana se transmitió a este periódico la confianza en que James pueda volver a ocupar plaza de comunitario, aunque no es descartable que la resolución del problema se dilate o tome sendas más complejas.

Más allá de enredos de inscripción, el fichaje de Kristjan Kangur viene a cubrir una necesidad inmediata reclamada por Velimir Perasovic, más acuciante ante la inminencia del debut europeo el próximo viernes en la cancha de un bien armado Emporio Armani Milán. Y de paso, plantea un dilema al técnico croata a la hora de configurar la plantilla en el torneo doméstico.

Reivindicación

Mantener la inscripción de Shengelia es obligado para cumplir con el cupo de formación y la inclusión del estonio obliga a descartar un jugador. La única posición con excedente es la de ‘cinco’; con Ilimane Diop, Ioannis Bourousis y Darko Planinic. El canterano tampoco puede ser descartado al ser también jugador de formación y ha quedado claro que, desde su llegada, el griego está llamado a tener un papel fundamental en el equipo. De esta forma, el croata se postula como gran aspirante a ser el sacrificado en la competición ACB durante la estancia de dos meses de Kangur.

Si Velimir Perasovic opta por esta vía, la más lógica, queda por ver hasta qué punto afectará la decisión a un jugador necesitado de reivindicación después de dos años alejado de los focos en el Cibona y en el Buducnost. Además, es una de las nuevas incorporaciones que está protagonizando una aclimatación más lenta. El mismo interior que se convirtió una apuesta a largo plazo del Baskonia tras suscribir un contrato por tres temporadas podría funcionar durante los dos próximos meses a tiempo parcial, con presencia en el frente de la Euroliga pero relegado a espectador en el torneo doméstico. Planinic llegó a Vitoria con el cartel de combatiente en beneficio del colectivo, pero su primer gran sacrificio puede ser aceptar jugar una vez por semana.