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Baskonia

LABORAL KUTXA

«No me siento un líder»

Ioannis Bourousis camina hacia vestuarios ‘escoltado’ por Darius Adams y Alberto Corbacho una vez consumado el triunfo ante el Obradoiro.
Ioannis Bourousis camina hacia vestuarios ‘escoltado’ por Darius Adams y Alberto Corbacho una vez consumado el triunfo ante el Obradoiro. / Jesús Andrade
  • El jugador griego del Baskonia, Ionannis Bourousis, da prioridad al colectivo ya que «no soy tan joven como para hablar solo de mí mismo»

A sus 31 años y con una dilatada experiencia en el baloncesto profesional, Ionannis Bourousis sabe que la gloria cosechada en un partido se puede perder días después cuando se vuelve a saltar a una cancha para competir. Escondido el pasado curso en la rotación interior del Real Madrid, el pívot griego ha renacido como un fénix, con dos duelos ACB ante Estudiantes y Obradoiro en los que concluyó en ‘dobles figuras’, aparte de cosechar el premio de MVP de la pasada jornada tras su recital en el último cuarto ante la escuadra gallega. Sin embargo, pone cara de póker cuando se siente nombrado como un referente del nuevo Baskonia. «No me siento un líder sino una parte más del equipo. No soy tan joven como para hablar solo de mí mismo. Algunos partidos juegas bien y otros menos, pero siempre es importante ayudar».

El pívot heleno pronunciaba estas palabras ayer poco después del entrenamiento matinal celebrado en el Buesa Arena. Y lo hacía como aquel veterano que recita el manifiesto de la fuerza colectiva para aplacar cualquier arrebato egocéntrico. Su dominio en el último cuarto frente al Obradoiro le habría dado para sacar pecho, aunque en su foro interno quizás sepa que los suyos fueron números excepcionales que no se repetirán todos los días. «Para mí no es fácil porque soy nuevo en el equipo. Intento hacer lo mejor para apoyar a mis compañeros y convencer a quienes confiaron en mí al traerme al Baskonia». Así se escuda Bourousis en una modestia que le lleva a repartir el mérito de sus estadísticas en el resto del colectivo.

«Mis compañeros me están ayudando a jugar», insiste el protagonista, que tan solo ha necesitado tres partidos para comenzar a mandar a sus colegas de vestuario. El heleno responde al patrón clásico del interior capaz de jugar cerca de la canasta, pero que también reclama su cuota de balones. Y no siempre los bases azulgranas saben encontrar al pívot de Karditsa, que evita cualquier reprimenda verbal que no sea dentro de los límites de la cancha y en la refriega de un partido. En las filas azulgranas, es una voz experimentada que no olvida que en el lado opuesto hay también figuras por pulir como un Ilimane Diop que le liberan de trabajo sucio. «Es normal que tenga tanta energía, ya que es joven», remarca del canterano Bourousis, con cierta envidia sana por el empuje de un chico que quiere crecer rápido, el mismo del que espera que «aprenda cosas buenas de mí». Archivada su gran actuación ante el Obradoiro, Bourousis espera la siguiente reválida ante un Olympiacos que conoce bien tras su larga militancia de cinco temporadas en la escuadra del Pireo en tiempos de desmedida alegría económica.

Enemigo herido

El griego avisa sobre una circunstancia que puede afectar al estado emocional del próximo rival. «Vienen de una dura derrota ante el Panathinaikos, con quien han perdido dos veces en lo que va de temporada. Estarán centrados al cien por cien para ganarnos», advierte. A su juicio, cebarse en Vassilis Spanoulis puede ser un error ya que «tendremos que parar a todos» en un Olympiacos donde «muchos pueden hacerlo bien». «Es un equipo construido para llegar a la Final Four, algo que nos tiene que motivar todavía más. Solo espero que nuestros aficionados vengan a disfrutar y a apoyarnos porque para nosotros es muy importante ganar este partido», alecciona.