El Correo
Baskonia

Un candado contra el mejor

Causeur trata de lanzar ante la oposición de Spanoulis.
Causeur trata de lanzar ante la oposición de Spanoulis. / AFP
  • El Baskonia y el Buesa preparan el dique contra el Olympiacos de Spanoulis, que promedia 17 puntos en sus duelos contra los azulgranas

El Fernando Buesa Arena vuelve esta noche a la batalla de la Euroliga después de siete largos meses de abstinencia continental. El pasado curso en la máxima competición europea se cerró el lejano 2 de abril con un triunfo ante el Fenerbache y hoy se reabre el nuevo con la llegada de un verdadero clásico. El Olympiacos se cruza una vez más en el camino del Laboral Kutxa para protagonizar un nuevo capítulo de un serial interminable entre ambos equipos.

La escuadra de Perasovic, pletórica en la ACB pero que aún busca su primera victoria en la Euroliga tras su derrota en la cancha del Emporio Armani Milán, se aferra al espíritu de las noches continentales del Buesa para tumbar al coloso griego, que en los últimos años ha sido capaz de facturar un sello diferencial a la hora de competir. Se trata de ese rango de equipos con los que quizás mejor toparse a estas alturas de calendario, cuando su rugido aún no es tan temible. Para el nuevo Laboral Kutxa, el enfrentamiento hace redoblar las complejidades. La semana pasada ya se las vio con un Emporio Armani Milán de gran cabotaje, con un capitán general como Sandro Gentile y una tropa casi renovada al completo que aún debe acostumbrarse a su mando.

La gran diferencia es que en el Olympiacos hay un jefe perfectamente distinguible y una guardia de confianza que acumula varias guerras a su lado. No en balde, el Olympiacos juega desde hace casi un lustro a lo que quiere Vassilis Spanoulis, rodeado de lugartenientes fieles como Georgios Printezis, Mat Lojeski o Dimitris Mantzaris. Todos ellos forman el núcleo duro del equipo griego.

El presente del baloncesto europeo coloca a Vassilis Spanoulis como a su ejecutor más temible. A sus 33 años, el exterior de Larissa convierte la excelencia en un hábito por su calidad, sus dotes de mando y su capacidad para controlar todos los resortes del juego. Basta repasar los datos estadísticos de los duelos que Spanoulis ha disputado con la elástica rojiblanca ante el Baskonia para constatar su categoría. En los últimos once encuentros disputados contra los azulgranas, el astro heleno ha promediado 17 puntos y 17 de valoración por encuentro. En tan solo dos de ellos se ha permitido la licencia de dejar su anotación por debajo de los diez puntos y hasta en tres enfrentamientos ha elevado el listón anotador por encima de la veintena.

Se trata de una amenaza de primer orden que deberá cortocircuitar el Laboral Kutxa esta noche si quiere cortar las alas del Olympiacos. Las posibles celadas que pueda preparar Velimir Perasovic solo se destaparán durante el encuentro, aunque siempre cabe aventurar el nombre de posibles perros de presa. En las últimas temporada, le ha tocado a Fabien Causeur la ingratar tarea de correr tras Spanoulis. Sin embargo, entre las nuevas incorporaciones estivales del Baskonia puede que surja un candidato a echar un cable al francés. No es otro que Jaka Blazic, un hombre que camina entre el puesto de escolta y el de alero y con capacidad para atar en corto a un rival situado en cualquiera de las tres posiciones exteriores.

Con un claro guiño a un pasado más modesto, el Baskonia recupera hoy el color verde en su uniforme. Es el homenaje a aquel equipo que se abría paso aún lejos de la élite entre finales de los setenta y principios de los ochenta. El conjunto vitoriano espera que el reclamo del retorno de la Euroliga sea suficiente para poblar las gradas del Buesa Arena para alzar un dique de contención frente al Olympiacos y abrir la cuenta de triunfos continentales del presente curso. Spanoulis es la punta de lanza de un visitante que ha reforzado su estructura este verano con la llegada del interior Patric Young, MVP de la pasada jornada de la Euroliga, y que ha inyectado músculo y altura con DJ Strawberry y Daniel Hackett, que aún buscan su espacio dentro de la jerarquía que ordena el genio de Larissa.