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Baskonia

BASKONIA

La semilla de un nuevo orden

La semilla de un nuevo orden
  • Velimir Perasovic empieza a dar forma a un Baskonia de espíritu guerrillero en defensa

Cinco encuentros oficiales, con un balance de cuatro victorias y una derrota, permiten distinguir en el arranque de temporada las líneas maestras de un nuevo Laboral Kutxa. Sus dos últimas victorias ante el Olympiacos en el Buesa Arena y frente al Unicaja en el Martín Carpena retrataron un equipo más que capaz para doblegar a rivales de alcurnia. Brillante ante los griegos, resistente frente a los malagueños, el hilo conductor de los dos triunfos se resume en la mentalidad acorazada mostrada por el conjunto azulgrana, siempre incansable contra los contratiempos, capaz de agarrarse al partido y de responder a cada directo al mentón propinado por el rival.

En plena época de siembra, Velimir Perasovic ya ha plantado la semilla de un nuevo orden en el Laboral Kutxa, basado en la conjura colectiva no exenta de la brillantez de nombres propios como Ioannis Bourousis o Adam Hanga, y en el giro radical en la predisposición defensiva del equipo.

La defensa, innegociable

El arranque de campaña ha dejado más que claro que el Baskonia va a ser un equipo incómodo, dispuesto a saltar a la yugular del entramado de ataque del rival. De momento, es el tercer equipo en la Liga ACB que menos puntos encaja (66 de media) y con mayor capacidad para forzar las pérdidas del rival. Quedó claro ante el Unicaja, una escuadra ordenada bajo el mando de Joan Plaza, pero que llegó a ‘regalar’ hasta 20 balones, muchos de ellos gracias al sentido de la anticipación y a la concentración de los azulgranas.

Siempre sobre la base de una defensa individual, sin renunciar a algún giro zonal en algunos momentos de partido, Velimir Perasovic ha inyectado un espíritu guerrillero a este nuevo Baskonia, hambriento y asfixiante en la presión sobre el balón, con una gran movilidad con la que equilibra su déficit de masa muscular cuando le toca medirse ante gigantes. Más que martilleante, su defensa es, ante todo, dinámica, especialmente en una línea exterior que planta cepos por doquier en cada línea de pase. No en balde, el conjunto vitorniano tiene hasta cuatro jugadores (Causeur, James, Hanga y Tillie) entre los diez primeros con más recuperaciones de balón en la ACB.

La pintura también se ha convertido en una jungla donde el Baskonia ha logrado una estabilidad en el oficio reboteador de la mano de Bourousis. Pero que también ha encontrado un puntal en Ilimane Diop y en su capacidad taponadora, que le convierte en el primero en esta especialidad en el torneo doméstico. Más allá de la espectacularidad, su habilidad para repartir ‘chapas’ también revela la capacidad del canterazo baskonista para cumplir sin desmayo las reglas defensivas impuestas por Perasovic. Al fin y al cabo, el técnico croata está logrando que la casi totalidad de sus jugadores pasen por el ojo de la aguja defensiva, sea o no su asignatura favorita. Y todo indica que quien no lo haga, va a tener minutos racionados en este Baskonia.

Frenesí dentro de un orden

Desde su configuración estival, el Laboral Kutxa muestra un reparto desigual del talento ofensivo. Hay una gran concentración en el puesto de base, justo donde tampoco sobra temple, mientras que en el resto de la línea exterior dispone de jugadores capaces pero sin un marcado sello de excelencia. Al menos, la incorporación de Ioannis Bourousis ha permitido encontrar un referente claro bajo los aros, un hombre capaz de jugársela de espaldas en el poste bajo y de generar descompensaciones y dudas en la defensa rival.

Al final, el conjunto vitoriano navega entre el frenesí que por momentos imponen sus dos bases y la pausa que inyecta el poste griego. El buen tono defensivo mostrado hasta ahora ha permitido al Laboral Kutxa lanzar un juego a cancha abierta donde se siente cómodo y que le permite generar un buen número de canastas fáciles. Sin disponer de especialistas, aparte de un Corbacho en plena adaptación, la producción triplista azulgrana es fluctuante, aunque con el suficiente peso como para decantar partidos como en el último cuarto en el Martín Carpena.

El ataque a media cancha es, al final, el gran rompecabezas que el equipo azulgrana se esfuerza en dar sentido. Aquí, el orden en la ejecución que impone Perasovic se mezcla con el carácter impulsivo de figuras como Adams y James, que requieren sus correspondientes elementos de contrapeso. De momento, Blazic ya irrumpió de manera espectacular en Málaga mientras Hanga defiende con una notable solvencia el puesto de alero desde donde despliega sus mañas para hacer de casi todo sobre el parqué. El Baskonia también cuenta con sus bases encubiertos, jugadores capaces de descongestionar el juego ofensivo desde otras posiciones. No es casualidad que en el triunfo ante el Unicaja los máximos asistentes del conjunto vitoriano fueran Bourousis y Causeur, con 5 pases de canasta cada uno. El dato demuestra que las tareas de organización siempre pueden repartirse cuando no es una virtud principal en los bases.

Bourousis, el guía

El Baskonia ha encontrado en Ioannis Bourousis un jugador de impacto profundo en este arranque de temporada. Sus dos galardones como jugador de la jornada en la ACB y en la Euroliga han puesto al griego en primera línea de escena después de dos temporadas como secundario infrautilizado en el Real Madrid. Sin embargo, su influencia en el juego trasciende la mera estadística y su carácter guerrero es contagioso dentro de un grupo de jugadores marcado por la juventud y que ha aceptado sin rechistar la jerarquía que se ha ganado desde su llegada y que Perasovic no duda en reforzar.

Dentro de un Baskonia que ha arrancado el curso con la baja de Shengelia, Bourousis ha asumido un liderazgo indiscutible. En la Liga ACB, es el tercero en valoración (24,7) y el máximo reboteador (10,3). Su consistencia a ambos lados de la cancha lo convierte en uno de los ejes principales sobre el que ahora gira el Laboral Kutxa. El poste heleno no solo anota y rebotea, también manda y es capaz de aportar esa lectura de juego que a otros compañeros a veces les falta. Hacía tiempo que la escuadra vitoriana no encontraba un referente interior tan claro, aunque la exigencia de una temporada larga va a demandar una suma de fuerzas.

De momento, el contrapeso de Ilimane Diop en el puesto de ‘cinco’ permite dar cobertura y descanso al esfuerzo del griego. Mientras, el núcleo duro de confianza de Velimir Perasovic se consolida con figuras como Adam Hanga, Fabien Causeur o un Jaka Blazic siempre sacrificado en defensa, pero que sigue en busca de una mayor continuidad en su aportación ofensiva. Para Mike James y Darius Adams, la iniciativa individual sigue siendo su arma principal, aunque el técnico croata sigue con la firme intención de recordarles las virtudes de la solidaridad.

A la espera de Corbacho

En todo caso, todavía falta que otros jugadores se suban a la locomotora que ha arrancado a plena potencia Velimir Perasovic. Son los casos del temporero Kristjan Kanpur y de Alberto Corbacho. Para el estonio, todo es cuestión de sumar acciones y minutos positivos para ser un relevo fiable de Tillie. Mientras, el balear sufre para adaptarse a todo lo que exige el croata más allá de su principal especialidad, el tiro triple. Sumar reclutas a la causa. Cuanto más manos mejor para mantener la cadencia de este Baskonia intenso y visceral, que recuperará a corto plazo a Shengelia y al que podría subirse Davis Bertans allá por el mes de enero.